Gobierno cubano afirma que pagó equipo de seguridad para Maduro, mientras la presión de Estados Unidos aumenta

Foto: Ramón Espinosa / AP.
El Gobierno cubano reconoció el 4 de febrero de 2026 que financió y desplegó un equipo de seguridad para proteger al líder venezolano Nicolás Maduro, arrojando nueva luz sobre la profundidad de la implicación de La Habana en Caracas en un momento de creciente presión desde Washington.
En una amplia entrevista televisiva con CNN, Carlos Fernández de Cossío, viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba y su principal diplomático para asuntos con Estados Unidos, confirmó que personal cubano había sido asignado a la protección personal de Maduro y que La Habana pagaba sus salarios. La revelación se produce tras la operación estadounidense de inicios de enero de 2026, que resultó en el derrocamiento de Maduro y en la muerte de varios oficiales cubanos.
«Lo que había en Venezuela… era un equipo de seguridad, seguridad personal para el presidente de Venezuela», dijo Fernández de Cossío. «Eso de ninguna manera equivale a tropas». El funcionario rechazó las afirmaciones de que Cuba hubiera mentido en años anteriores cuando negó tener «tropas» en Venezuela, estableciendo una distinción entre unidades de combate y lo que describió como un pequeño contingente de protección.
Pero cuando fue presionado sobre quién financió el despliegue, fue inequívoco: «Cuba pagó por eso. Cuba pagó el salario».
La admisión subraya los intereses políticos y estratégicos que La Habana vinculó a la supervivencia del Gobierno de Maduro. La entrevistadora de Cossío, Bianna Golodryga, lo cuestionó sobre la asignación de recursos en un momento de profundización de la crisis económica interna.
Cuba enfrenta apagones crónicos, una inflación disparada y escasez de combustible tan severa que algunos analistas han advertido del riesgo de un colapso de la red eléctrica nacional. El 5 de febrero de 2026, el presidente designado Miguel Díaz-Canel avisó que su Administración impondría una «Opción Cero» actualizada, en referencia a un plan de contingencia que Fidel Castro ideó en los noventa.
En ese contexto, la decisión de financiar personal de seguridad en el extranjero ha generado escrutinio.
«Pagar el salario de 30 o 40 personas en otro país», dijo Fernández de Cossío, «es insignificante en comparación con el gasto militar estadounidense». Argumentó que la mayoría de los cubanos apoyaba la misión y se sentía «orgullosa de eso».
Aun así, el simbolismo es potente. Durante años, La Habana aseguró que su presencia en Venezuela estaba centrada en la cooperación civil —médicos, maestros y asesores técnicos—. Activistas de derechos humanos y periodistas cubanos han sostenido durante mucho tiempo que funcionarios de inteligencia y seguridad desempeñaban un papel mucho más directo en sostener el control de Maduro sobre el poder.
En 2023, la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre Venezuela en la Organización de Naciones Unidas (ONU) reveló que Cuba entrenó a militares venezolanos para torturar. Además de la asesoría, el personal cubano participaba directamente en las acciones de tortura.
Las muertes reportadas de oficiales cubanos durante la operación estadounidense confirmaron que al menos algunos miembros de las fuerzas armadas cubanas operaban cerca de la presidencia venezolana. Medios estatales en La Habana transmitieron posteriormente imágenes de ceremonias conmemorativas en honor a los caídos.
La conversación de Cossío con la prensa estadounidense se produjo en medio de señales tentativas de una reanudación de las comunicaciones entre La Habana y Washington. Fernández de Cossío dijo que había habido «intercambios de mensajes» a altos niveles, aunque no se ha establecido un diálogo formal. Cuba, afirmó, sigue dispuesta a un «diálogo significativo, serio y responsable», siempre que respete la soberanía cubana y no busque un «cambio de régimen».
Funcionarios estadounidenses han declarado públicamente que una transición democrática en Cuba sigue siendo un objetivo, y las más recientes acciones ejecutivas de la Administración citan preocupaciones sobre los vínculos de La Habana con Rusia y China. Fernández de Cossío negó que en Cuba existan operaciones militares extranjeras hostiles a Estados Unidos. A pesar de los reportes de prensa que indican lo contrario.
Pero es el expediente venezolano el que ahora adquiere mayor relevancia. Durante más de una década, el petróleo venezolano subsidiado ayudó a amortiguar la economía cubana. A medida que ese salvavidas se ha debilitado —y ahora parece efectivamente cortado— Washington ha avanzado para aislar simultáneamente a ambos Gobiernos. Funcionarios estadounidenses han reconocido que la Administración Trump está buscando «activamente» un cambio de régimen en la isla en 2026.
En ese contexto, el reconocimiento de Cuba de que financió la protección de seguridad de Maduro es más que una aclaración técnica. Es un recordatorio de que la alianza entre La Habana y Caracas no fue meramente retórica o económica, sino que se extendió al ámbito de la seguridad personal y del régimen.












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