Autor
Lisandra Díaz
Soy periodista y entre tanto me desarrollo como gestora en el mundo del arte. Vivo en Cuba y pretendo que siga siendo así por el momento. Por ello también escribo.
Dicen que el gusto se educa. Eso cree Raymel, y lo materializa con ganas, carisma, una bocina portátil y una buena lista de reproducción.
Hace cuatro años atrás Anthuan Perugorría y Lazaro Peña (Lachy) no tenían una dimensión exacta del camino que tomaría su vida profesional y personal
Comerse el mundo no es tarea sencilla. Bien lo sabe José Luis, que lo ha recorrido en busca del éxito a cambio ha tenido que vivir lo que significa salir de su ciudad natal, de su país, dejar atrás familia y amigos para vivir su sueño.
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Lisandra Díaz
Soy periodista y entre tanto me desarrollo como gestora en el mundo del arte. Vivo en Cuba y pretendo que siga siendo así por el momento. Por ello también escribo.
Dicen que el gusto se educa. Eso cree Raymel, y lo materializa con ganas, carisma, una bocina portátil y una buena lista de reproducción.
Hace cuatro años atrás Anthuan Perugorría y Lazaro Peña (Lachy) no tenían una dimensión exacta del camino que tomaría su vida profesional y personal
Comerse el mundo no es tarea sencilla. Bien lo sabe José Luis, que lo ha recorrido en busca del éxito a cambio ha tenido que vivir lo que significa salir de su ciudad natal, de su país, dejar atrás familia y amigos para vivir su sueño.


