Se había decidido por una Licenciatura en Filosofía en la Universidad de La Habana. Hasta que una tarde dos filósofas con más vista que él, un joven de 17 años, lo sentaron en un sofá y le contaron lo que de verdad significaba ser práctico en la vida. Desde entonces, lleva estudiando 4 años Ingeniería en Telecomunicaciones y Electrónica en el Centro Universitario José Antonio Echeverría (CUJAE).

“Estábamos en primer año, y un profesor del Departamento de radares pregunta en medio de un aula de cuarenta y pico de estudiantes cuántos de nosotros éramos radioaficionados. Porque lo más lógico es que si tú te decidiste por esta carrera tengas, al menos, una relación con ese mundo. Del tipo que sea. De lo contrario, ¿cómo es que llegaste ahí?

“Hoy en día, el que está pensando cómo van a ser las próximas tecnologías es, primeramente, el telecomunicador. La ingeniería está justo en la mitad entre las artes y las ciencias puras. Generalmente, cuando la gente ve un producto terminado, como puede ser un televisor, todos piensan en el diseñador, pero nadie, o casi nadie, piensa en el ingeniero que hay detrás de todo eso.

Foto: Alba León Infante

“Aquí en Cuba se hace incluso mucho más complicado, porque los mercados que se están abriendo todavía no han llegado a ese centro donde se necesita un ingeniero. Nadie necesita en el sector cuentapropista, por ejemplo, gente que se ocupe de instalar un servicio de redes de datos o telefonía. Lo que sí está abierto es la electrónica: la gente necesita que haya otros que reparen sus equipos. El problema es que eso convierte al ingeniero en un técnico.

“Entonces tenemos a ETECSA, que ofrece buenísimos salarios para los graduados de Tele. Pero no creo que la empresa pueda ofrecer una vía de desarrollo profesional buena, al menos para mí. Porque los problemas no son solo tecnológicos o económicos, sino también políticos: hay una diferencia enorme entre los que proyectan y los que pueden llevar ese proyecto a la realidad.

“La carrera tiene de bueno que te enseña a pensar tecnológicamente, aun cuando no tienes acceso a los últimos equipos y softwares. Te enseña una noción de cuál es la filosofía que hay detrás de ese equipo.

Foto: Alba León Infante

“Sin embargo, no tenemos un área dedicada a los sistemas abiertos y su serie de sistemas operativos. En este país, que está tan en busca de una independencia en todos los sentidos, lo único que tienen instalado las computadoras son sistemas operativos privados, que nadie paga pero que todo el mundo usa sin ningún conflicto. Pero si las relaciones con el mundo cambian, también lo harán las relaciones con esos sistemas de los que ya somos demasiado dependientes. El punto es que la carrera no se enfoca en darte herramientas para que te familiarices con ese mundo de sistemas abiertos. Y mañana, cuando estés en una empresa y tengas que pagar por el software con el que has trabajado siempre a base de cracks, y no tengas el dinero, ¿qué vas a hacer?”

A la larga, me cuenta Jose, esa es una preocupación del graduado.

“Uno cuando está estudiando en lo único que piensa es en aprobar”.

-¿Has pensado en las oportunidades que podrían abrirse para las telecomunicaciones en Cuba a partir de su relación con Estados Unidos?

– La CUJAE, y esta es mi opinión personal, no creo que esté muy abierta a este tipo de cosas. A nosotros no nos han hablando ni comentado al respecto. Tampoco sabemos exactamente cuáles son los planes de aquí o allá. Yo, la verdad, no he pensado en eso.

Lo mejor que puede hacer uno es formarse, entrenarse, y ver qué pasa.

Foto: Alba León Infante