Cada viernes, el Proyecto Delta hace un show donde el público “puede reírse y, sobre todo, sentirse inteligente”, cuenta Fernando Rodriguez, organizador principal del grupo y profesor de la facultad de Matemática y Computación de la Universidad de La Habana.

“Nos interesa la cultura geek, la fantasía, los videojuegos, la ciencia ficción y la tecnología. Y en Cuba hay pocos lugares donde disfrutar con esos temas”, dice Fernando, quien durante el show usa videos y fotos como sustento principal de los chistes.

Pero hace unos 7 años, Fernando comenzó a organizar las peñas de su facultad, y decidió que encontrar un tema diferente todos los meses (el agro, el transporte…) era muy complicado y aburrido, y decidió hacerlas de lo que más sabía: matemáticas, ciencias…

Poco después, y ante tanta aceptación –ya iban hasta los padres de los alumnos– él y tres de sus estudiantes pensaron en algo más serio, aunque con el mismo humor.

Para el nombre “empezamos por la palabra «Proyecto» –dice David Darias, la otra cara más visible del equipo–. Y probamos con «Proyecto A», «B», «C», «D». Y terminamos con que «Delta», la letra del abecedario griego, era la adecuada.”

Pero sin una razón de peso para tal nombre, convinieron en que la letra Delta “se utiliza en la matemática para mostrar variaciones entre dos magnitudes, y nosotros mostramos las diferencias de la ciencia y la tecnología con el humor.” Y asunto resuelto.

Fernado y otros de los miembros del grupo interactúan en un espectáculo. Foto: Alejandro Ulloa

En la facultad, el formato de la peña era con Fernando al frente, auxiliado de un proyector y exponiendo ideas graciosas sobre ciencias. La interacción se lograba con papelitos escritos que los asistentes lanzaban hacia delante.

Pero para un teatro oscuro la solución fue un sistema Wifi, donde el público se conecta a una web interna y envía sus comentarios, que aportan sustancialmente a la comicidad de la puesta en escena.

En un espectáculo sobre passwords y su seguridad, Fernando utilizó la foto de una mujer con el texto “usuario y contraseña” sobre sus bragas. “Y dije que pensaran en qué password utilizaría una muchacha recatada. Y luego, que si fuera un hombre, probablemente solo dijera “pinche aquí para entrar”. A los 5 minutos entró un mensaje que decía: “Fernan, en el caso del hombre lo que diría es “agítese antes de usar”. Y así pasa constantemente.”

Fernando y David conversan en el escenario frente al público. Foto: Alejandro Ulloa

A David y Fernando se unen Claudia, Pepe, Andy, Amalia, Pedro, Gabriela, Ernesto y Laura, quienes durante el show tienen encargos que casi o nada tienen que ver con lo que estudiaron.

Sin embargo, “como dependemos de la tecnología, en ocasiones hemos tenido que resolver problemas con el espectáculo andando. Mientras alguien está en el escenario, en la cabina hemos estado escribiendo líneas de código para que el próximo video se vea”, aporta Pedro, que contribuye con las preguntas de participación que se le hacen al público.

Al show se unen invitados cada vez, humoristas o científicos, y todos llevan una presentación donde se puede aprender y divertirse a la vez. Los temas pueden ser “el futuro de relaciones de parejas con ecuaciones diferenciales”; “con las pelotas al aire”, relacionando los malabares con la ciencias, los sueños y las metas personales; o los hobbies, donde recomiendan al Kamasutra como una lectura interesante, si no se tiene con quién practicar.

Además, se lanzan preguntas y concursos que “deben tener una respuesta correcta, pero no de buscar en Wikipedia, sino que lleve conocimiento real, y sobre todo creatividad y sentido del humor”. En el último espectáculo, hablando sobre condones, el mensaje ganador decía “Condón que se quieran basta, firma: Amaury Pérez”.

Foto: Alejandro Ulloa

Desde julio de 2013, Proyecto Delta hace su particular humor, pero a decir de Fernando, son “una organización con fines de lucro, que todavía no ha llegado a su fin”, pues los ingresos solo alcanzan para los 100 pesos del invitado –algo así como una subvención de transporte, dicen– y para comprar los chocolates, caramelos y condones que ofrecen como premios.

En el pasado festival de humor Aquelarre, Delta se presentó en el Bertolt Bretch, “y empezamos con el teatro lleno, pero a los 15 minutos ya se había ido gente.”

“Esto es algo distinto y no espero que a todo el mundo le guste. Pero ya hay mucha gente que viene un día y decide repetir.”