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“El plástico es mi oro”

11/03/2016

Eso de andar entre máquinas, Onnis lo tenía asegurado desde chiquito. La vocación la hizo oficio cuando se graduó como técnico medio en Mecanización de Taller. Unos pocos años antes su madre había creado una minindustria artesanal para elaborar artículos de plástico, y ahora Onnis es como la llave maestra que lo mantiene funcionando todo.

“Mi mamá le sabe a la mecánica. Ella y mi tío son los que han hecho casi todas las máquinas rústicas estas que ves”, me cuenta mientras caminamos por el patio colmado de lomas de plástico por moler y equipos armados y a medio armar.

El negocio familiar empezó con una moldeadora en desuso que trajeron desde el oriente del país. Luego armaron un molino, una prensa, fundiciones y extrusadoras que hoy  sostienen el esquema productivo de este pequeño taller en San José de las Lajas.

“Realmente es difícil porque no existe un lugar donde uno pueda ir y comprar las piezas que necesitamos”, confiesa Onnis. 

“Todo está complicado, desde un tornillo o una arandela para arreglar un equipo. Si existiera una tienda de ferretería bien surtida, uno va allí y compra desde un gato hidráulico hasta una manguera, pero no es así. Todo el tiempo tenemos que inventar para resolver el problema…”

¿Cómo lo hacen? Dicen que la carestía es el mejor estímulo a la creatividad. Con una caja de bola extraída a un tractor en desuso por aquí, un pedazo de hierro por allá, más un poco de tiempo en el torno y un diseño pensado de antemano, resuelven una máquina para moldear mangueras, por ejemplo.

“Así hemos construido este taller artesanal. Teniendo la idea de lo que uno quiere hacer trabajamos en el diseño para lograrlo y lo otro es pericia”, comenta Onnis.

A partir de recipientes plásticos molidos, allí se producen cajas eléctricas, útiles para la limpieza, tuberías eléctricas y de agua. Sus producciones son vendidas a una empresa estatal y de ahí se ponen al alcance de la gente en las cadenas de tiendas.


El proceso comienza con recolectores de plástico que van recogiendo los desechos entre la basura, los llevan al taller, los clasifican, los lavan, muelen, derriten y luego (según el tipo de plástico y su color) lo aprovechan para una u otra producción.

“Nosotros quisiéramos hacer todo tipo de implementos plásticos, un latiguillo para las tasas de baño, un cubo o lo que sea. Sin embargo, faltan a veces los recursos para poder hacerlo”, lamenta.

Si conseguir a veces un tornillo es difícil imagínate tú otras cosas que llevan estos equipos.

"Pero no nos quejamos. Con lo que tenemos te puedo asegurar que el plástico es mi oro”.

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Juan Carlos TraviesoJuan Carlos TraviesoPerfil del autor

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