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Los animalistas cubanos marcharon este domingo 10 de abril de 2022 Foto: Pedro Sosa Tabio.

Marcha animalista en Cuba, pese a negativa gubernamental

11 / abril / 2022

Este domingo 10 de abril, Día del Perro en Cuba, decenas de personas se reunieron frente a la entrada del habanero Cementerio de Colón para realizar una peregrinación hasta la tumba de Jeannette Ryder, filántropa estadounidense residente en la isla que se dedicó al cuidado de plantas, niños y, sobre todo, animales.

«La mayoría de los que estamos aquí somos protectores independientes que buscamos rendir homenaje al trabajo grandísimo que hizo Jeannette Ryder, al que hacemos nosotros mismos y concientizar a las personas sobre el cuidado de los animales», dijo Gilda Arencibia, animalista hace varios años. «Sentimos un amor muy profundo por los animales, sobre todo los de nuestro país, que siempre han sido desprotegidos y maltratados».

Hace unos días, en el rodeo del Recinto Ferial de Rancho Boyeros, durante un espectáculo, echaron un gato al ruedo para perseguirlo, enlazarlo y golpearlo. Las imágenes se hicieron virales en las redes sociales. También el rechazo de la comunidad. Días después se supo que las sanciones a los responsables fueron multas de 1500 y 3000 pesos cubanos.

«Las soluciones que nos dan son ficticias, una simulación. A mi entender, el Decreto Ley (No.31/2021 de Bienestar Animal) no cumple absolutamente nada que colabore con la protección de animales y de los animalistas, que estamos desprotegidos. No hay una ley que nos proteja y nos ampare a nosotros», declaró la protectora Saily María García.

El suceso del rodeo fue el motivo principal que hizo a los animalistas reunirse en el Cementerio de Colón, portando carteles contra el maltrato animal y vestidos con prendas naranjas, color que identifica esta causa.

La iniciativa de marcha no es nueva, pero este año recibió distintas presiones con el fin de disiparla. 

El simbolismo de una sepultura

La tumba de Jeannette Ryder muestra, en relieve, el cuerpo acostado de la mujer con un perro echado a sus pies. Rinti era su mascota y cuentan que cuando ella murió el perro se echó frente a su tumba y se dejó morir también, negándose a comer y a beber.

Este sepulcro es un símbolo para los animalistas, por ello constituye el destino final de toda peregrinación. Alrededor de la tumba se acomodan. Llenan los bordes con distintos tipos de flores y lo cubren con una bandera cubana.

Pasan al frente a María, que recibe el aplauso de toda la congregación. Es una señora bajita y arrugada, de cabellos blancos. Le preguntan cuánto tiempo ha trabajado con los animales. María recuerda que está en el cementerio desde hace años, cuando la llamaron para que atendiera a un perro mordido por ratas. Luego fue otro con sarna. Desde el público alguien la corrige: su trabajo viene de mucho más atrás, lleva muchos años cuidando animales, es una de las fundadoras del actual movimiento de protección animal en Cuba. María asiente y dice que tiene fotos de la cara llena de sarna de aquel perro. A ella solo le interesa hablar del perro, de cuánto el perro necesitaba su ayuda.

Como María, muchos de los que participan en la corta peregrinación se dedican a cuidar animales, sanarlos, rescatarlos de condiciones precarias, buscarles adopción…

«Patricia, que no se encuentra hoy aquí, estuvo citada ayer a una estación de policía, aunque nunca ha cometido un delito, nunca ha tenido problemas con la justicia, siempre se ha entregado a los animales y nadie nunca le ha tocado la puerta para darle un plato de comida», dice al público el protector Freddie Filo. «Es penoso que no esté un día como hoy. Siempre está con nosotros aquí. También es fundadora de esto». 

Detrás del grupo, en la otra orilla de la callejuela que separa un bloque de tumbas del otro, supervisan la actividad varios agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil. La peregrinación es un nuevo motivo para desplegar sus conocidos operativos de «control» popular.

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Los animalistas se congregaron en la tumba de Jeannette Ryder. Foto: Pedro Sosa Tabio.

23 y F

La convocatoria a la peregrinación cubana por el Día del Perro se esparció por redes sociales a través de un cartel. En este, aparecía la foto de un cachorro y se animaba a las personas a encontrarse el 10 de abril, a las diez de la mañana, en el parque de 23 y F, inicio de la ruta habitual hasta el cementerio.

Días antes a la fecha convocada y para evitar su participación en el acto, recibieron citaciones de la policía algunas animalistas: Patricia González, Aylín Sardiña, Betty Batista Romero.

«Cerca de las 10:30 pm se presentaron en mi puerta la subteniente Camila y otro oficial, a preguntarme qué haré mañana. Me gustaría participar en la peregrinación y alzar mi voz en contra del maltrato animal (…), pero tristemente estoy amenazada con ser acusada de sedición si decido ir. Ella lo dejó bien claro en la citación que me hizo antes de ayer, pero creyó necesario volverme a preguntar», publicó en su perfil de Facebook Batista Romero.

El domingo 10 de abril, sobre las nueve de la mañana, en el parque de 23 y F había unas cuatro personas con prendas naranjas y perros chihuahuas.

Unos cinco minutos después, un hombre grueso y canoso, vestido con pantalón y una camisa de cuadros, les dijo que debían retirarse. Ellos ripostaron y él explicó que la peregrinación no había sido prohibida, pero debía hacerse únicamente dentro de los límites del cementerio. El pequeño grupo accedió a marcharse.

Así lo confirmó en sus redes Susana Bisbe quien informó a los animalistas que la seguridad no les permitiría iniciar la marcha desde el parque de 23 y F y debían todos dirigirse hasta el cementerio. 

Horas antes de la peregrinación, en redes sociales anunciaron la convocatoria estatal a una feria de bienestar animal en varios municipios de La Habana. La coincidencia con el día y horario de la marcha, hizo que algunos activistas vieran con sospecha esta iniciativa gubernamental. 

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Uno de las razones de la marcha animalista fue el maltrato contra un gato durante un espectáculo de rodeo en Boyeros. Foto: Pedro Sosa Tabio.

¿Miedo a qué?

La primera peregrinación que se hizo en Cuba por el Día del Perro fue en 1994 desde la tumba de Jeannette Ryder hasta la calle G en el Vedado. Sin embargo, fue la de 2019 la de mayor trascendencia cuando centenares de personas participaron en una marcha permitida –y no convocada– por el gobierno de la capital, desde el Parque del Quijote, en 23 y J, hasta el cementerio.

Además de haber tenido mucha más participación que la de este año, en aquella se gritaron consignas contra el maltrato animal durante todo el camino e incluso hubo asistencia policial para cercar calles de mucho tráfico hasta que pasara la masa de personas.

Sin embargo, las negativas del gobierno a la realización de iniciativas similares en otras provincias, supone que la «autorización» de 2019, podría haber ocurrido por error. 

Aunque el derecho de manifestación está reconocido en el artículo 56 de la Constitución, muy pocas veces iniciativas convocadas al margen del gobierno han sido permitidas. Otras, que finalmente ocurrieron, fueron reprimidas por las autoridades policiales o criminalizadas. 

El 11 de mayo de 2019 la comunidad LGBTI cubana desarrolló su propia marcha contra la homofobia y la transfobia, tras la cancelación de la tradicional conga durante esas jornadas. Durante el desfile pacífico varios integrantes fueron reprimidos y arrestados por la policía, que intentó detener la manifestación.

El 27 de noviembre de 2020, un fuerte operativo militar rodeó las calles aledañas al Ministerio de Cultura, donde cerca de 300 jóvenes realizaban una sentada como denuncia de la represión que habían sufrido miembros del Movimiento San Isidro. Aunque no hubo enfrentamientos entre las fuerzas represivas y los manifestantes, la protesta pacífica y sus líderes fueron demonizados por los medios de comunicación estatales. Luego algunos de los participantes fueron interrogados, acosados y amenazados por la Seguridad del Estado. 

A raíz de las protestas del 11 y 12 julio de 2021 más de mil personas fueron sancionadas o condenadas a penas de hasta 20 de años de cárcel por los delitos de robo, desorden público, instigación a delinquir, desacato y sedición. 

En octubre de 2021 el gobierno cubano denegó el permiso para realizar una «Marcha pacífica por el cambio», argumentando que «no se reconoce legitimidad en las razones que esgrimen para la marcha». Días más tarde sus principales organizadores —quienes crearon la plataforma Archipiélago—, fueron víctimas de acoso y amenaza policial, interrogatorios, asesinatos de reputación en los medios de comunicación y actos de repudio.

Con tales antecedentes, la intención gubernamental parece ser impedir las marchas espontáneas en la sociedad cubana. Sin embargo, aunque regulada y vigilada, la peregrinación contra el maltrato animal se hizo. 

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La primera peregrinación animalista en Cuba fue en 1994, desde la tumba de Jeannette Ryder hasta la calle G. Foto: Pedro Sosa Tabio.




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Pedro Sosa Tabio
Periodista en formación. Amante de la Ciencia Ficción y el misterio. Fanático a contar historias de todo tipo, a escribir y a capturar pedazos de realidad con una cámara en las manos.
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