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Isabel Cristina

Isabel Cristina

Mamá de dos hijos varones. Teatróloga. Escritora. Master en Pedagogía del Teatro. Profesora de la Universidad de las Artes. ISA.

Amar no es privativo de las madres que amamantan, las que deciden no hacerlo también aman. Por otra parte, creo que lactar es mucho más que amar. Lactar es sacrificio, es dolor, es fuerza de voluntad, es cansancio, es dedicación, es renuncia a muchas cosas, es armonía, equilibrio, apoyo familiar.
¿Por qué nuestro bebé duerme bien y otros no tanto? No lo sé. Tampoco puedo aconsejar a otros padres ni hacer un texto con diez consejos para que tu bebé duerma toda la noche. Solo sé que tu hijo será, en gran medida, como tú propicies que sea.
Ningún bebé sobre la faz de la tierra es más hermoso que el propio. Ahora, qué sucede cuando se juntan varias madres con sus hijos en una cola del consultorio para ser medidos y pesados.
Mis hijos son la primera línea de mi curriculum vitae. Ellos son mi primera especialidad, mi primera profesión y mi primer oficio. Asumir a mis hijos como centro de mi vida, también en el ámbito profesional, ha sido un camino difícil, pero genuino.
Mi hijo mayor sabe que todo el mundo llora, no importa si es hombre, mujer, niño o niña. Él sabe jugar a las casitas y sus primas a los superhéroes. Juntos en sus juegos crean un mundo paralelo donde, sin ningún complejo, Mr. Increíble puede usar sayitas.
Yo creo en las energías del universo, en las fuerzas naturales y en la incidencia de la familia. Por eso nuestro hijo, nacido en coronavirus, no tendrá en su personalidad los rasgos de la pandemia, será y pensará como hemos sido y como hemos pensado para sobrevivir, como familia, a la crisis.
El embarazo, además de la alegría de un bebé en camino, trae consigo una serie de modificaciones en el cuerpo de la mujer. Algunas sufren más los cambios después del parto, cuando ya no hay pancita bonita pero nuestros cuerpos no han vuelto a ser los de antes.
Si bien es cierto que las madres solas tienen que enfrentar un sinnúmero de trabajos y cuestionamientos sociales, poco se habla de los retos que tiene que enfrentar una madre acompañada en una sociedad eminentemente machista.
Tener un bebé comelotodo es muy complicado, sobre todo cuando en casa hay un niño de 9 años fanático a los Lego. Durante mucho tiempo mi hijo mayor ha coleccionado cajas y cajas de Lego. Algunas piezas se caen al piso y se pierden en las esquinas hasta que alguien las encuentra en una limpieza general.
Ver a un bebé llorar desconsoladamente es de las situaciones más terribles a las que nos enfrentamos las madres y los padres. Casi siempre que llora y no se encuentran causas aparentes, la familia le achaca el llanto a los cólicos del lactante.
Entre marzo y junio, mes en el que nació mi segundo hijo, la actividad más constante de nuestra cuarentena fue el juego. Diego estuvo muy entretenido junto al papá de su hermano, que es su compañero de juegos. Nos divertimos mucho planificando, reorganizando, soñándonos como una familia renovada.