El Gobierno cubano asegura tener un plan para el sistema electroenergético, pero los resultados no se verían a corto plazo. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, dijo que el objetivo es alcanzar un 40 % de generación eléctrica a partir de fuentes renovables en 2035 y llegar al 100 % en 2050. La propuesta contempla además un cambio de modelo en el que los consumidores asumirían parte de la producción de electricidad.
Según el funcionario, Cuba pasó del 3 % al 10 % de energía renovable en 2025. El mensaje que intentó transmitir es que existe capacidad técnica y voluntad política para avanzar. Pero ese relato convive con un sistema que muestra fallos constantes. Cortes prolongados, unidades fuera de servicio y una red incapaz de cubrir la demanda forman parte del día a día de los cubanos.
El Estado atribuye la mayor parte de la crisis a la falta de combustible, vinculada a sanciones y restricciones internacionales. La explicación sitúa el problema fuera del control interno, pero no responde a todas las inconsistencias que aparecen en los datos oficiales. ¿La culpa es del «bloqueo energético» que mencionó Díaz-Canel en marzo de 2026? Un análisis de 181 días de registros de la Unión Eléctrica, realizado por el TOQUE, ubica el momento más crítico de los apagones en diciembre de 2025, con un déficit que alcanzó los 2 185 MW.
Enero de 2026, ya bajo mayor presión externa, no presenta los peores indicadores, según el estudio. Esto sugiere que las variables internas —gestión, infraestructura y mantenimiento— tienen un peso mayor del que se reconoce públicamente. Por ejemplo, las principales termoeléctricas reflejan el desgaste acumulado.
La central Antonio Guiteras, pieza clave del sistema, ha registrado múltiples averías en pocos meses. Otras unidades de Céspedes y Renté, han repetido ciclos de reparación y fallo. A nivel técnico, el uso de crudo nacional con alto contenido de azufre acelera el deterioro de las instalaciones y apunta a un problema estructural más que de coyuntura.
Mientras tanto, en el plano político se acumulan evidencias de movilización forzada. Testimonios procedentes de escuelas y centros de trabajo describen presiones para respaldar la campaña gubernamental «Mi firma por la Patria», en algunos casos sin información precisa. Estas denuncias apuntan a un patrón en el que las instituciones funcionan como canales para reforzar el discurso oficial y proyectar una imagen de cohesión política alineada con el Partido.
En un país donde los alimentos básicos escasean, un fórum culinario en Las Tunas terminó generando burla e indignación. En las imágenes del evento — incluido en las actividades por el Primero de Mayo— aparecen elaboraciones con mensajes políticos que rápidamente alentaron la polémica. No se vio variedad gastronómica sino decoraciones con la frase «Viva Fidel»; una bandera hecha de arroz, frijoles y tomate, así como otros platos dedicados al centenario de Fidel Castro.
Usuarios en redes sociales criticaron la desconexión entre la propaganda del evento y la situación de inseguridad alimentaria que enfrenta el país. Un problema que tiene como base el abandono del campo por parte del Estado. ¿Cómo sobreviven los productores y campesinos ante la inoperancia del Gobierno?
Al parecer, la agricultura en Cuba se sostiene, a duras penas, sobre una red informal de trabajadores y pagos en efectivo, ante el fracaso del sistema empresarial que debía fomentar su desarrollo. Así lo reconoce un reportaje publicado por Cubadebate donde se expone cómo la producción de comida depende de jornaleros sin contratos estables.
En el texto del medio oficialista se admite que el Gobierno no tiene cifras exactas sobre esa fuerza laboral y que, en la práctica, miles de trabajadores operan fuera de los esquemas formales, cobrando en efectivo y moviéndose de una provincia a otra según la demanda de mano de obra.
El economista Pedro Monreal ha señalado quiénes son los responsables de la crisis. En una publicación en X, el analista escribió: «La política agropecuaria de la “continuidad” es el ejemplo de mayor ineptitud gubernamental en Cuba. Un Estado propietario del 80 % de la superficie agrícola total que no puede ponerla a producir directamente ni logra reasignarla con efectividad a otros actores».
Por otro lado, la situación de derechos humanos en Cuba añade una capa de tensión a la realidad del país. La detención del deportista Javier Ernesto Martín Gutiérrez, conocido como «Spiderman», tras varios días de protesta pacífica en La Habana; y el caso del adolescente Jonathan David Muir Burgos han generado preocupación dentro y fuera de la isla. Recientemente la Comisión Interamericana de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares de protección a Jonathan quien permanece recluido en la prisión de Canaleta.
A pesar de estas denuncias, la complicidad de México no cesa. Claudia Sheinbaum confirmó que su Administración evalúa posibles inversiones y acuerdos comerciales con el gobierno de Díaz-Canel mediante empresas privadas o esquemas mixtos. También mencionó la participación de instituciones financieras y de cooperación pertenecientes al Estado mexicano.
¿Puede impulsarse cooperación o inversión en Cuba sin reforzar estructuras de poder cuestionadas por violar derechos humanos? ¿Hasta qué punto estos acercamientos contribuyen a aliviar la crisis o, por el contrario, consolidan un modelo que no ofrece señales de cambio?
*Estos temas son parte del nuevo episodio de Radiografía de Cuba disponible en las plataformas de elTOQUE.
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