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Concierto de reguetón en Cuba. Foto: Javier Arrizurieta.

Concierto de reguetón en Cuba. Foto: Javier Arrizurieta.

Perreo, política y ciudadanía en Cuba

Existe una guerra sorda en Cuba entre los seguidores del reguetón y los que lo critican y detestan.

Los primeros, al compás de la vida, lo bailan y lo escuchan en taxis y cuando caminan, como si se tratara de música instrumental.

Los segundos lo odian porque representa violencia, machismo, disminución de la música a esquema tribal y porque en secreto se han descubierto creyéndose maestros del perreo, nombre del baile espasmódico que el reguetón propone.

Se supone que somos un país culto pero el reguetón prendió aquí con tanta fuerza como el marabú, tal vez porque en ambos casos es propicio para su proliferación un suelo abandonado.

Al marabú ahora lo convertimos en carbón exportable y en madera pesada para la construcción de muebles. Pero todavía no sabemos qué sacarle de bueno al reguetón.

Hasta ahora tenemos, como producto líder de la industria del reguetón, una ciudadanía que se comporta en la vida cotidiana como si estuviera en medio del perreo de un video clip y que considera sano que los niños y niñas de Cuba crezcan oyendo y aprendiendo de la salvaje belleza de canciones que matan el idioma, la decencia, el amor romántico, la ternura, y por ahí todo lo demás que llamamos virtud.

¿Pero no será que padecemos del mal de la inadaptación y que no entendemos que vivimos un cambio de época, la muerte de un estilo de vida, la desaparición de un universo de valores, el triunfo de la irracionalidad y la violencia, la victoria de la tosquedad, el fin de la literatura, de la poesía, de la caballerosidad, de las damas y las señoritas?

¿No será al fin que debía morir todo aquello que nos hacía movernos, todo aquello que nos movilizaba, para que naciera este otro mundo de jóvenes afeitados de pies a cabeza, dibujados de tatuajes, expertos en computación y telefonía celular, que dejaron detrás la vida pausada, a Dostoievski, a Martí y a toda nuestra moral cristiana de sacrificio y dolor?

Ya no sé si deberíamos todos definitivamente perrear en cada esquina, hacernos de un uniforme de reguetonero, o al menos de charanguero, que es otra versión de lo mismo, comprarnos una gorra de visera gigantesca, una cadena dorada como para atracar un barco mercante, unas gafas espectaculares para tapar el sol y cualquier otra luz, una camiseta de tres tallas mayor que la nuestra de un equipo de fútbol americano, un abrigo de visón perfecto para el trópico ardiente y hacernos acompañar de un ejército de mujeres hermosas, sin preguntarnos por sus derechos ni nada por el estilo.

Quizás seamos nosotros los descompasados, los que esperamos que la vida se resuelva mediante la entrega de otra vida, los que esperamos un desatador de entuertos, los que creemos en héroes y en la lindura de enamorar con cartas perfumadas.

El reguetón se ha impuesto, ha ganado la batalla decisiva de las secundarias básicas, de las escuelas primarias y las fiestas juveniles. Ningún joven hoy oye sin ver, la música ya no se escucha, sino que se realiza audiovisualmente, y los videos de reguetón acompañan la vida de nuestras nuevas generaciones.

La cultura del reguetón ha desbordado la del pop, la de casi toda la música, la de los espectáculos. Las antiguas divas almibaradas tuvieron que calzar calenticos para cantar reguetones o ya nadie las oía más.

El reguetón le queda perfecto a despolitización. No hay nada más parecido a un reguetonero que un burócrata cubano. No hablan español, solo se entienden entre ellos, naturalizan el maltrato, no proponen nada nuevo, no cambian nada de lo que molesta, te piden que goces cuando más encabronado estás y no entienden por qué la gente habla mal de ellos.

La política en Cuba se ha convertido en un reguetón intenso. El perreo es transmitido por todos los canales. El mal gusto y la irracionalidad, la falta de ideas frescas, la repetición de estribillos aburridos y groseros inunda los periódicos. Las elecciones no son para elegir candidatos sino para votar por la patria o el líder ya fallecido.

Si en las últimas elecciones el pueblo hubiera cumplido con el llamado de votar por la patria, por Fidel o la unidad, todas las boletas hubieran quedado anuladas porque la patria, Fidel y la unidad no eran candidatos.

En las últimas elecciones para constituir el Consejo de Estado los elegidos para los más importantes cargos ya tenían sus discursos de investidura escritos e impresos, antes de realizarse las votaciones y no se ocultaron para leerlos delante del mundo entero.

No creo que debamos quejarnos del reguetón. Gobierna en los bares, las fiestas y las asambleas.

Ahora nos toca decidir si perrear o resistir.

Los memes de la transición presidencial

Julio Antonio Fernández Estrada
Profesor titular. Licenciado en Derecho e Historia. Doctor en Ciencias Jurídicas.
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comentarios

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paco

Interesante artículo, solo que el autor ignora, o no ha pensado en ello, que Cuba no es el único pais del mundo, que hace mucho que dejó de ser ejemplo de algo, y digo más, hace mucho que dejó de interesar a nivel mundial por lo que da lo mismo que se menee el trasero o la pelvis. Toda esa ola de vulgaridad cesará mágicamente en cuanto otra ola tan atroz, o peor, irrumpa como un ras de mar, el capitalismo, en el que los pobres perrean y las clases medias, hipócritas, arribistas y pretenciosas, huyen de ellos como el diablo de la cruz… en ese mundo lo cursi, lo almimarado y lo fatuo tiene un lugar preponderante porque entre otras cosas reblandece la sesera y lo tosco, lo ordinario y lo soez también, como representación de aquello que hay que “mal ver”, el socorrido ” mal necesario”; cuando esa chusmería vea que no tiene acceso a esto o a lo otro, que se le cierran las puertas de restaurantes y lugares de ocio y tiendas y supermercados, enseguida desaparecerá la mentalidad reguetón en muchos de ellos, mimèticos y poco consistetentes, e inclinarán la cerviz porque la vulgaridad tiene eso, es adaptable y, sobre todo, muy cobarde. Así que no nos asustemos… y todo llegará, el capitalismo llegará, quieran o no… ahora solo se burla de la economía de la subsistencia
paco

Negracubana

Amor romantico??? Si el reguetón impactase el amor romántico pues sería muy positivo!!!
Negracubana

dagoberto

Tan malo el artículo como el comentario de Paco, que azco
dagoberto

Mancuerna

Julio Antonio

Cada vez que escribes la desapareces por arriba del center field, para mi usted es sino el mejor intelectual que queda en Cuba si el que mas cojo…. tienes, mi admiracion para usted señor, el regueton politico pasara es demasiada la desfachatez y la arbitrariedad y la olla ya no tiene valvulas.

Mancuerna

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