“El documento estará listo la semana que viene. En total son 900 cuc más 200 pesos en moneda nacional por concepto de sellos. ¿Iniciamos el proceso?”

Yanquiel Ventura tiene 25 años y está a punto de graduarse de Ingeniería Mecánica en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría de La Habana. Desde el 2012 sus padres viven en Costa Rica y sueñan que muy pronto todos puedan reunirse en el país centroamericano.

La familia de Yanquiel ha intentado garantizar todas las condiciones para la reunificación, incluso ofertas de trabajo afines a la especialidad del hijo. Sin embargo, para tener la posibilidad de optar por un empleo en Costa Rica, Yanquiel debe, una vez graduado, homologar sus estudios en ese país con los realizados en Cuba.

“La mayor preocupación de un graduado universitario es no poder ejercer lo que estudió en caso de emigrar. Muchas veces pasa que un licenciado, máster, incluso doctor, cuando decide irse de su país, nunca más puede hacer lo que le gusta. Ese es mi mayor miedo cuando pienso en reunirme con mis padres. Por lo menos sé que Costa Rica, a diferencia de países como Estados Unidos, permite el proceso de homologación de títulos, pero también sé que es un proceso largo y costoso.”

Yanquiel busca emigrar con sus títulos en orden. Foto: Alba León Infante

Cuando la persona se gradúa en Cuba, el título que acredita sus estudios terminados es válido en todo el territorio nacional, pero para proceder a darle valor fuera del país se tiene que proceder a la legalización.

Yanquiel ya pasó por ese proceso para autenticar su título como graduado del IPVCE Vladimir Ilich Lennin. Cuando culmine la universidad tendrá que hacerlo todo otra vez. Lo primero es dirigirse a Consultoría Jurídica Internacional o alguna de las otras instituciones destinadas por el Ministerio de Justicia para hacer este tipo de trámites a personas naturales.

“El proceso de legalización de títulos tiene varias partes. Desde el abogado, pasando por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el de Educación Superior y la Consultoría. Por la validación de cada una de estas instituciones el interesado debe abonar 100 CUC. Y luego vienen los trámites ante el consulado del país a dónde quieres ir”, describe Yankiel.

“Pero eso no es todo, casi nunca los países para homologar estudios culminados demandan solamente el título, sino también certificación de notas. Los más exigentes piden además planes de estudio y dosificaciones temáticas”. 

Cada uno de estos documentos debe pasar por el mismo proceso que los títulos. En el caso particular de los Planes de Estudio y Planes Temáticos al precio anterior se le agregan 50 CUC pues primero hay que solicitarlo a la instancia educativa.

Para minimizar los fraudes y la falsificación de documentos y legitimar la calidad de los profesionales que los solicitan, la legalización de documentos pasa por un cuidadoso escrutinio que comprende, no solo a las instituciones encargadas del país de origen, sino, en buena medida, a un conjunto de ellas en el país de destino. Estos procesos son semejantes en casi todos los países del mundo.

Los precios en CUC de estos trámites chocan con los sueldos en Moneda Nacional que se ofrecen en Cuba. Y también el valor desmedido de los trámites, apuntan personas como Yanquiel.

Esta es una de las formas que ha encontrado el gobierno cubano para recuperar el dinero invertido en la formación de tantos profesionales, que ahora marchan por miles a buscar nuevas oportunidades.

Yanquiel podrá enfrentar este paso gracias a los ahorros de sus padres. Otros jóvenes apelan a familiares emigrados o se agencian el dinero como puedan. Por eso es más interesante aún constatar la cantidad de profesionales cubanos que cada año solicita y, de alguna forma, logra pagar estos servicios.

 

Lee también:

 El amor en tiempos de la beca

Los desafíos de la reforma universitaria

“¿Y cómo seguir en la universidad sin dinero?”

Entrenarse y ver qué pasa

Humor con wifi en La Habana

Las universidades son un laboratorio social

Sin masaje para el dolor

Préstamos universitarios: ayuda simbólica

“Toda acción es transformación”