Henry Constantín Ferreiro, periodista y director del medio independiente La Hora de Cuba, continúa detenido desde el 16 de septiembre de 2026 en Camagüey, en represalia por decir las verdades que el régimen de cubano quiere mantener ocultas. Para guardar las formalidades, ha sido imputado por una presunta «desobediencia» por llegar tarde a una citación verbal del Ministerio del Interior (Minint).
Luego de unos días detenido en el cuartel de la Seguridad del Estado camagüeyana conocido como «Villa María Luisa», lo enviaron al penal de máximo rigor Kilo 7 bajo una medida cautelar de «prisión provisional». Allí, dice a elTOQUE su pareja, la también reportera Alejandra García, Henry «permanece tranquilo, firme en sus convicciones».
García agrega que «ese supuesto delito de desobediencia es inválido, injusto». En su opinión, «todo se lo han ido inventando por el camino» y «es un modo de presión de los agentes de la Seguridad para hacer un escarmiento con la prensa independiente».
En Cuba, el delito de desobediencia está regulado en el artículo 189 del Código Penal. Puede ser sancionado con entre seis meses y un año de privación de libertad, multa de 100 a 300 cuotas o ambas penas. Cuando la desobediencia es reiterada, el marco de la sanción puede elevarse a entre seis meses y dos años de prisión, multa de 200 a 500 cuotas o ambas.
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Constantín Ferreiro (Camagüey, 1984) se negó a ser domesticado por la institucionalidad del castrismo desde que era un estudiante. Desde su primera separación de la universidad en 2006, el sistema educativo lo escupía como un cuerpo extraño de aquellas casas de estudio reservadas «para los revolucionarios», pero él se las ingeniaba para presentar exámenes otra vez, ingresar a Periodismo u otra carrera afín y no renunciar a su carácter de librepensador y disidente.
Transitó durante años por diversos centros de estudio: la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba), la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas (Santa Clara) y el Instituto Superior de Arte (ISA, en La Habana). Cuando era detectado por la Policía política o sus colaboradores, comenzaba otra vez el ciclo de purga que incluía interrogatorios, acoso en los campus universitarios y procesos disciplinarios para justificar su expulsión por discriminación política.
María Concepción Ferreiro, su madre, dijo sobre aquellos años adversos algo tan simple como definitorio del talante del periodista independiente: «Su objetivo era la verdad». También describió las consecuencias de la labor de su hijo para la familia como un estado de sobrevivencia, acosados por la Policía política.
Durante aquellos años en que intentó cursar estudios en Cuba, Constantín también fue colaborador y miembro del consejo de redacción de la revista Convivencia, bloguero independiente y se vinculó a conocidas figuras críticas como la periodista Yoani Sánchez, el intelectual católico Dagoberto Valdés y el disidente Guillermo Fariñas.
15 años después de ser sacado en andas del ISA en 2011, Henry Constantín continúa resistiendo con La Hora de Cuba —el medio que fundó en 2013— los ataques de una dictadura edificada sobre la base del silencio y la represión.
El 11 de julio de 2021 estuvo entre los detenidos con violencia durante las históricas protestas antigubernamentales conocidas como «el 11J», cuando intentó cubrir las manifestaciones en Camagüey.
«Siempre he dicho lo que pienso sobre la realidad de mi país (…) sin mirar a quién se lo digo, dónde lo digo ni con qué volumen de voz», dijo Constantín en una entrevista para el proyecto Voces de Cuba.
Henry Constantín también es vicepresidente regional para Cuba de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Su empeño en contar historias reales, desde el interior de Cuba —en una provincia distante de la capital de la isla —, ha sido ampliamente reconocido por organizaciones y medios internacionales.
Entre las distinciones merecidas por el periodista independiente está el Gran Premio de la SIP a la Libertad de Prensa (2021) y el Civil Rights Defender of the Year (2026), concedido por la organización sueca Civil Rights Defenders (CRD) como reconocimiento a «su firme compromiso con la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos».
Constantín no pudo viajar a la entrega del premio de CRD en Estocolmo, la capital sueca, porque desde 2019 tiene prohibido salir de Cuba. María Pía Alvira, directora del departamento América Latina de CRD, ha dicho que, «aunque anteriormente [Constantín] había sido retenido por cortos períodos en estaciones policiales, esta es la primera vez que es enviado a una prisión, lo que representa un alarmante incremento de la represión en su contra».
También han exigido su libertad inmediata el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ, en inglés), Reporteros Sin Fronteras (RSF), Artículo 19 y Human Rights Watch (HRW), entre otras organizaciones internacionales.
La ONG Cubalex ha señalado violaciones de las garantías del debido proceso y del derecho a la defensa de Henry Constantín, entre ellas la falta de acceso de su abogada al expediente durante los primeros días de detención, la comunicación verbal de la prisión provisional sin entregar la resolución escrita y obstáculos para presentar un habeas corpus. Además, denuncia restricciones al contacto del periodista con su familia y su abogada, que podrían constituir maltrato psicológico.
«No esperábamos toda esta obstrucción que se ha hecho al proceso, o que le dijeran a la abogada que lo habían trasladado a la prisión de Cerámica, cuando realmente lo enviaron a la de máxima seguridad de Kilo 7», dijo Alejandra García a elTOQUE.
El 6 de octubre, La Hora de Cuba informó que «el expediente de Constantín no pasó a juicio» y fue devuelto por el Tribunal municipal a la Fiscalía, aunque la defensa del acusado «dijo desconocer las razones de esta decisión». Su abogada presentará ante la Fiscalía provincial de Camagüey una queja y solicitará el cambio de la medida de prisión provisional, buscando que Henry pueda continuar el proceso en libertad.
Alejandra García dice que, por el momento, Henry «está bien de salud» en el penal —«todo lo bien que se puede estar en una prisión de máxima seguridad», subraya—, donde le entregó el 28 de septiembre algunas pertenencias durante la primera visita que le permitieron, más de diez días después de la detención arbitraria.
Ella pide que el caso de Henry Constantín «se siga visibilizando, que los medios sigan denunciando» lo ocurrido con el periodista independiente, con la esperanza que la presión saque a su pareja de la cárcel.












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