Cerrar empresas estatales ineficientes, una necesidad para este 2022

La crisis económica en Cuba se ha agudizado en los últimos años / Foto: Sadiel Mederos

Cerrar empresas estatales ineficientes, una necesidad para este 2022

10 / febrero / 2022

La crisis económica, política y social que atraviesa el país y que ha adquirido magnitudes preocupantes en los últimos tiempos deja abiertos para el presente año una serie de obstáculos a solucionar.

En el episodio 88 de El Enjambre, un podcast de elTOQUE, Lucía March, Camilo Condis y Maykel González comparten las visiones de diversos expertos entrevistados por la revista Temas sobre los retos que enfrenta Cuba en el recién comenzado año. Tres preguntas funcionan como hilo conductor y guían las reflexiones de un grupo de autores, entre los que se incluyen economistas, politólogos, sociólogos, periodistas, promotores, activistas, comunicadores y médicos.

¿Cuáles son los principales nudos que Cuba tiene que enfrentar en 2022?

Según los expertos, entre las problemáticas más acuciantes y persistentes a enfrentar en el presente año se encuentran la pobreza y las desventajas socioeconómicas raciales, de género, generacionales y espaciales; una esfera política que no ofrece opciones de participación, especialmente para los más jóvenes; la falta de condiciones para frenar la migración y establecer una corriente de retorno; la persistencia del embarazo adolescente, sobre todo en zonas periféricas y rurales; y la falta de cultura jurídica en la población como impedimento para acceder a mecanismos que permitan su defensoría.

Además, señalan otros elementos preocupantes, como la falta de espacios para nuevos liderazgos; que se declare enemiga cualquier opinión que no se conecte con la línea oficial; las tensiones políticas surgidas en años recientes; el avance del envejecimiento poblacional; la corrupción administrativa y la burocracia; la falta de escrutinio público en la gestión gubernamental; el voluntarismo y el triunfalismo que nos alejan de la realidad; la percepción social del ordenamiento como política fracasada; las denuncias de casos de abuso sexual que involucran a figuras públicas; los efectos en el imaginario popular de los sucesos del 11 de julio y los estereotipos y prejuicios sobre el sector no estatal.

En el ámbito económico, los especialistas destacan como principales nudos la escasa producción de alimentos; la inflación; la concepción de una reforma económica estructural que no está basada en el reemplazo del esquema de planificación centralizada; la desmedida inversión en servicios empresariales y actividad inmobiliaria —dígase hoteles—; la verticalidad y poder sobre la economía nacional que ejerce el Gobierno; el monopolio estatal sobre la importación y la exportación; las restricciones para ejercer el trabajo privado en determinadas especialidades; la alta centralización de las decisiones económicas y el bajo poder adquisitivo que tiene el salario actualmente. A su vez, los economistas afirman que la aceptación de abrir nuevos espacios económicos también significa la necesidad de nuevas maneras de participación política.

¿Cuáles son las políticas probables y qué grado de articulación hay en ellas?

Entre las políticas necesarias, resaltan los diferentes especialistas, está la urgencia de legislar debidamente los derechos de manifestación y asociación; eliminar las legislaciones que limitan la libertad de expresión; reconocer el disenso interno; eliminar la falta de transparencia sobre procesos judiciales y refundar el consenso social para lograr la cohesión social que se encuentra fracturada.

Se señala que el Gobierno habla de diálogo, pero permanece la presencia de discursos que refuerzan la polarización social en los medios oficiales de prensa. También apuntan que debe estimularse la diversidad de nuevos liderazgos en todos los niveles, mostrarlos y darles el lugar que merecen; renunciar al autoritarismo en todos los niveles de Gobierno y crear una política de atracción de la diáspora cubana como un recurso muy importante para el desarrollo sostenible.

Los economistas recomiendan permitir la representación política en la Asamblea Nacional de los más de 1.3 millones de trabajadores no estatales que no están representados; permitir la entrada al país a empresas transnacionales de comercio minorista o mayorista y que las empresas privadas puedan importar y exportar sin mediadores estatales; además de ampliar las categorías profesionales que puedan formar empresas privadas (arquitectos, abogados, etcétera).

También sugieren modificar el precio y vigencia del pasaporte, así como eliminar de manera definitiva el tiempo de estancia en el extranjero —24 meses— para mantener la residencia en el país; cerrar empresas ineficientes y redirigir esos recursos hacia otras actividades; además de aumentar los ingresos monetarios provenientes del exterior al promover las exportaciones que tanta falta hacen.

Si usted tuviera tres minutos a solas con el presidente y el primer ministro, ¿qué les recomendaría priorizar?

De tener este hipotético encuentro con el presidente Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero Cruz, los expertos les sugerirían disminuir controles, intermediarios y controladores de la burocracia estatal; transformar la esfera política y jurídica para activar la participación ciudadana directa a escala nacional y local en los asuntos del Gobierno, además de habilitar los derechos de asociación y manifestación.

Vinculado a ello, subrayan la necesidad de asegurar el debido proceso y la garantía de los derechos ciudadanos ante la ley; eliminar toda expresión que categorice, divida, agrupe o establezca jerarquías o derechos de un grupo sobre otro; promover el diálogo, incluso con aquellos con los que no resulte cómodo hacerlo; alimentar el disenso, estimular un proceso de reconciliación interno y con la emigración de nacionales.

Con respecto a la actividad política, sugieren a los dirigentes no intentar ser un líder solitario, sino procurar una verdadera dirección colectiva que admita la diferencia y la crítica popular; evitar el autoritarismo histórico y los criterios inapelables; tener la valentía necesaria para eliminar cuadros ineficientes, aunque sean políticamente correctos o estadísticamente representativos; aceptar criterios diferentes a los estrictamente partidistas y dialogar con quienes los plantean.

Por otro lado, instan a diseñar medidas que cuenten con el apoyo de la mayoría de la población y al mismo tiempo atender los criterios de la minoría. En el ámbito personal, le recomiendan a Díaz-Canel hacer ejercicio para mejorar su imagen, adelgazar un poco y sonreír.

En lo económico, recomiendan revisar prioridades de asignación de recursos como las altas inversiones en el turismo, teniendo en cuenta que las predicciones de incremento de visitantes en los próximos cinco años no lo justifican, mientras que la agricultura y otras actividades productivas apenas reciben apoyo.

Asimismo, aconsejan al Gobierno cubano frenar el crecimiento del impacto de la inflación en la población pasando del subsidio a productos al subsidio a personas más necesitadas; redimensionar el sistema empresarial estatal reduciendo su tamaño; deshacerse de todas aquellas empresas ineficientes y concentrar los recursos del pueblo cubano en aquellas empresas que realmente muestren una eficiencia.

Por último, destacan la necesidad de adoptar una política de distribución más acorde con estos tiempos, en la que se concrete un sistema más eficiente de atención a las familias de menores ingresos que sustituya la libreta de abastecimiento; así como extender la facultad de exportación e importación a todos los actores de la economía nacional.

Camilo comparte otros dos textos sobre la inflación que, aunque provienen de medios totalmente diferentes, coinciden en muchos de sus aspectos. El primero, publicado en Horizonte Cubano, un blog de la Universidad de Columbia, es un artículo escrito a cuatro manos por los destacados economistas Pavel Vidal y Omar Everleny.

Vidal y Everleny recuerdan que durante más de dos décadas en Cuba las empresas estatales, los cuentapropistas, las cooperativas, las empresas con inversión extranjera, los agricultores y las familias en general estuvieron operando con una tasa de inflación muy baja. De 2000 a 2019 la tasa de inflación del peso cubano se ubicó en un 1.3 %.

La Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) comenzó a publicar el año pasado el índice de precios al consumidor con carácter mensual. Este indicador mide la variación de los precios de los bienes y servicios en un determinado período de tiempo, por lo cual es utilizado para medir el impacto de la variación en los precios en el aumento del costo de la vida. La ONEI calculó una inflación de un 18.5 % para 2020, pero para 2021 la inflación acumulada era de 69.5 %, la más alta en Cuba desde el Período Especial.

De acuerdo a ambos economistas, esta inflación publicada por la ONEI no es la real que existe en Cuba actualmente, pues esos datos oficiales de inflación están basados en un índice de precios al consumidor con una base de 2010, la cual está desactualizada. Al tomar este marco temporal, se ignora la expansión del mercado del sector privado y no se ajusta a la situación actual de crisis en la que la inflación y el mercado negro tienen un papel preponderante a la hora de adquirir bienes de primera necesidad y servicios de todo tipo.


Los dos académicos utilizan la curva de Phillips, una metodología internacional que sí tiene en cuenta el efecto de la devaluación del peso, la escasez de productos y el aumento de salarios para calcular la inflación. Así, estiman que la inflación en Cuba hoy es de alrededor de un 500 %, lo cual ubicaría al país en el segundo lugar en cuanto al nivel de inflación en la región, solo superado por Venezuela.

Vidal y Everleny señalan que los factores determinantes de la baja inflación en Cuba hasta 2019 fueron la tasa de cambio fijo que acompañó al CUP y al CUC durante ese tiempo; la decisión de realizar muy pocos incrementos de salarios y mantener congelados los salarios nominales en el sector estatal y las pensiones durante la crisis de los noventa; así como la reducción y mantenimiento del déficit fiscal en bajos niveles, al no gastar el Gobierno más dinero del que ingresaba.

Este panorama cambió radicalmente en 2021 como parte de la Tarea Ordenamiento. Los salarios en el sector estatal aumentaron como promedio cinco veces y ello trajo consigo un incremento de la demanda de bienes y servicios al disponer las personas de más efectivo en la mano. «Si hay una mayor cantidad de efectivo en la calle y existe escasez de productos —como está ocurriendo ahora—, entonces los precios suben y los que más paguen serán los que puedan comprar un producto determinado. Por último, el déficit fiscal se ubica en cerca del 20 % del PIB, lo que obliga a imprimir más dinero para financiarlo», explica Camilo citando el texto.

Aunque los autores reconocen que el Gobierno tiene cierto control sobre la devaluación que ocurre al ofrecer productos en tiendas estatales, resaltan que, por otro lado, no tiene control directo sobre los crecientes mercados no estatales; lo cual explica por qué la inflación supera varias veces la diseñada en la Tarea Ordenamiento.

Los economistas señalan el problema de la existencia de las tiendas en MLC, en las que la dolarización parcial sí responde a la tasa de fluctuaciones del mercado informal, ya que como el Gobierno no vende MLC, los cubanos están obligados a comprarlo en el mercado negro. El artículo afirma que los cálculos oficiales fallaron porque no se tomaron en cuenta ni el contexto económico actual ni la diversidad de relaciones de la economía cubana hoy día.

En el segundo texto que comparten los enjambreros, publicado en el medio oficial Cubadebate, se comparten las propuestas de otros tres economistas para controlar la inflación en Cuba: José Luis Rodríguez, Ricardo González y Jesús Pulido.

Las sugerencias de estos expertos son renegociar la deuda externa; reordenar la prioridad de inversiones para priorizar producciones nacionales, especialmente de alimentos; corregir la diferencia entre la tasa de cambio oficial del peso cubano y la tasa de la economía informal; y desarrollar mecanismos que permitan encadenar las mipymes no estatales con el sector estatal.

Los tres expertos instan también a seguir fomentando el surgimiento de nuevos actores económicos como mipymes, cooperativas y cuentapropistas, así como permitir la participación de estos en la comercialización mayorista y minorista y que puedan importar libremente.

Llaman a reducir el déficit fiscal; hacer extensiva la medida de que los viajeros puedan importar alimentos, medicinas, aseo y otros bienes de consumo popular libres de impuestos; detener inversiones que requieran de grandes volúmenes de MLC y dedicar este dinero al financiamiento de pequeñas fábricas para producir alimentos por productores de cooperativas agropecuarias mediante préstamos con bajas tasas de interés.

También recomiendan crear un fondo de préstamos en MLC con un volumen equivalente a 100 millones de dólares para que los actores económicos privados y estatales puedan adquirir divisas convertibles, y ampliar este fondo eventualmente a medida que se vaya recuperando el dinero. Finalmente, aconsejan permitir que proveedores internacionales mayoristas de bienes y servicios puedan participar con su capital y mercancías en el sistema empresarial cubano, tanto mayorista como minorista.

ELTOQUE ES UN ESPACIO DE CREACIÓN ABIERTO A DIFERENTES PUNTOS DE VISTA. ESTE MATERIAL RESPONDE A LAS OPINIONES DE SUS CREADORES, LAS CUALES NO NECESARIAMENTE REFLEJAN LA POSTURA EDITORIAL DEL MEDIO.


Sigue este enlace para escuchar otros episodios de El Enjambre.


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Daniel González

El sistema no sirve , ni trate de salvarlo, mejorm es empezar un capitalismo que resulte
Daniel González

Esteban Luis Leyva

En primer lugar las recomendaciones, en gran medida, son para que volvamos al capitalismo salvaje que ya conocimos. Sería muy bueno que la primera recomendación y la más importante y urgente se la hicieran al Gobierno de los EE.UU: eliminar el despiadado bloqueo contra el pueblo de Cuba, y verán que no harán falta tantas absurdas e hipócritas recomendaciones.

Anónimo

Hola Esteban, el bloqueo no es quien impide que tu puedes importar o exportar sin que el estado esté como intermediario. Eso es una traba interna para evitar que las personas hagan riquezas. Si nos enfocaramos en combaitr la pobreza y no la riquea, seguro todo sería mejor. En la misma constitución se plantea la ilegalidad de amazar riquezas, de que manera una persona sensata emprendería un negocio sabiendo que está en peligro que lo declaren "rico" y se lo quiten. El gobierno cubano ha hehco eso ya con anterioridad, el bloqueo no influye en eso, y debemso dejar de enfocarnos e nals justificaiones y enfocarnos más en las cosas que están an nuestro alcance. Como mismo pudimos adquirur barcos de carros para la renta, cuando se quiere se puede. Solo es quitar el estado del medio y el monopolio infeciente estatal.
Anónimo
Esteban Luis Leyva

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