eltoque_logo
Yasbel Rodríguez y su hijo Alí.

Yasbel Rodríguez y su hijo Oli. Foto: Marcos Evora

Yasbell Rodíguez: «Sin tu mamá las cosas no saben igual»

Alí no se queda quieto. Corre por el estudio, lo agarra todo, se ríe de todo. Tiene poco más de dos años, pero ya negocia poses y sonrisas para fotos por alguna chuchería. Esa extroversión, cuentan, la heredó de su madre, a quien guiaron desde temprano hacia el mundo del arte para que canalizara su excesiva energía: Yasbell Rodríguez es actriz y conductora, pero mucho antes, a la edad del pequeño Alí, ya era abogada, aeromoza, bailarina y todo lo que se le ocurriera.

«Mi madre y mi abuela materna vieron talento en mí y se empeñaron en que, desde niña, fuera a clases de baile español, estuviera en la Compañía de Tony Menéndez e integrara La Colmenita —cuenta—. Desde los ocho años, con esa maravillosa compañía, adquirí un inmenso amor por las tablas. El papel de la Cucarachita Martina, que interpreté durante mucho tiempo, me llevó desde la Sala Avellaneda del Teatro Nacional hasta el más recóndito rincón del país. Este personaje que cantaba y bailaba dentro de una zarzuela fue quien me dio la seguridad para decir “yo quiero ser artista y nada más”.

«Requería un gran sacrificio de mí como niña, pero también de mi mamá, quien se levantaba a las 5 de la mañana, nos preparaba a mi hermano y a mí para la escuela y luego nos acompañaba a todas estas actividades extraescolares. Si yo hoy soy artista o soy una buena madre es por el ejemplo que tuve de la mía, que para mí es la más completa en todos los sentidos».

¿Cómo es tu relación con tu mamá?

La mejor que se puede tener. Con mi mamá siempre encontré la comunicación adecuada para hablarle de mis inquietudes, de mis momentos difíciles. Ella tiene ese calor y esa dulzura que te lleva a sentirte mejor en sus brazos.

¿Hay algo que le criticaras a tu mamá que hoy repitas con tu hijo?

Ella fue muy exigente en la casa, con nuestro estudio y con lo que consumíamos: «necesitas comer esto, estas películas no las ven los niños…». Tenía su metodología de crianza y era algo que a mí me resultaba chocante. Por otra parte, también le cuestioné en algún momento que fuera tan entregada a nosotros, que nos pusiera por encima de sí misma, que se quitara comida, una pieza de ropa o lo que fuera, para dárnoslo a nosotros. Sin embargo, hoy le agradezco un montón y es lo mismo que aplico.

***

Yasbell es madre hace poco tiempo y ve en su madre un patrón y una fuente de consejos que intenta seguir al pie de la letra. A veces, demasiado, dice:

«Hace unos meses empezó a decirme que yo le hablaba poco a Alí, y que por eso él se estaba demorando en articular palabras. Me informé con varios especialistas y logopedas y me dijeron que el niño estaba bien, pero yo seguía escuchando a mi madre contando que de bebé yo había hablado a los once meses. Como mi niño tiene dos añitos aquello me dio mucho sentimiento. Siempre le hablé a mi hijo, pero desde aquello yo parecía una cotorra. Quería hablarle más, leerle más cuentos, hasta que me di cuenta de que cada persona tiene un ritmo diferente, y que no siempre puedo aplicar con él lo mismo que vivió ella conmigo».

Tengo entendido que tu mamá estuvo a tu lado en una etapa de cambios en tu vida, que fueron los cinco años que viviste en Perú. ¿Qué te llevaste profesionalmente de ahí?

El primer año fue muy duro porque lo que más extrañaba era, precisamente, a mi mamá y a mi hermano. Sin ellos las cosas no saben igual. Me contrató una orquesta musical peruana muy famosa, que tenía su emisora radial, en la cual comencé a trabajar. Después inicié en América Televisión, en un programa con muchísima audiencia pero, a pesar de estar realizada en lo profesional, estaba incompleta, me faltaban ellos. Por suerte, al año los pude llevar conmigo.

Al regresar de Perú inicias como conductora de Sonando en Cuba, uno de los programas con los que el público más te identifica…

Después de esos años regresé a Cuba con el listón alto y estaba sin trabajo, sin saber cómo se movía nada, así que empecé a tocar puertas. Gracias a los amigos y contactos que había dejado, empecé a trabajar en Tropicana y después de eso me avisaron del casting de Sonando en Cuba. Creo que ese programa fue el que me demostró que si triunfas fuera de tu país tienes que hacerlo en él.

Justo a la espera de la cuarta temporada de este programa llega tu embarazo. ¿Cómo lo asumiste? 

La vida de un artista es efímera, la gente solo recuerda al último que llega. Yo veía que mi cuerpo empezaba a variar, las hormonas se me revolvían. Tuve que decir que no a varios proyectos, y todo eso me traía unos cambios emocionales que quienes más los sufrieron fueron mi esposo y mi mamá. Pero también durante ese tiempo se presentaron oportunidades hermosas. Recuerdo que con ocho meses de embarazo, por ejemplo, estaba en el escenario de una gala contra la transfobia y la homofobia, mientras me tocaba mi barriguita y explicaba que yo respetaría las decisiones de mi hijo, su derecho a elegir, y que siempre lo apoyaría.

¿Cuáles son las actividades que más disfrutas con tu hijo?

Esto que estoy experimentando de oírlo hablar, enseñarle frases amables y respetuosas es lo que más me conmueve; aunque con ellos desde un juego hasta una cucharada de comida se disfruta.

Foto: Marcos Evora

¿En qué quisieras que se pareciera a ti?

Quiero que sea un buen ser humano. Me da igual si es carpintero o artista; lo que quiero que sea es una persona buena y realizada. Conozco personas muy humildes que con casi nada te ofrecen lo que tienen y quiero que él sea así.

 

TAMBIÉN TE SUGERIMOS: 

HEYDY GONZÁLEZ: «EL EMBARAZO NO ES UNA ENFERMEDAD»

AJEDREZ PARA TI, HIJA MÍA

DE LA LACTANCIA Y SUS DISIDENCIAS

Adalina Hernández Urquiola
Estudiante de Periodismo y aficionada al cine.
adalina-hernandez-urquiola

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

noticias relacionadas

elTOQUE SUGIERE