Desde 2021, el Gobierno cubano legisló la posibilidad de contratar potencia instalada en parques fotovoltaicos —cuatro años antes de que se inaugurara la primera granja solar—. ¿En qué consiste esa contratación? En que una empresa o un ciudadano (inversores) puede darle dinero al Estado para que este lo emplee en la infraestructura solar; a cambio, obtiene determinados beneficios según el monto que desembolse. El Estado, además, establece las tarifas de la inversión (precios) y las ventajas que recibirá el cliente.
El 26 de marzo de 2026 —cinco años después y en medio de la peor crisis eléctrica de la historia reciente—, el régimen de La Habana publicó en la Gaceta Oficial una actualización de la normativa de 2021 solo en lo referente al costo de la inversión y a la moneda de pago. El resto de la norma quedó igual. La decisión oficial se tomó porque consideraron «que los precios de la tecnología solar fotovoltaica [habían] disminuido considerablemente en los últimos años».
¿Cuál fue entonces la novedad? Veámoslo a través del mínimo y máximo disponible para contratación por dos años: 0.5 kW y 10 kW, respectivamente. En 2021, el paquete menor de inversión valía 79.50 MLC; a partir de ahora costará: 45 USD. El mayor, en 2021, costaba 1 590 MLC y en 2026 valdrá 900 USD. El resto de los precios aparecen listados en la Gaceta Oficial.

Nuevos precios para contratar potencia solar instalada
¿Cambiaron los beneficios que obtienen los inversores? No. Se mantuvieron iguales. Las personas naturales y jurídicas que contraten potencia instalada en los parques solares reciben tres «premios»:
- Reducción del consumo mensual de electricidad (en el hogar o la empresa): al cliente le descontarán de su recibo mensual 125 kWh por cada 1 kW contratado de potencia fotovoltaica. Si contratas el paquete mínimo, te descuentan 63 kWh.
- Entrega de un certificado de generación con Fuentes Renovables de Energía.
- «Cuando el balance neto mensual dé como resultado una entrega a la red por parte de los clientes», la Unión Eléctrica (UNE) comprará esa energía «con la tarifa establecida para cada caso». Ejemplo: si una persona contrató 1 kWh de potencia solar instalada por dos años (90 USD) y consumió en su hogar 120 kWh en el mes, podrá vender a la UNE 5 kW (125-120).
Quienes contratan potencia fotovoltaica no reciben paneles ni conexión física directa desde los parques solares, tampoco tienen garantía de que el suministro en su casa o empresa será ininterrumpido.
Los contratistas seguirán consumiendo el servicio térmico normal de la isla. El beneficio no significa que terminarán los apagones; solo se traduce en una rebaja al final de mes en el recibo de la luz y la posibilidad de vender energía si no la consumes.
En términos numéricos: un inversor que entrega al Estado cubano 90 USD (contrato de 1 kW de potencia por dos años) consigue que durante ese tiempo le rebajen 125 kWh del total de electricidad que consume en un mes. Si gasta más de esa cifra, deberá pagar la diferencia en moneda nacional; y, si gasta menos, la UNE le reembolsará dinero.
Las personas deberán depositar «el monto del valor de la potencia fotovoltaica contratada» en las cuentas bancarias que dispone la Unión Eléctrica.
El Gobierno dice que «la recaudación que por concepto de la contratación de potencia fotovoltaica obtenga la Unión Eléctrica será la fuente para la ejecución de las inversiones en la generación y distribución de la electricidad, priorizando el desarrollo de las Fuentes Renovables de Energía».
¿Cómo se traducen en la realidad cubana los «beneficios» de los inversores?
elTOQUE conversó con un ingeniero en Telecomunicación con experiencia en instalación de paneles solares para entender mejor qué significan los beneficios que ofrece el Estado cubano a quienes decidan convertirse en inversores.
En primer lugar, la estrategia estatal de continuar invirtiendo en energía solar sin proveer recursos para que el sistema término funcione es un sinsentido. No importa que haya mucha capacidad solar instalada —la cual nunca puede ser mayor que la térmica—, si el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) no funciona con estabilidad, esa energía ni se aprovecha ni se distribuye.
Impulsar el financiamiento de la generación solar en el país con capital privado —asumiendo que el Estado efectivamente emplee el dinero del inversor en eso— no va a garantizar que se acaben los apagones en Cuba; eso solo será posible con una inversión millonaria en el SEN. El economista Ricardo Torres estima, en un informe para el Cuba Study Gourp, que «cerrar la brecha de generación requeriría al menos 6 600 millones de USD en inversiones en capacidad de generación, sin contar los recursos adicionales necesarios para modernizar la red eléctrica».
El ingeniero entrevistado por elTOQUE señaló sobre la Resolución 76: «el Estado pretende que los usuarios paguen la corriente de forma anticipada por dos, cinco, diez y 20 años sin garantía de que tendrás luz en tu casa. Estarías regalando tu dinero solo con la confianza de que en 15 años la UNE mejore el servicio; lo cual no va a suceder».
Preguntamos a una persona en Cuba que sufre apagones cuántos kWh consumió en febrero de 2026 y nos respondió que 208. Ello significa que si esa persona tuviera el dinero para comprar 1 kWh (90 USD por dos años) de potencia solar instalada le restarían 125 kWh de su recibo: solo hubiera pagado en febrero lo correspondiente a 43 kWh.
El ingeniero explica que es muy poco probable, incluso sufriendo cortes de luz diarios, que una casa consuma menos de 125 kWh al mes: «eso representa un consumo muy bajo: un ventilador, pocas luces y poquísimos equipos». Lo anterior quiere decir que sería muy difícil que un inversor lograra recibir dinero por venta de energía, porque es poco probable que le sobre.
La Gaceta Oficial del 26 de marzo no explicita con claridad a cuánto el Estado compraría la energía «excedente». Al afirmar que la pagará «con la tarifa establecida para cada caso», es muy probable que se trate de la misma tarifa en moneda nacional con la que se paga la luz eléctrica en el país. Si fuera así, el inversor ofrecería dólares y por la energía que no consume el Estado le devolvería pesos cubanos. Similar al vuelto en caramelos en las tiendas en divisa estadounidense.
La normativa no declara cuáles son las garantías ni la seguridad jurídica para los inversores: ¿cómo podrían supervisar que el Estado invierte el dinero en lo que dice? ¿Si en un mes los parques solares no produjeron la energía esperada (porque estaban sucios, porque no hubo suficiente sol o porque haya roturas) van a garantizar la cantidad íntegra de potencia instalada que se compró?
Por otro lado, ¿qué persona en Cuba hoy, con su salario, podría invertir en un proyecto así? El salario medio estatal no sobrepasa los 15 USD al cambio del mercado informal: se necesitarían tres salarios íntegros para comprar el paquete mínimo. ¿La norma está pensada para los cubanos de la isla? No conocemos de alguien que haya comprado potencia solar instalada en estos cinco años (recordemos que la resolución está vigente desde 2021).
Los cubanos de la isla que tengan ese capital han preferido, como explicamos en este texto, instalar kit solares en sus casas o empresas para intentar independizarse por completo del SEN. Incluso, el Estado los está comercializando.
La única «ventaja» que podría tener la inversión en potencia solar es que el precio de un paquete mínimo (45 USD por 0.5 kWh) cuesta menos que adquirir una estación portátil de energía, por ejemplo, que puede llegar a costar 1 150 USD (por 1.5 kWh). La gran diferencia es que en el caso de la inversión en estaciones portátiles o kit más complejos puedes consumir todos los kilowatts en tu hogar cuando haya un apagón. La inversión en potencia solar instalada no podrás usarla si el SEN es incapaz de generar más electricidad que la demanda del país: seguirás teniendo los mismos apagones sin importar los dólares que le dieras al Estado.
Sin beneficios serios ni fiscalización ni seguridad jurídica alguna y sin garantía de que tendrás luz eléctrica en tu casa o empresa: ¿qué cubano apostaría por convertirse en inversor del Estado e inyectaría capital privado para financiar la generación de energía renovable en una isla que cada vez se apaga más?
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