El Banco Central de Cuba (BCC) oficializó el crédito en pesos cubanos (CUP) para que personas naturales compren e instalen equipos de energía renovable, en medio de una prolongada crisis del sistema eléctrico con extensos y frecuentes cortes de luz —incluidos siete apagones nacionales en año y medio. La medida enfrenta, sin embargo, una brecha económica que el propio mercado pone en evidencia en un país donde el salario mensual promedio equivale, en marzo de 2026, a menos de 14 USD al cambio informal de divisas.
La Instrucción 1/2025 fue dada el 27 de junio de 2025, pero no se publicó en la Gaceta Oficial de la República hasta casi nueve meses después, el 23 de marzo de 2026. La firmó Juana Lilia Delgado Portal, ministra presidenta de la institución, quien autoriza a tres bancos estatales a financiar en CUP «hasta el ciento por ciento del valor de los referidos equipos» de energías renovables.
La norma deroga la Instrucción 6/2019, que hasta hoy regulaba esta materia y que limitaba el financiamiento a dos tipos de equipos: calentadores solares de agua y sistemas fotovoltaicos.
En cambio, la nueva instrucción no establece una lista cerrada, sino que remite a la categoría amplia de «equipos y sistemas vinculados a las Fuentes Renovables de Energías (FRE)», lo que —de acuerdo con la definición que ofrece el Decreto-Ley 345 «Del Desarrollo de las Fuentes Renovables y el Uso Eficiente de la Energía»— comprende paneles fotovoltaicos, calentadores y secadores solares, aerogeneradores eólicos, equipos de biogás a partir de residuos agrícolas y urbanos, sistemas hidroenergéticos y otras tecnologías que el avance científico permita incorporar. La ampliación del alcance respecto a la norma anterior es sustantiva.
Los tres bancos autorizados para tramitar el crédito son el Banco Popular de Ahorro (BPA), el Banco de Crédito y Comercio (Bandec) y el Banco Metropolitano S.A. La tasa de interés aplicable es la del Grupo 1 de la Circular 1 de 2023 del director general de Tesorería, cuyo porcentaje exacto el Banco Central no ha hecho público.
Según el BCC, la medida es una «propuesta de incentivos para promover el uso de las fuentes renovables de energía», como parte de la «nueva política de transición energética» declarada por el Gobierno cubano.
El financiamiento será entregado «sobre las bases y requisitos establecidos» en el Decreto-Ley 289 del año 2011 y la Resolución 276 del 2021. De acuerdo con este marco normativo, el crédito está disponible para cualquier persona con ingresos lícitos demostrables y cuenta bancaria activa. Además, la vivienda permanente del solicitante no puede ser embargada en caso de impago.
Los detalles operativos —requisitos documentales, plazos y montos máximos— dependerán de cada banco.
El desembolso se realiza preferentemente a través de canales electrónicos y las condiciones quedan formalizadas en un contrato firmado entre el banco y el solicitante una vez aprobada la solicitud por el Comité de Crédito correspondiente.
La Instrucción 1/2025 del BCC no es la única medida anunciada este año para intentar mitigar la crisis energética y aliviar la carga del Estado en materia de generación eléctrica.
En febrero de 2026 la Resolución 41 del Ministerio de Finanzas y Precios estableció un nuevo paquete de incentivos fiscales y arancelarios para estimular el uso de las FRE. El apartado sexto de esta resolución dispone que quedarán exentos del pago del impuesto sobre utilidades (aplicable a personas jurídicas) y del impuesto sobre los ingresos personales (para personas naturales con actividad económica) las empresas, cooperativas o trabajadores por cuenta propia que instalen un sistema de fuentes renovables de energía, ya sea para autoconsumo dentro de su actividad económica o para entregar electricidad al Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
Lo que cuesta independizarse de la red
La pregunta que este anuncio de créditos no responde por sí solo es cuánto dinero hay que pedir prestado para que un sistema solar realmente funcione en un hogar cubano. Y la respuesta, según los precios que maneja actualmente el mercado, dibuja una brecha que ninguna financiación en pesos cubanos de los bancos estatales puede cerrar del todo.
elTOQUE publicó un reportaje el 19 de marzo de 2026 sobre el costo real de independizarse del SEN utilizando energías renovables, principalmente la obtenida mediante paneles fotovoltaicos. La investigación confirma que la autonomía energética de los hogares cubanos es una apuesta incosteable para la mayoría de la población.
El Gobierno comenzó a vender a finales de febrero de 2026 kits fotovoltaicos subsidiados dirigidos a médicos, maestros y trabajadores distinguidos, a precios de entre 58 000 y 75 000 CUP. Con el salario promedio nacional de 6 830 CUP registrado a finales de 2025 por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), una persona tendría que destinar íntegramente casi once meses de sueldo para costearlo.
Esos kits estatales son estaciones de energía portátiles que no se conectan a la red eléctrica de la casa, no son híbridas y cubren un uso limitado: luces, ventilador, televisor y, en el modelo más potente, una olla arrocera o un refrigerador de bajo consumo. Con 20 000 módulos disponibles para más de tres millones de hogares, el programa cubre una fracción mínima de la demanda real.
Para quienes quedan fuera, el mercado privado cotiza en otra dimensión. Un kit básico de 500 W vendido desde Europa, capaz de encender algunos bombillos y equipos menores, supera los 300 EUR, más entre 1 200 y 2 100 EUR de flete marítimo. Un sistema más robusto para una casa modesta ronda los 2 000 EUR por cada kit, lo que al cambio informal equivale a alrededor de 1 840 000 CUP, o veintidós años de salario promedio.
En el mercado doméstico, un vendedor de Sancti Spíritus consultado por elTOQUE afirma que cualquier equipo con batería e inversor cuesta más de 1 000 USD, es decir, medio millón de pesos como mínimo. En Revolico, un anuncio que garantiza 10 kWh reales se vende en 7 489 USD.
Los precios del Estado para sistemas más completos no son más alentadores. Correos de Cuba en Sancti Spíritus anunció la venta de kits de entre 3 y 10 kWh a personas naturales y jurídicas. El más pequeño, de 3 kWh, costaría 2 530 000 CUP. El que cubriría las necesidades de un hogar promedio llegaría a 3 850 000 CUP, el equivalente a cincuenta años de salario medio. «Se volvieron locos», escribió un usuario de Facebook en las redes de la empresa.
Es en ese contexto donde el crédito de la Instrucción 1/2025 adquiere su dimensión real. Para los kits subsidiados más baratos —de 58 000 a 75 000 CUP— el financiamiento bancario puede hacer la diferencia entre poder pagarlos a plazos o no poder pagarlos del todo. Para los sistemas que realmente permiten cierta independencia del apagón, la brecha entre el valor de mercado y lo que un crédito en pesos puede financiar es tan amplia que el instrumento, por sí solo, no resuelve el problema de acceso.
El Gobierno cubano, en el Decreto-Ley 345 de 2019, fijó como objetivo que las fuentes renovables representen no menos del 24 % de la generación eléctrica en 2030, una meta que el propio estado de la infraestructura energética hace hoy más urgente que cuando fue establecida, pero también más difícil de realizar.
Lo que el ciudadano debe saber antes de ir al banco si quiere solicitar un crédito para equipos de energías renovables, es que la Instrucción 1/2025 no incluye los detalles operativos que más necesita: qué documentos presentar, qué plazos están disponibles ni cuánto está dispuesto a prestar cada institución.
Estos elementos dependen de los manuales internos de cada banco. La recomendación práctica es acudir directamente a una sucursal del BPA, Bandec o el Banco Metropolitano con documentos de identidad, comprobante de ingresos y los datos del equipo que se pretende adquirir.










