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El Gobierno cubano ha anunciado que producirá 100 millones de dosis de su vacuna Soberana 02.

Ilustración: elTOQUE.

La vacuna de los 100 millones

Si 2020 fue el año más terrible que la humanidad ha vivido en cuanto a globalización de una pandemia, 2021, con todo y sus mejores augurios, ha comenzado con la esperanza arrinconada.

Estados Unidos, la megapotencia, llegó el 13 de enero a la cifra récord de más 4 300 muertes diarias; y a estas alturas, con más de 400 mil decesos acumulados, ha perdido tantas vidas como en la Segunda Guerra Mundial, según reconoció Joe Biden en su día inicial como presidente.

Los hospitales de Manaos, en la Amazonia brasileña, colapsaron por falta de oxígeno, en tanto el traslado de pacientes a otros Estados o la importación del vital insumo no se lograba con la rapidez necesaria.

En Madrid, a cinco días de iniciar el almanaque, se registró el máximo histórico de nuevas infecciones con la COVID-19, 7 246, y a mitad del mes en curso tenían sus unidades de cuidados intensivos al 90 % de ocupación.

Cuba, que aún mantiene cifras generales de contagios, pacientes graves y letalidad bajas respecto al mundo, se ha despegado, sin embargo, peligrosamente, de los tranquilos meses en los que no superaba el centenar de casos como promedio diario. Con un pico de 650 positivos al cierre del día 16, y una cifra de contagiados que en las primeras dos semanas del año superaba los 5 000 casos, el archipiélago navega en una dañina espiral ascendente que la ha obligado a retomar medidas severas de confinamiento.

Así, según declaró en el programa Mesa Redonda el ministro de Salud Pública, Dr. José Ángel Portal Miranda, hasta el 15 de enero habían tenido que remitirse a la fase epidémica de transmisión autóctona limitada a cuatro provincias (La Habana, Matanzas, Santiago de Cuba y Guantánamo), y un total de 63 municipios; con los consiguientes reajustes sociales que implica esa catalogación. Cinco jornadas después, el día 20, ya eran cinco provincias —se sumó Villa Clara— y 74 municipios los que se clasifican en fase epidémica.

Inmersa en el paquete de cambios económicos más abarcador en décadas —la llamada por el Gobierno Tarea Ordenamiento— y con una crisis de carestías que abarca casi todos los estratos de la sociedad y los ámbitos de la vida cotidiana, la nación no está en su mejor momento para enfrentar, además, el embate reforzado de la contagiosa enfermedad.

Adaptados a un sistema de vacunación eficiente que protege desde tempranas edades contra más de una docena de enfermedades, muchos cubanos se hacen una ansiosa pregunta: ¿Cuándo habrá en el país vacuna para el SARS-CoV-2?

FABRICARLA, COPRODUCIRLA, ¿COMPRARLA?

Por un despacho de AP que cita al director del Instituto Finlay, Dr.C. Vicente Vérez, supimos que «Cuba producirá 100 millones de dosis de su vacuna (…) Soberana 02 este año a fin de satisfacer su propia demanda y las de otros países». La aplicación será gratuita y voluntaria. Sin embargo, el dato más esperado permanece ausente: cuándo.

«Estamos reorganizando nuestras capacidades productivas porque realmente tenemos mucha demanda de la vacuna y tenemos que prepararnos», dijo Vérez, antes de añadir que «ya hay países interesados en adquirirla». Mencionó Vietnam, Irán, Venezuela, Pakistán y la India.

Los cuatro candidatos vacunales de la nación caribeña: Soberana 01, Soberana 02, Mambisa y Abdala, se encuentran en ensayos clínicos. Soberana 02, la más avanzada de ellas, está en fase II b, y las demás en fase I. La tercera fase de Soberana 02 se hará simultáneamente en Cuba e Irán, lo cual permite probar el medicamento en un escenario con un índice de contagios muy superior al cubano.

«A lo mejor no somos los primeros en tener la vacuna a nivel mundial, pero sí vamos a ser de los primeros en lograr una amplia cobertura de vacunación a la población entre todos los países del mundo», había asegurado en julio de 2020 el Dr. Eduardo Martínez, presidente del Grupo Empresarial BioCubaFarma.

Casi al cierre de diciembre, varios medios de prensa se hicieron eco de las declaraciones del propio Dr. Vérez, quien se refirió a «la capacidad del país para inmunizar a la población cubana contra el virus SARS-CoV-2 en el primer semestre de 2021».

Luego de esa optimista visión, otras declaraciones han vuelto a extender el espectro de posible inmunización a todo el almanaque que recién comenzamos: «2021 será el año en que sin dudas nuestras vacunas, alguna de ellas y probablemente más de una, puedan impactar en la epidemia que estamos sufriendo», comentó al programa Palabra Precisa la Dra. C. Dagmar García, directora de Investigaciones del IFV.

No obstante, el máximo representante de BioCubaFarma había dicho antes que para el personal más expuesto al contagio (trabajadores de la salud, de los aeropuertos, etcétera), quizá podría comenzarse a aplicar el fármaco —con una licencia de emergencia similar a la que han empleado otros países— al cierre del primer trimestre.

Para la población que espera, cada minuto cuenta, y muchos, como el Dr. William, experimentado médico pinareño que ha trabajado con pacientes de COVID-19 y pidió cambiaran su nombre en la entrevista, tienen gran confianza en el avance de las propuestas nacionales, pero creen que lo ideal sería que al menos los grupos más vulnerables fueran inmunizados antes con alguna otra vacuna. «Quizá de la rusa, que se ha visto con muy buenas perspectivas, podrían comprar un número de dosis e ir avanzando», comenta vía telefónica, pero rápido se autocorrige y agrega: «Sabemos que cualquier decisión de ese tipo aquí depende de muchos factores, y se maneja con total secreto».

Para la redacción de esta nota, remitimos el pasado día 13 a la responsable de Información del Minsap y a su área de Epidemiología las siguientes preguntas: 1) ¿Han valorado las autoridades cubanas la compra de alguna vacuna, al menos para adelantar la inmunización de las poblaciones de más riesgo en tanto avanzan las vacunas nacionales hasta su aprobación de uso? 2) Si la respuesta fuese positiva, ¿podrían ofrecer algunos datos de ese proceso de negociación/compra? […]. 3) Si la respuesta a la pregunta 1 fuese negativa, ¿qué implicaciones […] podría tener para la población cubana […] esperar a que las vacunas nacionales lleguen a su meta, teniendo en cuenta el rebrote fuerte que estamos atravesando?

Hasta hoy no hubo respuesta.

El viernes 15, el ministro Portal Miranda tocó de pasada el tema, al referirse a «lo prohibitivos que se hacen determinados elementos vinculados a la salud para países como el de nosotros, […] con limitados recursos económicos, que además está bajo un férreo bloqueo por el Gobierno de los Estados Unidos que nos limita […] financieramente para poder acceder a cualquier tipo de vacuna; que aun cuando no están totalmente disponibles, uno pudiera hablar de determinada cantidad de vacunas [a ser adquiridas por Cuba], y no es posible: realmente los precios son inalcanzables. […] De ahí que tengamos que seguir apostando al desarrollo de la vacuna cubana».

Al día siguiente, en un texto de opinión en Cubadebate, se añadía: «es malintencionado y perverso cuestionar al Estado cubano, bloqueado y perseguido en cuanta acción financiera se propone, porque no se ha planteado la posibilidad de comprar vacunas extranjeras».

¿QUÉ FUE DE LAS OPCIONES CON RUSIA?

Las vacunas de origen (o con participación) estadounidense no podrían ser adquiridas por Cuba en virtud del bloqueo norteamericano, arreciado durante la presidencia de Trump; sin embargo, hay opciones como las chinas o las rusas.

De hecho, el 13 de agosto pasado, en el portal oficial de temas de salud, Infomed, se informaba que «Rusia podría producir desde fines de este año una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 en Cuba, según revelaron desde Moscú medios de prensa de ambos países. […] El medicamento estaría listo para noviembre próximo, según declaró en esa ciudad el jefe del Fondo Ruso de Inversiones Directas (RFPI), Kirill Dmitriev».

Meses después, al intervenir en una cumbre online del Grupo de los 20 (G-20), el presidente Vladimir Putin dijo: «Las vacunas efectivas y seguras deben ser un bien común y estar a la disposición de todos. En ese sentido, Rusia está dispuesta a suministrar sus medicamentos contra la COVID-19 a los Estados necesitados».

Cabe pensar que entre esos «Estados necesitados» cabría Cuba, que, además, mantiene vínculos políticos y económicos con su otrora «hermana mayor» socialista. Sin embargo, con una economía desplomada un 11 % en 2020, y luego de no haber honrado deudas con el grupo de países del Club de París y otros proveedores y empresas extranjeras, es probable que la confiabilidad de la Antilla Mayor no atraviese su mejor momento.

En todo caso, según precisó el RDIF, el costo de la vacuna rusa Sputnik V «para los mercados internacionales será de menos de 10 dólares por dosis a partir de febrero de 2021. De esta manera, el precio total de las dos dosis necesarias para vacunar a una persona será de menos de 20 dólares. Por lo tanto, la Sputnik V será dos o más veces más barata que las vacunas extranjeras basadas en tecnología de ARNm con tasas de eficacia similares».

En Latinoamérica, hasta el 15 de enero el fármaco ruso ha sido registrado mediante aprobación de urgencia por Argentina, Bolivia, Venezuela y Paraguay. El coloso euroasiático, además, «suministrará a Brasil 150 millones de dosis de Sputnik V, 10 millones de ellas en el primer trimestre del año». Al menos seis países en la región han comenzado a vacunar.

EL RIESGO DE PONER TODAS LAS FICHAS A LAS PROPIAS

El Dr.C. Amílcar Pérez Riverol, virólogo cubano que hoy se desempeña como investigador en la brasileña Universidad Estatal Paulista (UNESP), ha reconocido en más de una ocasión el certero manejo de la pandemia hecho por las autoridades del país y lo correcto de proponerse —con la fecunda experiencia cubana en estos asuntos— la creación de vacunas propias para combatirla. Sin embargo, para él resulta más correcto y prudente aún, mientras se desarrollan los fármacos del patio, intentar negociar otros que se aplican en decenas de naciones del orbe.

«Una vacuna, como cualquier otro producto biofarmacéutico tiene un altísimo riesgo de fallo. Un riesgo que aumenta a medida que se avanza en fases de evaluación. Cuando se trabaja con sistemas biológicos, y aunque es importante y admirable, el éxito apenas depende de los niveles de sacrificio de los científicos y otros profesionales involucrados, que nadie cuestiona», escribió el 13 de enero en su perfil de Facebook, convertido prácticamente en un consultorio público sobre temas biológicos en debate desde el inicio de la epidemia.

«La demanda de vacunas para 2021 es enorme, sin precedentes. Con gran parte de la producción mundial comprometida, cada día que pasa es más difícil negociar dosis. Todos esperamos y deseamos profundamente que las Soberanas, particularmente la Soberana 02 por ser el front-runner, funcionen. Pero ponerle todas las fichas es muy arriesgado. Si algo pasa, comenzar a negociar en el segundo trimestre de 2021 podría ser un punto de partida muy desventajoso.

«Negociar otros candidatos sacaría presión a los propios. Incluso les daría el tiempo que podrían necesitar para corregir el curso, en caso de que algo no salga bien. Un tiempo adicional como el que ha necesitado Soberana 01», reflexionó.

Frente a quienes argumentan que son económicas las razones por las que —aparentemente— no se hayan explorado vías de gestión del medicamento foráneo, el académico y exprofesor de la Universidad de La Habana ha respondido: «Partamos de que no hay cómo ponerle precio a cada vida protegida cuanto antes. Ahora, habría que poner sobre el papel el costo de los tratamientos, de cada día de cuidados en una UTI, de cada hospitalización, del tracing, de los aislamientos, del diagnóstico, pero sobre todo de cada ciclo de desescalada-confinamiento para la vida productiva del país. Ciclos que, nadie lo dude, se repetirán mientras no hayamos llegado, al menos aproximado, a la inmunidad de grupo.

«También la enorme carga financiera que generan a un sistema de salud público las enfermedades derivadas de los largos períodos de confinamiento para controlar cada rebrote. Hay que mirar más allá de la COVID-19. […] No por gusto cientos de especialistas coinciden en que el éxito no solo sanitario, sino económico, político y social de los Gobiernos respecto a la COVID-19 en 2021 estará determinado, además de por salvar vidas, por el momento de inicio y la cobertura de su vacunación».

¿Y CÓMO HA IDO LA VACUNACIÓN MUNDIAL?

De todas formas, para las naciones que llevan la delantera en cuanto a la inmunización, el asunto no ha sido un campo de rosas. Desde las dificultades de almacenamiento de algunos de los fármacos, que requieren temperaturas extremadamente bajas, hasta la falta de material estéril para vacunar o de personal sanitario, los tropiezos y angustias han acompañado al jolgorio por la posible cura.

The New York Times reportaba el pasado 11 de enero: «Hay escasez de agujas en Italia, Grecia y otros países. España no ha capacitado a suficientes enfermeros. Francia solo ha logrado vacunar a alrededor de 7 000 personas. El programa de Polonia fue sacudido por un escándalo después de que se reveló que unas celebridades recibieron un trato preferencial. Hay llamados en Alemania para asumir el control sobre la compra de vacunas que está actualmente en manos de las autoridades de la Unión Europea. Casi todos los países de Europa se han quejado sobre el pesado papeleo».

Uno de los problemas mayores en Europa ha sido la distribución, reconocía el diario, y añadía que lo mismo sucede en EE. UU., que solo había podido emplear una fracción de los 15 millones de dosis entregadas. Asimismo, luego de elogiar a Italia como uno de los países más exitosos en la Unión Europea, solo superado por Alemania, el reportaje acotaba que, al ritmo que van, les tomaría seis años vacunar a los más de 60 millones de italianos.

En el caso de Indonesia, detallaba la BBC, «en lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis —después de los trabajadores de la salud— serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años». Las autoridades locales apuestan de esta forma por proteger primero a quienes más movilidad social tienen y, con ello, evitar que contagien a sus familiares ancianos o niños.

Para Anna Mouser, a cargo de políticas y promoción de vacunas del Wellcome Trust —una de las ONG de investigación en salud más importantes del orbe—, hay razones para el optimismo, si consideramos que este es el lanzamiento de vacunas más grande que ha experimentado la humanidad en su historia. Pero «para que todos estemos protegidos la vacunación realmente tiene que ser global», expresó.

Parca en sus pronósticos, como el médico que no quiere dar falsas esperanzas a los pacientes, la OMS ha planteado que no debe alcanzarse la inmunidad de rebaño en 2021, más allá de las campañas globales de inmunización.

«No vamos a lograr ningún nivel de inmunidad colectiva en 2021 debido a que el despliegue de las vacunas “toma tiempo”», dijo la científica en jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, en una conferencia de prensa virtual desde Ginebra.

«Se necesita tiempo para escalar la producción de dosis, no solo en millones, sino que aquí estamos hablando de miles de millones», dijo también, y pidió a la gente que tenga un poco de paciencia, reportó BBC.

 

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Jesús Arencibia
Profesor y periodista. Cubano y pinareño. Amo el magisterio y la escritura porque me parecen un ejercicio poético de la bondad. Creo en la palabra compartida.
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Por un despacho de AP que cita al director del Instituto Finlay, Dr.C. Vicente Vérez, supimos que «Cuba producirá 100 millones de dosis de su vacuna (…) Soberana 02 este año a fin de satisfacer su propia demanda y las de otros países». La aplicación será gratuita y voluntaria. Sin embargo, el dato más esperado permanece ausente: cuándo.

«Estamos reorganizando nuestras capacidades productivas porque realmente tenemos mucha demanda de la vacuna y tenemos que prepararnos», dijo Vérez, antes de añadir que «ya hay países interesados en adquirirla». Mencionó Vietnam, Irán, Venezuela, Pakistán y la India.

Los cuatro candidatos vacunales de la nación caribeña: Soberana 01, Soberana 02, Mambisa y Abdala, se encuentran en ensayos clínicos. Soberana 02, la más avanzada de ellas, está en fase II b, y las demás en fase I. La tercera fase de Soberana 02 se hará simultáneamente en Cuba e Irán, lo cual permite probar el medicamento en un escenario con un índice de contagios muy superior al cubano.

«A lo mejor no somos los primeros en tener la vacuna a nivel mundial, pero sí vamos a ser de los primeros en lograr una amplia cobertura de vacunación a la población entre todos los países del mundo», había asegurado en julio de 2020 el Dr. Eduardo Martínez, presidente del Grupo Empresarial BioCubaFarma.

Casi al cierre de diciembre, varios medios de prensa se hicieron eco de las declaraciones del propio Dr. Vérez, quien se refirió a «la capacidad del país para inmunizar a la población cubana contra el virus SARS-CoV-2 en el primer semestre de 2021».

Luego de esa optimista visión, otras declaraciones han vuelto a extender el espectro de posible inmunización a todo el almanaque que recién comenzamos: «2021 será el año en que sin dudas nuestras vacunas, alguna de ellas y probablemente más de una, puedan impactar en la epidemia que estamos sufriendo», comentó al programa Palabra Precisa la Dra. C. Dagmar García, directora de Investigaciones del IFV.

No obstante, el máximo representante de BioCubaFarma había dicho antes que para el personal más expuesto al contagio (trabajadores de la salud, de los aeropuertos, etcétera), quizá podría comenzarse a aplicar el fármaco —con una licencia de emergencia similar a la que han empleado otros países— al cierre del primer trimestre.

Para la población que espera, cada minuto cuenta, y muchos, como el Dr. William, experimentado médico pinareño que ha trabajado con pacientes de COVID-19 y pidió cambiaran su nombre en la entrevista, tienen gran confianza en el avance de las propuestas nacionales, pero creen que lo ideal sería que al menos los grupos más vulnerables fueran inmunizados antes con alguna otra vacuna. «Quizá de la rusa, que se ha visto con muy buenas perspectivas, podrían comprar un número de dosis e ir avanzando», comenta vía telefónica, pero rápido se autocorrige y agrega: «Sabemos que cualquier decisión de ese tipo aquí depende de muchos factores, y se maneja con total secreto».

Para la redacción de esta nota, remitimos el pasado día 13 a la responsable de Información del Minsap y a su área de Epidemiología las siguientes preguntas: 1) ¿Han valorado las autoridades cubanas la compra de alguna vacuna, al menos para adelantar la inmunización de las poblaciones de más riesgo en tanto avanzan las vacunas nacionales hasta su aprobación de uso? 2) Si la respuesta fuese positiva, ¿podrían ofrecer algunos datos de ese proceso de negociación/compra? […]. 3) Si la respuesta a la pregunta 1 fuese negativa, ¿qué implicaciones […] podría tener para la población cubana […] esperar a que las vacunas nacionales lleguen a su meta, teniendo en cuenta el rebrote fuerte que estamos atravesando?

Hasta hoy no hubo respuesta.

El viernes 15, el ministro Portal Miranda tocó de pasada el tema, al referirse a «lo prohibitivos que se hacen determinados elementos vinculados a la salud para países como el de nosotros, […] con limitados recursos económicos, que además está bajo un férreo bloqueo por el Gobierno de los Estados Unidos que nos limita […] financieramente para poder acceder a cualquier tipo de vacuna; que aun cuando no están totalmente disponibles, uno pudiera hablar de determinada cantidad de vacunas [a ser adquiridas por Cuba], y no es posible: realmente los precios son inalcanzables. […] De ahí que tengamos que seguir apostando al desarrollo de la vacuna cubana».

Al día siguiente, en un texto de opinión en Cubadebate, se añadía: «es malintencionado y perverso cuestionar al Estado cubano, bloqueado y perseguido en cuanta acción financiera se propone, porque no se ha planteado la posibilidad de comprar vacunas extranjeras».

¿QUÉ FUE DE LAS OPCIONES CON RUSIA?

Las vacunas de origen (o con participación) estadounidense no podrían ser adquiridas por Cuba en virtud del bloqueo norteamericano, arreciado durante la presidencia de Trump; sin embargo, hay opciones como las chinas o las rusas.

De hecho, el 13 de agosto pasado, en el portal oficial de temas de salud, Infomed, se informaba que «Rusia podría producir desde fines de este año una vacuna contra el coronavirus SARS-CoV-2 en Cuba, según revelaron desde Moscú medios de prensa de ambos países. […] El medicamento estaría listo para noviembre próximo, según declaró en esa ciudad el jefe del Fondo Ruso de Inversiones Directas (RFPI), Kirill Dmitriev».

Meses después, al intervenir en una cumbre online del Grupo de los 20 (G-20), el presidente Vladimir Putin dijo: «Las vacunas efectivas y seguras deben ser un bien común y estar a la disposición de todos. En ese sentido, Rusia está dispuesta a suministrar sus medicamentos contra la COVID-19 a los Estados necesitados».

Cabe pensar que entre esos «Estados necesitados» cabría Cuba, que, además, mantiene vínculos políticos y económicos con su otrora «hermana mayor» socialista. Sin embargo, con una economía desplomada un 11 % en 2020, y luego de no haber honrado deudas con el grupo de países del Club de París y otros proveedores y empresas extranjeras, es probable que la confiabilidad de la Antilla Mayor no atraviese su mejor momento.

En todo caso, según precisó el RDIF, el costo de la vacuna rusa Sputnik V «para los mercados internacionales será de menos de 10 dólares por dosis a partir de febrero de 2021. De esta manera, el precio total de las dos dosis necesarias para vacunar a una persona será de menos de 20 dólares. Por lo tanto, la Sputnik V será dos o más veces más barata que las vacunas extranjeras basadas en tecnología de ARNm con tasas de eficacia similares».

En Latinoamérica, hasta el 15 de enero el fármaco ruso ha sido registrado mediante aprobación de urgencia por Argentina, Bolivia, Venezuela y Paraguay. El coloso euroasiático, además, «suministrará a Brasil 150 millones de dosis de Sputnik V, 10 millones de ellas en el primer trimestre del año». Al menos seis países en la región han comenzado a vacunar.

EL RIESGO DE PONER TODAS LAS FICHAS A LAS PROPIAS

El Dr.C. Amílcar Pérez Riverol, virólogo cubano que hoy se desempeña como investigador en la brasileña Universidad Estatal Paulista (UNESP), ha reconocido en más de una ocasión el certero manejo de la pandemia hecho por las autoridades del país y lo correcto de proponerse —con la fecunda experiencia cubana en estos asuntos— la creación de vacunas propias para combatirla. Sin embargo, para él resulta más correcto y prudente aún, mientras se desarrollan los fármacos del patio, intentar negociar otros que se aplican en decenas de naciones del orbe.

«Una vacuna, como cualquier otro producto biofarmacéutico tiene un altísimo riesgo de fallo. Un riesgo que aumenta a medida que se avanza en fases de evaluación. Cuando se trabaja con sistemas biológicos, y aunque es importante y admirable, el éxito apenas depende de los niveles de sacrificio de los científicos y otros profesionales involucrados, que nadie cuestiona», escribió el 13 de enero en su perfil de Facebook, convertido prácticamente en un consultorio público sobre temas biológicos en debate desde el inicio de la epidemia.

«La demanda de vacunas para 2021 es enorme, sin precedentes. Con gran parte de la producción mundial comprometida, cada día que pasa es más difícil negociar dosis. Todos esperamos y deseamos profundamente que las Soberanas, particularmente la Soberana 02 por ser el front-runner, funcionen. Pero ponerle todas las fichas es muy arriesgado. Si algo pasa, comenzar a negociar en el segundo trimestre de 2021 podría ser un punto de partida muy desventajoso.

«Negociar otros candidatos sacaría presión a los propios. Incluso les daría el tiempo que podrían necesitar para corregir el curso, en caso de que algo no salga bien. Un tiempo adicional como el que ha necesitado Soberana 01», reflexionó.

Frente a quienes argumentan que son económicas las razones por las que —aparentemente— no se hayan explorado vías de gestión del medicamento foráneo, el académico y exprofesor de la Universidad de La Habana ha respondido: «Partamos de que no hay cómo ponerle precio a cada vida protegida cuanto antes. Ahora, habría que poner sobre el papel el costo de los tratamientos, de cada día de cuidados en una UTI, de cada hospitalización, del tracing, de los aislamientos, del diagnóstico, pero sobre todo de cada ciclo de desescalada-confinamiento para la vida productiva del país. Ciclos que, nadie lo dude, se repetirán mientras no hayamos llegado, al menos aproximado, a la inmunidad de grupo.

«También la enorme carga financiera que generan a un sistema de salud público las enfermedades derivadas de los largos períodos de confinamiento para controlar cada rebrote. Hay que mirar más allá de la COVID-19. […] No por gusto cientos de especialistas coinciden en que el éxito no solo sanitario, sino económico, político y social de los Gobiernos respecto a la COVID-19 en 2021 estará determinado, además de por salvar vidas, por el momento de inicio y la cobertura de su vacunación».

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De todas formas, para las naciones que llevan la delantera en cuanto a la inmunización, el asunto no ha sido un campo de rosas. Desde las dificultades de almacenamiento de algunos de los fármacos, que requieren temperaturas extremadamente bajas, hasta la falta de material estéril para vacunar o de personal sanitario, los tropiezos y angustias han acompañado al jolgorio por la posible cura.

The New York Times reportaba el pasado 11 de enero: «Hay escasez de agujas en Italia, Grecia y otros países. España no ha capacitado a suficientes enfermeros. Francia solo ha logrado vacunar a alrededor de 7 000 personas. El programa de Polonia fue sacudido por un escándalo después de que se reveló que unas celebridades recibieron un trato preferencial. Hay llamados en Alemania para asumir el control sobre la compra de vacunas que está actualmente en manos de las autoridades de la Unión Europea. Casi todos los países de Europa se han quejado sobre el pesado papeleo».

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En el caso de Indonesia, detallaba la BBC, «en lugar de vacunar a las personas mayores en la primera fase de aplicación, las primeras dosis —después de los trabajadores de la salud— serán para los trabajadores de entre 18 y 59 años». Las autoridades locales apuestan de esta forma por proteger primero a quienes más movilidad social tienen y, con ello, evitar que contagien a sus familiares ancianos o niños.

Para Anna Mouser, a cargo de políticas y promoción de vacunas del Wellcome Trust —una de las ONG de investigación en salud más importantes del orbe—, hay razones para el optimismo, si consideramos que este es el lanzamiento de vacunas más grande que ha experimentado la humanidad en su historia. Pero «para que todos estemos protegidos la vacunación realmente tiene que ser global», expresó.

Parca en sus pronósticos, como el médico que no quiere dar falsas esperanzas a los pacientes, la OMS ha planteado que no debe alcanzarse la inmunidad de rebaño en 2021, más allá de las campañas globales de inmunización.

«No vamos a lograr ningún nivel de inmunidad colectiva en 2021 debido a que el despliegue de las vacunas “toma tiempo”», dijo la científica en jefe de la OMS, Soumya Swaminathan, en una conferencia de prensa virtual desde Ginebra.

«Se necesita tiempo para escalar la producción de dosis, no solo en millones, sino que aquí estamos hablando de miles de millones», dijo también, y pidió a la gente que tenga un poco de paciencia, reportó BBC.

 

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