Ni paneles ni termoeléctricas. ¿Qué le espera a Cuba para 2026?

Foto: Cubadebate
El Gobierno cubano prometió instalar 55 parques solares en 2025 que aportarían, teóricamente, 1 200 MW al Sistema Electroenergético Nacional (SEN). El gobernante Miguel Díaz-Canel se cansó de asegurar que esos megawatts añadidos de energía fotovoltaica resolvería los apagones antes de que finalizara en año, dijo que esa era la «estrategia correcta»; y el primer ministro Manuel Marrero confirmó que habían invertido millones de dólares en el SEN. En septiembre de 2024, además, Vicente de la O Levy (titular de Energía y Minas) había garantizado que para 2025 Cuba «tendría su primer minuto de generación eléctrica sin combustible importado» (amén de la sandez).
Pero 2025 fue el año de la ausencia de energía en la isla. Ni los paneles solares (terminaron instalándose 14 menos que lo previsto) ni las inversiones que asegura la oficialidad que hizo resolvieron los cortes de luz ni hubo mejoría alguna para el país, que vivió a oscuras decenas de horas diarias a lo largo del año.
El paupérrimo estado del SEN es, posiblemente, la consecuencia más visible de la crisis económica que afecta al país desde hace años.
2025 en horas de luz y oscuridad
Durante una comparecencia ante la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) en diciembre de 2025, el primer ministro Manuel Marrero aseguró que se habían invertido 1 150 900 000 USD en el Sistema Electroenergético Nacional. No es una cifra menor, como notaron varios miembros de nuestra audiencia. Sin embargo, no son números nuevos: Marrero dio (casi) la misma cifra en julio, aunque en ese caso solo habló de 1 150 000 000 USD.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), hasta junio de 2025, el Gobierno cubano invirtió el 33.6 % de su presupuesto en el sector «Suministro de electricidad, gas y agua», lo que significó un cambio con respecto a años anteriores. En 2024, las actividades relacionadas con el turismo acapararon el 37.5 % de la inversión, frente a un 10.7 % en energía.
Resulta evidente que, durante 2025, la ciudadanía no disfrutó de ningún rédito positivo de las inversiones o estrategias energéticas del Gobierno cubano. Lo anterior se refleja en el parte de apagones que diariamente publica elTOQUE utilizando datos oficiales. Con esos datos, realizamos un análisis desde el 11 de febrero hasta el 16 de diciembre de 2025. Tomamos en cuenta el déficit energético real en horario pico, así como la demanda de energía del país.
En el período, solo hubo un día con un déficit por debajo de 1 000 MW: 12 de marzo, cuando la afectación real del servicio llegó a 990 MW. Hace un par de años, en 2023, era una noticia reseñable un déficit que superara los 1 000 MW. Un déficit similar generó protestas por apagones durante el otoño de 2022.
El día que se pronosticó menor afectación fue el 11 de mayo, cuando el 33 % de la isla estuvo a oscuras en algún momento (aunque el déficit real fue un poco mayor). Es decir, en el día con menor afectación, un tercio de los habitantes de la isla estuvo en apagón.
Sin embargo, el mayor déficit fue en diciembre. Es llamativo porque, según las autoridades, para esa fecha había 41 parques solares en funcionamiento y se habían podido recuperar 422 MW de generación distribuida y 228 MW de generación térmica.
El 9 y el 10 de diciembre hubo un déficit real de 2 185 MW, con una demanda total de 3 200 y 3 300 MW, respectivamente. El 8 de diciembre, casi el 65 % de la isla estuvo a oscuras en algún punto del día.
Según datos parciales, el país produce menos energía que hace un año ¿Por qué sucede esto? ¿Y por qué, a pesar de tantos parques fotovoltaicos, aumentan los apagones? «Es un tema complejo», zanjó Marrero en su intervención de julio, sin dar más contexto.
¿Adónde ha ido el dinero gastado en 2025?
Durante gran parte de 2025 fue una incógnita el destino de las inversiones. Pero durante la sesión de la ANPP de diciembre, el ministro de Energía y Minas declaró que 1 150 millones de dólares se han invertido en los parques solares, en la generación distribuida y en la reparación de la Base de Supertanqueros de Matanzas, destruida por una explosión en 2022.
Con respecto a las termoeléctricas, el ministro anunció que en el futuro el Estado planea recuperar 1 400 MW de energía térmica. Esa recuperación, añadió, no se terminará en 2026. Aunque prometió avances significativos el próximo año.
Desde hace décadas, tanto la prensa estatal como la independiente han discutido la necesidad de recapitalización del SEN. Las centrales térmicas, antiguas y desgastadas, operan con crudo cubano (combustible de muy mala calidad que corroe la maquinaria de las centrales).
Un estudio hecho en 2022 por los economistas Jorge Piñón y Ricardo Torres estimó que se necesitarían entre 8 000 y 10 000 millones de dólares y diez años para revigorizar el SEN. Es común que cada año se anuncien inversiones en el sector, principalmente por parte de Gobiernos aliados (Rusia y China) en forma de préstamos, donaciones o créditos. El estado de ejecución de la mayoría de dichas inversiones es desconocido debido a la falta de transparencia gubernamental.
Durante 2025, y al igual que el año anterior, averías y fallos en las centrales térmicas provocaron sendas caídas del SEN en marzo y septiembre. Para los especialistas consultados por elTOQUE, la inversión en las termoeléctricas se trata de un tema práctico: la energía fotovoltaica no puede ser la base del SEN, porque es una energía muy inestable.
La energía del panel solar debe tener la misma calidad que la del sistema eléctrico para poder acoplarse y funcionar. Si el sistema eléctrico falla en calidad, los paneles no se acoplarán o se desconectarán si ya estuvieran acoplados. Sumado a lo anterior, si la energía que produce el panel tiene mala calidad, puede calentar los equipos, las líneas y provocar fallas. Por esa razón, hay que usar bancos de capacitores, que son equipos caros cuya función es corregir el factor de potencia de los paneles. El factor de potencia es una medida que indica cuánto de la energía eléctrica se utiliza realmente y cuánta es desperdiciada.
Para 2026, el panorama no parece mejorar. Ni siquiera dentro de la —cada vez menos frecuente— tradición de optimismo oficialista de finales de año. No obstante, en un anuncio de principios de diciembre, Vicente de la O Levy auguró un futuro «ligeramente mejor».
¿Qué podría venir en 2026?
Quizá la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, en enero de 2026, haya rebajado el moderado entusiasmo del ministro de Energía cubano. El futuro energético del país, ahora mismo, es altamente incierto. La posible pérdida de su mejor socio sería algo difícil de reemplazar.
Datos de la Agencia Internacional de Energía señalan que Cuba sigue siendo un importador neto de energía, y que en 2023 «más del 66 % del suministro energético provino del exterior», reflejo claro de la fragilidad de su matriz energética.
Normalmente, el crudo que llega desde Venezuela no se destina a alimentar las viejas termoeléctricas de la isla, que continúan operando con petróleo extraído en Cuba, un combustible «de baja calidad» que apenas sostiene parte del SEN. El petróleo importado, en cambio, se orienta a mantener en funcionamiento sectores claves de la economía, incluidos el transporte, la industria y servicios productivos que dependen del flujo constante de combustible.
El investigador cubano Jorge Piñón, experto en energía de la Universidad de Texas, ha advertido que una interrupción de los envíos venezolanos equivaldría a «una sentencia de muerte» para la economía y el Gobierno de la isla. Según sus estimaciones, durante el último trimestre de 2025 Cuba recibió un promedio diario de 35 000 barriles de petróleo procedentes de Venezuela, cifra que contrasta con los aproximadamente 56 000 barriles diarios registrados en 2023. Ese volumen equivaldría a cerca de la mitad del déficit energético diario actual del país.
Los socios actuales del Gobierno cubano están lejos de cubrir el vacío que dejaría Caracas. Piñón calcula que México envió en promedio 7 000 barriles por día en igual período, una cifra mucho menor que los 22 000 diarios reportados en 2024. Rusia, por su parte, apenas despacha un buque petrolero cada trimestre, volumen insuficiente para alterar la ecuación.
Entretanto, una medición diferente realizada por la firma Kpler y citada por el Financial Times sugiere que durante 2025 México habría suministrado a Cuba alrededor de 12 284 barriles diarios, mientras que Venezuela habría enviado solo 9 528 barriles diarios como promedio anual. Esa divergencia, habitual en cálculos basados en rastreo satelital, refleja también la opacidad que rodea a los envíos, ya que tanto Venezuela como Cuba rara vez divulgan cifras oficiales de exportaciones e importaciones. Si estas estimaciones son correctas, México se habría convertido en el principal proveedor petrolero de la isla.
Un reporte reciente señaló que varios buques tanqueros cubanos se encontraban reunidos el 5 de enero de 2026 en la bahía de Matanzas, posiblemente con el propósito de reorganizar o distribuir las reservas restantes. Sin embargo, especialistas como Piñón señala que Cuba carece de la infraestructura adecuada para almacenar grandes volúmenes de combustible, recordando que el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas en 2022 destruyó gran parte de su capacidad logística.












Comentarios
En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.
Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *