En momentoceroluisma.com hay un contador que no para. Marca los días que faltan para el 9 de julio de 2026, la fecha en que, según la sentencia, Luis Manuel Otero Alcántara debería quedar libre del penal de Guanajay, en la provincia de Artemisa. El propio artista concibió este sitio web como una obra desde su celda. También como una advertencia que interpela al poder y a quienes miran el drama cubano desde la distancia: una condena que termina en Cuba no garantiza que el preso sea excarcelado.
¿Lo dejarán salir? Esa pregunta lleva semanas sin respuesta y con cada día que pasa se vuelve más urgente.
El 31 de marzo de 2026, Otero Alcántara comenzó su séptima huelga de hambre desde que lo encarcelaron el 11 de julio de 2021, cuando intentó sumarse en La Habana a las manifestaciones antigubernamentales que estallaron en decenas de localidades del país. Durante una semana solo tomó agua, hasta el lunes 6 de abril, cuando terminó su protesta pacífica, según se anunció en sus redes oficiales.
Amenaza de muerte
El 27 de marzo de 2026, agentes de la Seguridad del Estado cubana entraron a Guanajay junto a la jefatura de cárceles y prisiones. Según el testimonio de un preso político que compartió celda con Otero Alcántara, y luego confirmado por el propio artista en un mensaje a sus colaboradores, las autoridades lo amenazaron de muerte.
Claudia Genlui, historiadora del arte y una de sus colaboradoras más cercanas, habló con él poco después: «Luis Manuel se encuentra bajo mucha presión. Esa amenaza lo pone en una situación de extrema vulnerabilidad en medio de una Cuba que está en condiciones pésimas y un contexto donde la dictadura cubana se siente acorralada y, por supuesto, ataca a los más vulnerables», dijo a elTOQUE.
La amenaza de muerte detonó la decisión de Otero Alcántara de declararse en huelga de hambre durante una semana. Aunque depuso su huelga, es posible que esta no sea la última vez que recurra a dejar de comer como forma de protesta pacífica, si no es liberado pronto o si continúan las violaciones de sus derechos.
La curadora de arte Anamely Ramos ha advertido sobre el costo físico que la resistencia le ha cobrado al preso político: «El cuerpo de Luis ya no está para esas cosas… hasta una parálisis facial parcial sufrió en una ocasión».
Protestar con lo único que le queda
Luis Manuel Otero Alcántara fue detenido el 11 de julio de 2021 cuando intentaba sumarse a las protestas que ese día estallaron en toda Cuba. En 2022 lo condenaron a cinco años de prisión por «ultraje a los símbolos patrios», «desacato» y «desórdenes públicos» —cargos utilizados para castigarlo por un performance en el que se cubrió con la bandera cubana y por su acciones de protesta pacífica—. Amnistía Internacional lo reconoce como preso de conciencia.
En ese contexto, la huelga de hambre no es solo una protesta. Es, quizás, el único acto soberano que le queda.
«Exponer el cuerpo, asumir una huelga de hambre para el caso de Luis Manuel es una medida extrema», dice Claudia Genlui, quien ve en él a «una persona de una fortaleza emocional y espiritual inmensa». En medio de «un contexto donde le han arrebatado todo, donde prácticamente no es dueño ni de su propio cuerpo, recurrir a estas acciones de protesta es un gesto simbólico para aprovechar lo que tiene, con lo que le pertenece, que es él mismo».
Por su parte Yanelys Núñez, activista exiliada y colaboradora en varios de los proyectos con los que Otero se dio a conocer, destaca que cada huelga del artista también lleva un mensaje hacia afuera de la celda: «Hay que mirar las prisiones, hay que acompañar a los presos políticos, hay que exponer la impunidad con la que el régimen se maneja en esos territorios de violencia que son las cárceles. Al final es la única manera que Luis y muchos presos políticos tienen para ejercer una protesta dentro de la prisión».
Habeas corpus rechazado, incertidumbre antes de julio
En marzo, la ONG Cubalex presentó un recurso de habeas corpus argumentando que según la ley cubana de ejecución penal, que establece dos meses de rebaja por cada año de buen comportamiento, Otero Alcántara ya habría cumplido su condena íntegra. El abogado Alain Espinosa explicó a Martí Noticias que, según el cálculo de la organización, «ya él tendría que haber extinguido su sanción o ya la extinguió, pero la realidad es que continúa privado de libertad».
El Tribunal de Artemisa respondió con un auto que declara no tener competencia para pronunciarse, sin entrar al fondo del asunto. El documento, además, contiene una contradicción elemental, según Cubalex: afirma que el artista está en «prisión provisional» mientras cumple una sanción, dos figuras penales incompatibles.
Luego, el mismo tribunal se negó a recibir el recurso de apelación dentro del plazo legal.
Pero las autoridades fueron aún más directas con el propio Otero Alcántara. Yanelys Núñez revela que le dijeron, sin ambages, que no lo liberarían cuando terminara su condena. «El régimen siempre puede fabricar nuevas causas en su contra. Ya lo ha hecho con otros presos políticos», advierte Núñez, en conversación con elTOQUE.
Personas cercanas al artista creen que las autoridades podrían irrespetar hasta el límite de los 5 años de prisión impuestos —sin contar la rebaja señalada por Cubalex.
«Luis debería salir al menos en julio cuando se cumplen los cinco años, pero tenemos mucho miedo de todas las irregularidades que puedan haber», dice Claudia Genlui. «No tenemos la certeza de que pueda salir en julio como debería ser. De hecho, todo esto que está sucediendo ahora —la amenaza de muerte, el rechazo al habeas corpus— pueden ser estrategias para obstaculizar ese proceso de liberación».
Genlui añade el cálculo político detrás: «Para nadie es un misterio que Luis tiene mucha visibilidad internacional, ha ganado premios, fue seleccionado en 2021 como una de las 100 personas más importantes según la revista Time. El hecho de ponerlo en libertad va a tener un gran alcance. Creo que la dictadura ahora mismo está valorando todo eso, y ahí es donde viene el mayor riesgo».
Imaginar fuera de la celda, crear desde adentro
Lo más difícil de explicar —y lo más extraordinario— es que, en medio de su presidio político y las precarias condiciones de los penales cubanos, Luis Manuel Otero Alcántara no ha dejado de hacer arte.
Desde los primeros meses en Guanajay pidió materiales. Después de mucho insistir, le permitieron recibir algún cuaderno y crayolas. Cuando se acababa el papel, cosía cajas de cigarros para tener más superficie donde dibujar. Los guardias miraban con asombro la alegría con que recibía esos materiales.
De esa celda salió la única serie que ha podido sacar al exterior en casi cinco años: Payasos. Son imágenes de hombres con nariz roja, algunos parecen autorretratos, con expresiones de tristeza profunda que contrastan con la explosión de colores. La serie fue expuesta en la página oficial del artista y luego en muestras internacionales, incluida una exposición personal en Estados Unidos curada por Claudia Genlui.
Hay otras obras que el régimen no ha dejado salir. Yanelys Núñez describe las más recientes que Otero Alcántara ha desarrollado desde su celda: «Tiene series relacionadas con las escuelas cubanas. Recientemente estaba haciendo una serie sobre piscinas —como las que hay en Cuba, fabricadas con precariedad dentro de las viviendas—. Él coloca esas piscinas en sus dibujos grandes en cartulina, dentro de su propia celda. Son escenas con otros presos, y carceleros, relacionadas con el ocio, con la tristeza. Muchos de estos personajes tienen rostro de payaso, aunque podemos identificarlos como carceleros, como presos, como cubanos».
Pero la creación de Otero Alcántara no se limita a los dibujos que traza en su celda. A través de las llamadas, genera ideas que su equipo ejecuta afuera: la activación en la Feria de Arte ARCO en Madrid, del performance Miss Bienal, con la colaboración del artista Nonardo Perea; la reciente activación de Maferefun en un espacio público en Cuba, una peregrinación con santos que implicó riesgos reales para quienes la llevaron a cabo.
Y está Momento Cero, el contador de momentoceroluisma.com, que Yanelys Núñez describe como obra y alarma a la vez.
«Busca hacer un llamado a la comunidad internacional para que mire las prisiones, para que acompañe estos últimos meses de Luis Manuel, y para evitar cualquier tipo de fabricación de un nuevo delito contra él en víspera de su liberación», dijo a elTOQUE.
Por su parte, Anamely Ramos escribió en un ensayo publicado en El Estornudo: «¿Cómo escapar de la eternidad del totalitarismo? La respuesta que desliza Luis con esta obra a una pregunta tan compleja es demasiado sencilla y, por eso mismo, casi hermética: cuenta cada latido y cada segundo que seas capaz de donar para lograrlo».

Según Claudia Genlui, esa persistencia creativa no es solo un recurso de resistencia: «Para Luis Manuel, el arte ha sido el salvavidas en medio del océano. Es lo que lo mantiene vivo, pero también conectado con el exterior, con la realidad. Indiscutiblemente, para él el arte ha sido una herramienta vital para sostenerse, y también para sostener a todos los que hemos estado alrededor».
El contador de momentoceroluisma.com sigue corriendo. Faltan meses para julio, pero quienes conocen a Luis Manuel Otero no celebran nada todavía.
Yanelys Núñez cree que «solo con la presión internacional suficiente, el régimen respetará esta salida. De otra manera, hará todo lo posible para que Luis continúe preso después de julio».
En Cuba, el régimen del Partido Comunista tiene la costumbre de hacer del tiempo una trampa para desactivar la disidencia. Luis Manuel Otero lleva casi cinco años aprendiendo eso. Y sigue dibujando.
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