Los habitantes de Mahahual, Islas Mujeres y Celestún —en el Caribe mexicano— no se asombran con las embarcaciones artesanales que recalan en sus costas. Acostumbrados en los últimos años al avistamiento y rescate de náufragos cubanos, se solidarizan con la situación de sus ocupantes. Así ocurrió en octubre de 2025 cuando protegieron a 21 cubanos frente a las autoridades mexicanas ante el temor a su deportación. En febrero de 2026 participaron en el rescate de otros náufragos que habían quedado a la deriva en las costas de Banco Chinchorro. Desgraciadamente, aunque esos mexicanos se esfuerzan por socorrer a los que llegan, a la mayoría de los balseros cubanos «se los lleva la corriente o el viento».
Los balseros han sido una constante en la historia migratoria de la isla. Sin embargo, en los últimos cinco años el tema se había diluido entre otras narrativas y rutas de migración. Si bien este tipo de travesía había sido la principal vía de migración irregular en las décadas de los ochenta y los noventa, con la flexibilización migratoria de 2013, los cubanos comenzaron a optar por las rutas terrestres como una alternativa más segura y con mayores probabilidades de éxito. Esta vía tuvo un crecimiento significativo a partir de 2021, con el éxodo masivo a través de Nicaragua. En este último período, también hubo un incremento en los eventos de balseros cubanos.
Entre enero de 2021 y la primera quincena de marzo de 2026, el especial de elTOQUE, «Migrar: una decisión de vida o muerte», documentó 776 eventos marítimos en cinco países, con un total de 2 311 balseros cubanos involucrados. En 2021 y 2022 se identificó la mayor cantidad de sucesos, con 166 y 372 acontecimientos, respectivamente. Aunque Estados Unidos sigue siendo el destino principal (555 eventos), en ese período 643 balseros cubanos apuntaron a México.
La preferencia por México pareciera fortalecerse puesto que de los cinco eventos registrados este año cuatro involucraron al país azteca. Unido a los rescatados en enero, el 6 de marzo, la Secretaría de Marina mexicana rescató a otros nueve cubanos cuando su embarcación estaba cerca de Isla Mujeres. Mientras tanto, las mismas autoridades mantienen la vigilancia para localizar a un total de 16 balseros que partieron desde Pinar del Río en dos viajes diferentes durante febrero y marzo.
Además de México, también se han registrado eventos marítimos en aguas de Gran Caimán y Bahamas. En enero de 2026, la gobernadora de Islas Caimán, Jane Owen, confirmó que el territorio había diseñado un plan de contingencia ante un eventual aumento de la migración cubana producto de la situación en la isla y el cierre de los destinos migratorios (sobre todo Nicaragua y Estados Unidos). Entre enero y febrero de 2026 se reportó la detención y posterior repatriación de 13 balseros cubanos. El 16 de febrero el barco Radiance of the Seas, rescató a un grupo de seis balseros cubanos que fueron entregados a las autoridades migratorias de Gran Caimán para el procesamiento de sus casos. En el caso de Bahamas, hasta marzo de 2026, se habían documentado 82 incidentes migratorios que involucraron a 1 540 balseros cubanos.
A diferencia de México, Bahamas y Gran Caimán mantienen políticas más restrictivas de acceso y reconocimiento de estatus migratorio a extranjeros irregulares. La mayoría de los cubanos que han llegado a sus costas han sido repatriados de forma casi inmediata. Según los datos recogidos por elTOQUE, de 2021 a marzo de 2026 Bahamas deportó a 1 296 nacionales de Cuba y Gran Caimán repatrió a 545 de un total de 674 cubanos que llegaron vía marítima a sus costas. México solo había repatriado a 68 en igual período.
El viacrucis de la migración cubana
En los últimos cinco años, migraron más de 850 000 cubanos hacia Estados Unidos. En ese período, los cubanos utilizaron principalmente el corredor terrestre con origen en Nicaragua; abierto en noviembre de 2021 con la exención de visado que ya no está disponible.
Las condiciones que favorecieron el éxodo cubano desde finales de 2021 han desaparecido paulatinamente. El regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos implicó el desmantelamiento de las políticas públicas implementadas durante la anterior Administración demócrata: eliminación del parole humanitario, del ingreso a través de la aplicación CBP One y la obstaculización legal para la obtención de la residencia permanente a los I-220A. Unido a lo anterior, en un año, la Administración Trump ha deportado a más de 2 300 cubanos hacia Cuba y hacia terceros países como México. En consecuencia, los eventos de ingreso terrestre de migrantes cubanos a ese territorio han disminuido en un 85 % (según CBP entre 2024 y 2025 pasaron de 217 000 a 33 000).
En el mapa migratorio de la región, se ha vuelto a visibilizar el drama de los balseros cubanos. Limitados otros medios y restringidos los destinos, la ruta del mar ha vuelto a presentarse como una alternativa más barata, pero también es más peligrosa. Los materiales de las balsas y la resistencia de los balseros ahora tienen que soportar las condiciones del canal de Yucatán.








