¿Cuánto cuesta independizarse del SEN? El negocio de los paneles solares en Cuba.

19 de marzo de 2026 a las 06:00 a. m.

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Foto: elToque

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La nueva apuesta del régimen de La Habana, al parecer, es que cada hogar cubano tenga un panel solar. Algunos los van a «subvencionar»; quienes queden fuera, tendrán que arreglárselas como puedan. La estrategia —ante la obsolescencia de la generación térmica y el desabastecimiento crítico de petróleo para la distribuida— es que la gente asuma que el Estado no es el responsable de garantizar la energía eléctrica. Hay que instalar un kit fotovoltaico para independizarse del sistema y vivir alumbrado. Aunque solo sea un poquito.

Cuba podría considerarse algo así como la «República de los Paneles». El país es, posiblemente, uno de los lugares del mundo donde más el Estado promueve la energía solar. Los resultados de esa promoción, sin embargo, no son exitosos ni parece que lo serán ni a corto o mediano plazo. 

Cuando en diciembre de 2024 el primer ministro Manuel Marrero anunció que el país instalaría 1 200 MW de energía fotovoltaica para finales de 2025 es posible que muy poca gente pensara que los apagones permanecerían. A pesar de una inversión de alrededor de 1 100 millones de dólares, el año pasado fue el más «oscuro» en décadas, quizá mucho más que los años más críticos del Período Especial.

Sin embargo, en cada oportunidad que se le da, el régimen reafirma su idea de que la inversión en electricidad fotovoltaica es la estrategia adecuada para salvar a Cuba de la oscuridad. Los expertos, mientras tanto, piensan lo contrario.

Cómo funciona la venta de la «soberanía energética»

La presencia de los paneles solares también se ha hecho cada vez más común en los hogares cubanos. Antes, las azoteas se llenaban de tanques —plásticos o de cemento— para que la gente pudiera almacenar agua potable; hoy, en igual paisaje se multiplican mesas fotovoltaicas. Solo así, las familias que pueden costearlo logran tener la luz que el Estado no provee.

elTOQUE consultó a un ingeniero en Telecomunicaciones especializado en instalar paneles solares para entender y describir mejor este fenómeno.

Existen dos grandes tipos de sistemas fotovoltaicos que actualmente se comercializan en la isla de la mano, sobre todo, de negocios privados. La venta publicitaria de estos inunda disímiles redes sociales, en cuyos perfiles las empresas comparten cómo recorren la isla instalando sus kits. Al marketing se han sumado varias actrices y actores cubanos.

El primer tipo de sistema y el más económico está compuesto por paneles solares y una estación de energía portátil —comúnmente conocida en Cuba como Ecoflow por ser la marca más popular—. Estas estaciones portátiles pueden ser híbridas o no. Las híbridas son capaces de recibir energía tanto fotovoltaica como eléctrica; las otras, solo se cargan con energía solar. Traen incorporado un microinversor que permite que la corriente producida por los paneles sea usada en la red eléctrica y son capaces de almacenar una determinada cantidad de energía. Si el panel solar siguiera generando energía, pero la estación estuviera llena, no puede seguirse almacenando la producción fotovoltaica.

«El Ecoflow es como un powerbank. Aunque los cubanos le conecten grandes paneles, mucha de esa energía no la utiliza y ni siquiera la puede almacenar. Sucede similar a la carga de un celular: llega a un límite y aunque siga conectado, no sube más», explicó el ingeniero.

Las estaciones portátiles —en dependencia de su potencia y de la demanda de la casa— suelen ser menos capaces para garantizar que en un hogar funcionen la totalidad de los equipos eléctricos a la vez; por lo que solo se podrá conectar al unísono las luces, un ventilador o un televisor. El consumo de ollas eléctricas, por ejemplo, se hace mucho más pesado para este tipo de equipamiento. Según el ingeniero, si se conectaran dos ollas reinas «echaría humo; y una hornilla no la aguanta».

La estación puede conectarse al sistema de cableado de la casa, pero habrá que estar pendiente de cuando agoten su carga para desconectarla y evitar un accidente. «Si viene la luz, hay que darle para atrás al casete porque si se unen los voltajes, explota», especificó el especialista. Las estaciones también admiten que se conecten los equipos directamente pues tienen tomacorrientes y puertos USB incorporados.

El ingeniero nos aseguró que las estaciones de energía portátiles están diseñadas para camping o picnics ya que cuentan con una salida de 110 o 220 V limitada en potencial; y que su empleo en hogares es más un parche que una solución. Por ejemplo, una estación cuya potencia sea de 1 200 W tendría la misma potencia que necesita un split de 1 tonelada, pero este para arrancar sube a casi 2 000 W, por lo que no lo soportaría. «Se trata de ir contando los watts: un refrigerador puede llegar a 300, focos leds de 7 a 33… cuando se terminen los watts hay que protegerlo o explota».

El segundo tipo de sistema y el más caro podemos nombrarlo: sistema independiente automático de gran capacidad. Estos son híbridos. Consisten en la instalación de mesas fotovoltaicas que se conectan a un inversor profesional que permite más capacidad de instalación de paneles solares. Cuenta con un disyuntor —dispositivo de seguridad eléctrica que corta automáticamente el flujo de corriente ante sobrecargas o cortocircuitos— y una conexión que permite conectar o desconectar el sistema en dependencia de si la energía viene del sol o del SEN. Estos, además, admiten baterías de gran tamaño, por lo que la capacidad de suministro es mucho mayor. Aquí encontramos una explicación de estos sistemas realizada por una de las empresas que los instala en Cuba.

«Es como tener un sistema independiente conectado a la casa: cuando viene la corriente el sistema conmuta automáticamente para utilizar la energía del SEN y seguir almacenando la solar sin que esta salga para la calle; si se va el SEN, entra la solar solo a la casa sin que se vaya para la calle, eso es lo más importante», puntualizó el ingeniero que consultamos. 

Precios de los kits solares: estatal vs. privados 

En diciembre de 2020, se reportó que un hogar cubano promedio consumía 185 kWh al mes de media. El Gobierno anunció que el consumo ha aumentado de manera general desde entonces; pero esa es la cifra que aún mantiene en su web el Ministerio de Energía y Minas (Minem). Los 185 kWh al mes daría unos 6 kWh de promedio diario, si el mes tiene 30 días. 

A finales de febrero de 2026, el régimen comenzó a vender los equipos solares para trabajadores beneficiados. El Gobierno declaró que vendería 20 000 módulos fotovoltaicos a la ciudadanía; 10 000 de ellos a médicos y maestros como «estímulo», a la usanza de los televisores Panda que repartieron a principios de los 2000. En Cuba hay más de 3 000 000 de hogares.

Los precios oscilan entre 58 000 y 75 000 CUP. El salario promedio en Cuba, a finales de 2025, era 6 830 CUP, según la Oficina Nacional de Estadística e Información. Es decir, que para poder costearlo, una persona que reciba un salario promedio tendría que trabajar 11 meses y no dedicar ese dinero a nada más. Medios locales reportan que los beneficiarios tendrán facilidades de pago.

Estos paneles serán, a priori, para los médicos, los maestros y los llamados «héroes del trabajo». Según este reporte de la televisión nacional, Copextel es la empresa encargada de instalar dos tipos de módulos subsidiados: uno de 800 w y otro de 1 200 w. Estos últimos son los únicos con un poco más de respaldo por lo que alcanzarán para dar energía a los refrigeradores o freezers de bajo consumo; los de 800 w alcanzan para una olla arrocera, ventiladores, televisión y luces.  

Los sistemas que está entregando el Estado son estaciones de energía portátiles, pero solo se alimentan de carga solar. Es decir: no son híbridos: no cuentan con la opción de carga mediante electricidad que suele ser más rápida y estable. Esto, por supuesto, es una desventaja con respecto a otros equipamientos similares que hay en el mercado, sumado a la desventaja que representan las estaciones portátiles con respecto a los sistemas independientes automáticos. 

Una fuente con conocimiento de cómo se lleva a cabo la instalación de los kits subsidiados dijo a elTOQUE que los equipos que vende el Estado son fabricados en China. A los de 800 w pueden acoplarse paneles de 200 w; mientras los de 1 200 soportan paneles de entre 400 y 600 w. Aseguró, además, que si la batería se carga por completo, la energía que genera el panel se puede usar para dar carga independiente. 

Nuestra fuente aseguró que los kits solares no vienen diseñados para conectarse con la red eléctrica de la casa, sino para usarse aparte: conectando equipos con una extensión. Y, por supuesto, mientras más carga se le ponga, más rápido se gasta la batería. 

Por el momento, la venta de estos sistemas no estará tan extendida. Para millones de personas o negocios, el sector privado o las importaciones de equipos solares son la única forma de aliviar su situación energética personal.

Precio de las estaciones de energía portátiles en mipymes

elTOQUE revisó anuncios de venta de sistemas solares en empresas que se dedican a exportarlos a Cuba.

Una mipyme cubana que opera en el mercado europeo, por ejemplo, tiene un catálogo en el que desglosa los precios y funcionalidades de los kits solares.

Un equipo muy pequeño, de 500 W, costaría poco más de 300 EUR. La producción de energía diaria del equipo es de 0.70 kWh en verano y 0.30 kWh en invierno. No alcanzaría para encender una casa, sino algunas luces y equipos menores.

Sumado al coste, la importación del equipo por vía marítima costaría entre 1 200 y 2 100 EUR, de acuerdo con el director de la mipyme. Por vía aérea sería entre 2 500 y 3 500 EUR. Quiere decir que, como mínimo, una persona gastaría 1 500 EUR para encender algunos bombillos y un televisor.

Un kit más potente, que cubra las necesidades de una casa modesta de varios habitantes, costaría casi 2 000 EUR. A lo anterior se suma, por supuesto, los costos de la importación por vía marítima o aérea. Como mínimo, serían 3 200 EUR. Aproximadamente, 1 840 000 CUP según el precio del euro en el mercado informal. Un cubano promedio que no cuente con ayuda de sus familiares o amigos en el extranjero tendría que trabajar 22 años seguidos para pagarlo.

Este vendedor en particular utiliza una horquilla de precio de envío tan amplia porque, asegura, pueden cambiar cada semana.

Lo que hace a estos dispositivos tan costosos es que cuentan con sistemas de baterías e inversores. Los paneles, por sí mismos, han bajado su precio en los últimos años. Esta es una de las razones por la que los expertos descartan la estrategia solar del Gobierno cubano. Si para encender una casa se necesitan miles de euros, ¿cuán caro sería comprar baterías lo suficientemente grandes para ahorrar energía fotovoltaica e iluminar al país por las noches?

También buscamos los precios de kits solares en dólares. Hay empresas que venden los sistemas de inversores y baterías, pero no los paneles. Aun así, los precios no son muy diferentes a los vendidos en Europa.

Un equipo para «hogares medianos» cuesta casi 3 000 USD. La venta incluye el asesoramiento en la instalación y la entrega en 15 días hábiles. Aproximadamente, serían 1 530 000 CUP, de acuerdo con el mercado informal. La página web no aclara si está incluido el envío.

Hasta ahora, serían los negocios privados a los que les saldría más rentable comprar un dispositivo fotovoltaico similar. Un kit «grande», de 15 kWh, saldría en 3 800 USD, con posibilidad de ampliar la batería hasta 75 kWh. Cada ampliación saldría en 2 500 USD adicionales.

Los precios son desorbitados, incluso para los bolsillos de la gran mayoría de los cubanos emigrados. Una mipyme permite el financiamiento de los sistemas solares para quienes residan en Europa y lo quieran enviar a la isla.

El sistema más barato de esta empresa cuesta 1 410 USD, y no incluye los paneles solares. La empresa dice en sus redes sociales que se encarga de la instalación en Cuba, el soporte técnico y la garantía.

¿Y los sistemas solares que ya están en la isla? Encontramos un anuncio en redes sociales, de agosto de 2025. En ese caso, un equipo que puede producir 10 kWh costaría 10 200 USD. Uno de 6 kWh costaría 6 200 USD y 6 500 USD con la instalación incluida. Serían más caros que los vendidos en el extranjero, aunque eso depende del vendedor.

En Revolico encontramos más de lo mismo. Un anuncio que garantiza 10 kWh «reales» se vende en 7 489 USD.

Otro anuncio que revisamos incluso fue más allá y prometió: «Adiós a los apagones para siempre». 

Compra de sistemas solares por cuenta propia

En caso de que una persona decida comprarlo por su cuenta, en Amazon, por ejemplo, los precios no variarían mucho. Y, por supuesto, no estaría incluido el envío ni la instalación. Encontramos equipos pequeños, con precios menores a 300 EUR; al igual que más potentes, con capacidad de producir 5.12 kWh por casi 2 300 EUR.

Hablamos con una persona que logró comprar un kit solar sencillo para su madre en Cuba. En una mipyme compró un panel en 220 USD; en el mercado informal encontró una Ecoflow de 1 500 W, en 930 USD: en total 1 150 USD. La instalación ocurrió en septiembre de 2025.

Esto, asegura, es suficiente para paliar apagones de ocho horas. Y da para encender algunas luces en la noche, el refrigerador y el televisor, pero no para equipos más potentes.

Entrevistamos a un vendedor de Sancti Spíritus que pidió el anonimato. El comerciante afirma que cualquier equipo de los que vende, que incluya batería e inversor, cuesta más de 1 000 USD. Es decir, que para tener luz cuando no haya, aunque sea poca, hay que gastar medio millón de pesos cubanos como mínimo.

Una casa «independiente»

No sabemos con seguridad si la independencia total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) es posible con sistemas solares completos. A diferencia de las plantas que funcionan con combustibles fósiles, la energía solar es inestable y los paneles no siempre producen la energía que dicen producir. Los paneles requieren, además, limpieza y cuidado constante para que puedan funcionar óptimamente.

En teoría, los equipos más potentes del mercado podrían proteger a los hogares que los tengan instalados de los colapsos del SEN y los apagones diarios. Entre 2024 y 2026, el sistema eléctrico de Cuba se derrumbó seis veces.

Los precios de kits solares completos con capacidad de «independización» exceden el millón de pesos cubanos en mercados privados. Sin embargo, los precios del Estado son aún más elevados.

El 24 de febrero de 2026, el periódico Granma anunció que la empresa Correos de Cuba de Sancti Spíritus vendería paneles solares a personas naturales y jurídicas. Se dijo que serían de 3 kWh, 5 kWh, 6 kWh y 10 kWh. El más potente, en teoría, sería suficiente para mantener encendido una casa pequeña o al menos la mayoría de sus equipos esenciales. 

Días después, el 2 de marzo, se anunciaron los precios. Según Correos de Cuba, el equipo más pequeño costaría 2 530 000 CUP. Uno que cubriría las necesidades de un hogar promedio costaría 3 850 000 CUP. Un cubano que reciba un salario medio necesitaría 50 años para poder pagarlo por su cuenta.

«Se volvieron locos», escribió un usuario de Facebook en las redes de la empresa.

El precio de los kits completos, tanto en el mercado privado como el estatal, resalta la gran desigualdad existente en el país. La nueva brecha es energética. En una isla donde el 89 % de sus ciudadanos vive en la extrema pobreza, la compra de uno de estos equipos supone un sacrificio económico para cualquiera. Solo los muy privilegiados podrían, como mencionó uno de los anuncios que revisamos, librarse de los apagones para siempre.

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