2025: un año de ajustes, controles y más dolarización en la economía cubana

Foto: elToque
2025 quedará registrado como otro año de profundas tensiones económicas para Cuba, marcado por decisiones oficiales que buscaron contener desequilibrios acumulados, pero que tuvieron un fuerte impacto en la cotidianidad de los hogares.
Lejos de un programa integral de estabilización y crecimiento, las principales medidas económicas adoptadas por el Gobierno —según el análisis del economista cubano Pavel Vidal— revelan una estrategia fragmentada, defensiva y con altos costos sociales.
Cuatro ejes resumen el rumbo económico del año: la ofensiva contra el mercado cambiario informal, un ajuste fiscal asimétrico, la consolidación de la redolarización y el arranque de una tasa de cambio oficial flotante.
Ofensiva contra el mercado cambiario informal
La ofensiva contra el mercado cambiario informal fue, sin duda, una de las acciones más visibles de 2025.
En la recta final del año, el Gobierno desplegó una campaña sostenida contra quienes operan en ese mercado y contra la credibilidad de la tasa de referencia publicada por elTOQUE.
No se trató de acciones aisladas: la combinación de recursos policiales, institucionales y propagandísticos, junto con más de 70 procesos penales contra el mercado informal, incautaciones superiores a 150 millones de pesos y cientos de miles de dólares, muestra que existía un objetivo estratégico.
Según Vidal, el propósito central fue debilitar al mercado informal antes de introducir una nueva tasa de cambio oficial supuestamente flexible, reduciendo así la capacidad de comparación entre la tasa oficial y las condiciones reales de la economía.
La paradoja es evidente: mientras las autoridades reconocen que no existe un mercado cambiario oficial funcional capaz de satisfacer la demanda, criminalizan a quienes operan en el único espacio donde hoy se puede acceder a divisas.
Incluso desde el discurso oficial se negó la existencia de «mafias», aunque se describió al mercado informal como un entramado delictivo organizado y con alta capacidad financiera.
Este enfoque está profundamente condicionado por fracasos recientes, como el Ordenamiento Monetario de 2021 y el ajuste de 2022, que demostraron que las correcciones cambiarias sin respaldo fiscal, monetario y productivo se erosionan rápidamente.
Un ajuste fiscal con altos costos sociales
El segundo gran eje fue el ajuste fiscal. El Gobierno logró reducir el déficit y, con ello, moderar la emisión monetaria, lo que alivió parcialmente las presiones inflacionarias.
Sin embargo, ante la incapacidad de generar ingresos externos y reactivar la economía real, el ajuste operó de manera asimétrica, trasladando el peso principal a los hogares.
«La disminución de la inflación se logró a costa de una drástica pérdida del poder adquisitivo de los hogares que dependen de ingresos fijos en pesos cubanos. El ajuste fiscal no llevó a la reestructuración de las empresas estatales irrentables ni se ha beneficiado de medidas que incentiven el crecimiento económico», apuntó Vidal a elTOQUE.
De acuerdo con el octavo Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, publicado en septiembre de 2025, la extrema pobreza en Cuba permanece en 89 %.
«Los apagones, la crisis alimentaria, el costo de la vida, los bajos salarios y la ineficaz salud pública, golpean a millones de cubanos que ven su vida pasar entre la negación de los problemas, añejos llamados a la resistencia y el eterno culpar a otros por parte de las autoridades», señaló el Observatorio.
En octubre de 2025, el Gobierno cubano presentó un extenso Programa para corregir distorsiones y reimpulsar la economía, que despertó escepticismo entre analistas que cuestionaron públicamente su viabilidad y capacidad real para revertir el deterioro económico del país.
«El Programa de Gobierno plantea como objetivos centrales continuar con la reducción de la inflación, el déficit fiscal y la emisión monetaria. Sin embargo, el diseño del ajuste fiscal y monetario que se desprende del documento sigue siendo marcadamente asimétrico y deja fuera al actor económico más relevante del país: el conglomerado empresarial-militar Gaesa», precisó Vidal.
Gaesa tiene una posición hegemónica en los sectores más estratégicos y rentables de la economía cubana. Ejerce un control significativo sobre el turismo a través de Gaviota; sobre el comercio minorista y mayorista mediante Cimex; y sobre áreas financieras clave, como Rafin S. A. y el Banco Financiero Internacional.
Además, participa en el negocio de las remesas, la logística y el almacenamiento —incluido el puerto del Mariel—, y extiende su influencia a la construcción, el transporte y el comercio exterior.
Otros economistas cubanos, como Pedro Monreal, también cuestionaron la credibilidad del Programa de Gobierno; señalando su dispersión, la confusión entre metas e indicadores y la ausencia de variables macroeconómicas claves.
Para Monreal, el plan sobrestimó la capacidad de gestión del Estado y terminó siendo una suma de agendas ministeriales sin un financiamiento claramente identificado.
Según el titular de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, el déficit fiscal previsto para 2026 será similar al del ejercicio previo, estimado en 74 500 millones de pesos cubanos, cerca del 10 % del PIB.
La consolidación de la redolarización
La ampliación del uso del dólar como medio de pago y reserva de valor implica un reconocimiento implícito del fracaso del ordenamiento monetario y el retorno a un esquema con tasas múltiples y manejo centralizado de las divisas.
«Se trata de una solución “en el margen”, incapaz de generar estabilidad al resto de la economía. La redolarización parcial profundiza la desigualdad, introduce más distorsiones en precios y costos relativos y refuerza la segmentación económica, al coexistir circuitos dolarizados con una mayoría de hogares y empresas que continúa operando en pesos cubanos», precisó Vidal.
Una tasa de cambio oficial flotante, pero incompleta
El lanzamiento de un mercado cambiario oficial con una tasa flotante con valores cercanos a los del mercado informal fue una de las medidas más significativas del año.
Esta decisión validó, de hecho, que el mercado informal reflejaba las condiciones económicas reales, contradiciendo la propaganda que usaron durante meses en la campaña de descrédito contra elTOQUE.
No obstante, el nuevo esquema nació sin un programa integral de estabilización: persisten los desequilibrios fiscales y productivos, la inflación sigue activa y el sistema de tipos de cambio múltiples se amplía en lugar de reducirse.
Según apunta Vidal en un artículo de elTOQUE, la falta de transparencia, la escasa autonomía del Banco Central y la baja confianza en el sistema bancario hacen poco probable que el mercado oficial absorba toda la demanda de divisas.
En balance, 2025 situó a los cubanos ante una economía más controlada desde el Estado, más dependiente del dólar y más desigual, en la que las políticas aplicadas mitigaron ciertos efectos visibles, pero dejaron intactos los problemas de fondo.












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