Nada nuevo en Nicaragua: Cuba sigue perdida antes del Clásico

Foto: Facebook de Jit.
Falta muy poco para el inicio del Clásico Mundial el próximo 5 de marzo, y el camino previo de Cuba al evento ha comenzado sin señales de solidez. Más bien, la semana dejó noticias que retratan un mismo problema: talento hay, pero falta coherencia deportiva y estructural para convertirlo en resultados.
El primer aviso llegó desde el terreno. El empate 2-2 ante Nicaragua en el arranque del tope de preparación dejó una sensación de rendimiento a medias. No fue una derrota, pero tampoco un resultado convincente para un equipo que intenta proyectar competitividad internacional y ante uno de los seleccionados más débiles de los que jugará en el Clásico.
Cuba bateó más en ese choque, conectó nueve imparables y mostró momentos interesantes desde el montículo. Sin embargo, volvió a aparecer un mal recurrente del béisbol cubano contemporáneo: ofensiva sin contundencia. Demasiados corredores quedaron en base y el equipo no logró convertir su dominio estadístico en ventaja real.
En partidos de preparación estos detalles suelen considerarse «ajustes normales», pero en el caso cubano ya no pueden verse como circunstanciales.
Desde hace años, la selección muestra dificultades para producir carreras ante picheos con mayor velocidad y control, lo cual quedó claro frente al relevista nicaragüense Ángel Obando, quien dominó amplios tramos de ese primer juego.
El empate dejó una lectura evidente: el picheo respondió, pero la ofensiva sigue sin dar señales de estabilidad.
La segunda noticia de la semana llegó fuera del terreno, pero resulta incluso más reveladora. El infielder César Prieto declaró a la revista especializada Pelota Cubana que espera en el futuro poder regresar y representar a Cuba en un Clásico Mundial.
Prieto, actualmente en la organización de los St. Louis Cardinals, es uno de esos talentos que creció en la Serie Nacional y que escapó de la Federación Cubana de Béisbol para abrirse espacio en el béisbol de Grandes Ligas.
«Me siento triste. Me hubiera gustado jugar, pero las circunstancias no son las mejores. Mi decisión sigue siendo la misma, aunque espero que en el futuro pueda regresar y representar a Cuba como se merece», dijo a la revista beisbolera.
Su mensaje no es aislado. Es parte de una tendencia cada vez más visible: peloteros cubanos que no renuncian a vestir el uniforme nacional, pero tampoco están dispuestos a sacrificar sus carreras profesionales.
El problema es que el sistema aún no termina de adaptarse a esa nueva realidad. Mientras otras selecciones del Caribe han normalizado la integración de sus jugadores en la MLB, Cuba sigue moviéndose entre aperturas parciales y decisiones contradictorias, como la ocurrida este año con Zach Neto.
El caso del lanzador Yariel Rodríguez también es ilustrativo. Tras tensiones institucionales luego del Clásico Mundial de 2023, el camagüeyano volvió a ser considerado pieza clave. Una decisión que refleja más una necesidad competitiva que una estrategia coherente.
Durante años, la Federación Cubana de Béisbol y Softbol priorizó conceptos como “disciplina” o “patriotismo” por encima del talento disponible. Hoy, con un béisbol nacional debilitado y una migración constante de peloteros, el enfoque parece invertirse por pura supervivencia deportiva.
El contraste histórico es evidente. Hubo una época en que Cuba podía darse el lujo de excluir figuras sin comprometer su nivel competitivo. Ya no.
El béisbol cubano llegará al Clásico con más preguntas que respuestas. El empate ante Nicaragua no define nada por sí solo, pero funciona como síntoma de un problema mayor: el equipo aún está buscando identidad, estabilidad ofensiva y, sobre todo, claridad institucional.
Mientras tanto, el contexto interno del país hace que el béisbol deje de ser el gran escape emocional que durante décadas sostuvo su popularidad.
Entre limitaciones económicas, apagones de varias horas y una estructura deportiva en transición constante, el béisbol ya no logra ocupar el mismo espacio en la vida cotidiana de la gente.
Ahí está el verdadero desafío: no solo competir en el Clásico, sino reconstruir un modelo capaz de sostener el talento cubano sin contradicciones permanentes. Porque hoy, más que rivales internacionales, el béisbol cubano sigue enfrentando a sus demonios.
ELTOQUE ES UN ESPACIO DE CREACIÓN ABIERTO A DIFERENTES PUNTOS DE VISTA. ESTE MATERIAL RESPONDE A LA OPINIÓN DE SU AUTOR, LA CUAL NO NECESARIAMENTE REFLEJA LA POSTURA EDITORIAL DEL MEDIO.











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