Desde su detención el 16 de marzo de 2026, Jonathan David Muir Burgos, un adolescente de mirada serena y sensibilidad musical puesta al servicio de su iglesia, siente que cada día transcurrido cuenta por dos. Por estos días de Semana Santa, cuando los cristianos conmemoran la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, Jonathan sufre su propio calvario en Cuba.
El 23 de marzo, el tallador de muebles y pastor evangélico Elier Muir vio a su hijo de 16 años en el Departamento Técnico de Investigaciones (DTI) de Ciego de Ávila. Jonathan le dijo que creía haber estado 15 días preso, aunque en realidad solo había pasado seis noches en ese lugar, durmiendo en el suelo para evitar un colchón infestado de chinches.
«Se notaba muy nervioso y con miedo, lo han afectado psicológicamente, es un crimen atroz lo que están haciendo con él», declaró Elier Muir a elTOQUE, luego de una de las breves visitas que le permitieron, tras el arresto de Jonathan por la manifestación que sacudió el pueblo de Morón el 13 de marzo.
Aquella noche, luego de más de una semana con prolongados cortes eléctricos, cientos de personas marcharon por la ciudad avileña entre toques de caldero y consignas antigubernamentales. Algunos de los manifestantes irrumpieron en la sede municipal del Partido Comunista de Cuba (PCC), el epicentro del poder del régimen en la localidad, en cuyo frente quemaron muebles y otros objetos en un acto radical de rebeldía contra el sistema que no garantiza servicios básicos ni permite oposición política.
Jonathan, afirma su padre, se sumó a la marcha cuando pasó frente a su hogar en el barrio periférico El Vaquerito. Caminó «unos 500 metros» acompañando la protesta hasta las cercanías de la vivienda de su novia.
«Fue para expresar su frustración y sufrimiento por tanta miseria, por la falta de lo básico para vivir, y para manifestar que quiere libertad. Cuando él vio lo que estaba pasando en Morón vio una gran oportunidad de expresarse», explica Muir.
El 16 de marzo, padre e hijo recibieron una citación verbal de la Policía política, realizada por un oficial de la Seguridad del Estado (SE) mediante una llamada telefónica. La actitud disidente y la labor religiosa de Elier Muir —pastor de la iglesia independiente Tiempo de Cosecha— es conocida y vigilada desde hace años por las autoridades, por eso la familia creyó que se trataba de uno de los frecuentes episodios de acoso oficial, motivado por la protesta reciente. No imaginaron que esta vez sería peor.
Tras acudir a la sede local de la SE, trasladaron al padre y el hijo en una patrulla policial desde Morón a la capital provincial, Ciego de Ávila (a unos 40 kilómetros de donde viven). Ambos fueron sometidos a interrogatorios y amenazas durante horas en la unidad de instrucción penal del DTI, sin que sus familiares supieran su paradero. Finalmente, a Elier Muir le permitieron marcharse, pero Jonathan quedó preso.
«Antes de irme pude abrazar a mi hijo y decirle que se aferrara del manto del Señor, que no hablara con nadie, que lo queremos mucho y que haríamos todo por sacarlo de ese terrible lugar», recuerda el padre sobre el día de la detención.
Desde entonces, Elier Muir realiza viajes constantes de Morón a Ciego de Ávila para exigir que liberen a su hijo o para conocer detalles del proceso penal o para llevarle algo de comida y consuelo cuando le permiten verlo. Además, el padre ha sido sometido a otras detenciones de corta duración donde recibió amenazas de la Policía política.
En uno de sus encuentros con Jonathan, cuando al menor «le quitaron las esposas dentro de la oficina», este le pidió: «papá, sácame rápido de aquí, estoy a punto de una hipoglicemia». Ese día, una familia de otro recluso, les compartió una merienda.
El caso contra Jonathan Muir
En un acto político el primer secretario del Comité Provincial del PCC en Ciego de Ávila, Julio Heriberto Gómez Casanova, dijo que al menos 14 personas fueron detenidas en relación con la protesta de Morón. El funcionario comunista prejuzgó a los manifestantes tildándolos de ser un «grupo de delincuentes que no representan al pueblo de Morón».
Según el monitoreo de Cubalex, organización defensora de los derechos humanos, tras la protesta también fueron arrestados en el pueblo los menores Kevin Samuel Echeverría y Yoasnel Estrada. Además, la ONG Justicia 11J reportó la detención de Christian de Jesús Crespo Álvarez (16 años).
El 24 de marzo la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Ciego de Ávila rechazó de plano la solicitud de tramitación de un recurso de habeas corpus presentado a favor de Jontahan David Muir. El habeas corpus es la herramienta legal más expedita que puede utilizarse en casos de detenciones arbitrarias. Debería implicar la presentación del detenido o desaparecido ante el Tribunal para evaluar su integridad física y la legalidad de su detención.
De acuerdo con el documento oficial que respondió al recurso de habeas corpus, al que tuvo acceso elTOQUE, Jonathan está «asegurado con la medida cautelar de prisión provisional en el expediente de fase preparatoria 5 de 2026», tramitado por la Fiscalía provincial «por el posible delito de sabotaje».
Según el artículo 125.1 del Código penal cubano, este delito se castiga con penas de entre siete y quince años de privación de libertad. Asimismo, el artículo 126 prevé un agravamiento de las condenas por supuesto «sabotaje» —de diez a treinta años de prisión, prisión perpetua o incluso la muerte— cuando en la comisión de estos hechos se ocasionen lesiones graves o fallecimientos, se empleen medios especialmente peligrosos (como fuego), se generen consecuencias graves, se ponga en riesgo la «seguridad colectiva» o los bienes afectados formen parte de reservas materiales.
Jonathan David Muir, según refiere su familia y se recoge en la respuesta oficial al habeas corpus, solo admitió haber gritado «varias consignas verbales» durante la protesta en Morón, en ejercicio de sus derechos constitucionales a la libertad de expresión y manifestación.
Sin embargo, el Tribunal integrado por Ronaldo Guzmán Rivera, Grethe María Aguilera Fonseca y Alfredo López Muñoz, al rechazar el habeas corpus afirmó que para su detención «se cumplieron las formalidades y garantías previstas en la Constitución de la República y la Ley del Proceso Penal».
Aunque en Cuba las personas menores de 18 años son consideradas «niñas, niños y adolescentes», la responsabilidad penal fue establecida a partir de los 16 años.
Según un análisis de Cubalex, el caso de Jonathan evidencia una contradicción estructural en la ley: aunque reconoce garantías para menores, en la práctica permite su desprotección en fases clave.
La ONG ha explicado que la normativa autoriza detenciones de hasta 24 horas sin control judicial, periodo en el que pueden ocurrir interrogatorios sin defensa, presión psicológica e incomunicación. Además, aunque se reconoce el derecho a abogado y a la presencia familiar, ambos suelen activarse tardíamente o no se garantizan, lo que deja al menor expuesto a declarar sin comprender el proceso o incluso a autoincriminarse. A esto se suma que, pese al principio de priorizar medidas educativas y la privación de libertad como último recurso, en casos como este se recurre a la prisión preventiva, incluso en situaciones de vulnerabilidad.
No está claro por qué las autoridades del régimen se han lanzado específicamente sobre Jonathan David Muir ni las supuestas pruebas que tendrían para imputarlo por «sabotaje».
Mario Félix Lleonart Barroso, un pastor bautista exiliado y fundador del Instituto Patmos, dijo a elTOQUE que «esto es un vulgar secuestro, Jonathan es un rehén», utilizado para amedrentar a la población local.
«Él sí estaba en la protesta, pero era uno entre cientos de personas. El régimen repite su modus operandi de los últimos años: luego de cada manifestación en los pueblos, se llevan presos a algunos, una pequeña muestra de esas comunidades, para usarlos como escarmiento», dijo Lleonart Barroso.
Según la organización Justicia 11J, en Cuba hay más de 700 personas presas por motivos políticos. En marzo de 2026, fue publicada una comunicación al Estado cubano enviada por cuatro relatoras especiales de las Naciones Unidas, en la que expresaron su preocupación por «un patrón sistemático de criminalización de la disidencia y el uso de la coerción, incluida la detención arbitraria y el exilio forzado, contra defensores de derechos humanos, activistas y artistas en Cuba».
Por su parte, la Unicef sostiene que los menores de 18 años en conflicto con la ley deben ser tratados bajo un sistema de justicia especializado que priorice sus derechos y su desarrollo, en línea con la Convención sobre los Derechos del Niño, de la que Cuba es Estado parte. En este sentido, la agencia de Naciones Unidas afirma que la detención debe utilizarse únicamente como último recurso y por el menor tiempo posible, debido a sus efectos negativos en el desarrollo físico, mental y social.
elTOQUE solicitó comentarios a Unicef Cuba sobre el caso de Jonathan David Muir y buscó conocer la posición de la organización respecto a la detención y procesamiento penal de menores de edad en situaciones similares. Sin embargo, hasta el momento de publicar este artículo no obtuvimos respuestas.
El martirio del adolescente preso
Por estos días, la certeza más firme de Elier Muir es que su hijo está siendo sometido a «torturas psicológicas» y maltrato físico. Cada hora de encierro, explica el pastor, aumenta el riesgo de que se agrave una enfermedad crónica de la piel que padece su hijo, conocida como «dishidrosis», asociada a infecciones bacterianas en la piel que aparecen repetidamente.
Según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, esta enfermedad produce ampollas en las manos y los pies, así como una intensa comezón, y puede empeorar si el paciente «está bajo estrés».

Las manos de Jonathan Muir durante una de sus crisis de salud. Foto: cortesía.
elTOQUE accedió a documentación médica sobre Jontahan Elier Muir y fotografías de diversos momentos de su vida en que ha sufrido por la dishidrosis. Las imágenes muestran al menor con graves laceraciones en la piel de sus manos y pies, producidas por las ampollas.
Su historia clínica revela que ha estado en tratamiento por la especialidad de Dermatología desde hace, al menos, cuatro años. Le diagnosticaron esta «enfermedad vesicular crónica que afecta las palmas y plantas y los dedos de manos y pies». El documento, con la firma de una autoridad médica de Morón, indica que «en los estudios realizados, se observó un estreptococo hemolítico B» y refiere «un episodio con síntomas de piodermite [infección bacteriana de la piel] generalizada que comprometió la salud del niño».
El padre está convencido de la influencia de la represión del Estado en los padecimientos de salud de Jonathan. Elier Muir explica que su hijo, « cuando todavía no había nacido, ya era perseguido» como parte del acoso al pastor y su familia, incluidas «amenazas de muerte».

Elier Muir y su hijo Jonathan, en una imagen de archivo. Foto: Tomada de Martí Noticias.
A los seis años Jonathan sufrió el bullying de una maestra que le hacía «maltrato físico y verbal», según el padre, quien también relata otros episodios de abusos y arbitrariedades en el sistema educacional cubano, profundamente doctrinario a favor de la ideología oficial.
«Nuestro hijo recibió atención psicológica porque sufría momentos de temor y estrés por episodios traumáticos en su vida», asegura. Lo vivido por Jonathan como integrante de una familia en las antípodas del Partido Comunista, «afectó su salud al punto que él debuta con una dishidrosis producto a este profundo temor».
Ahora, en una prisión para adultos y sin acceso regular al medicamento que mitiga su condición de salud, Jonatahan corre el riesgo de empeorar en medio de las precarias condiciones del sistema penitenciario cubano, denunciada por organizaciones como el Centro de Documentación de Prisiones Cubanas (CDPC).
Jonathan «ha bajado mucho su peso corporal, está nervioso, estresado y con miedo», dice su padre. El menor también habría recibido amenazas de ser golpeado por funcionarios del Minint, molestos por las publicaciones en redes sociales de personas solidarias con su situación.
El 3 de abril de 2026, Elier Muir confirmó a este medio que Jonathan David fue trasladado a la cárcel provincial de Ciego de Ávila, conocida como Canaleta, un penal de máximo rigor para adultos, donde ocurrió un motín en febrero de 2026. «Pide con desesperación que lo saquemos de ese terrible lugar», agregó el padre.
Elier Muir rogó a las autoridades que lo dejaran preso a él, no a su hijo: ¿Qué peligro representa un adolescente cuyo pasatiempo es tocar el sintetizador en un grupo local de alabanzas cristianas?
También teme que, por el encierro, se frustre definitivamente la posibilidad de asistir a un turno médico en una clínica de Estados Unidos, en mayo de 2026, donde esperan obtener un diagnóstico definitivo sobre sus padecimientos y un tratamiento estable que mejore su calidad de vida.
«Mi esposa y yo estamos devastados, orando y clamando a Dios, con la esperanza de que Jonathan vendrá y ocupará su espacio en la habitación vacía y la ausencia en el hogar. Tememos lo que le puedan hacer a nuestro hijo», concluyó el pastor.
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