Desde hace meses, la disponibilidad de gas licuado de petróleo (GLP) en Cuba es prácticamente nula. Los cilindros de 10 kilos que antaño repartía el Gobierno ahora son vendidos por entidades privadas. La principal diferencia radica en que el producto que antes estaba subvencionado ahora se comercializa por Internet y con pagos en el exterior en divisas.
Muchos de los puntos de distribución, incluso, siguen siendo los mismos. Algunos locales de venta ahora tienen el logo de empresas extranjeras que se han hecho con las pocas existencias disponibles.
Una de las compañías extranjeras que ha comenzado a comercializar los cilindros es Gonzalo Internacional de Operaciones S. L., una empresa vasca fundada en 1981 que es más conocida por el acrónimo Gonio.
En Cuba, la empresa controla una sociedad llamada Gonio Gas. El punto de venta más publicitado de esa nueva sociedad se encuentra en el reparto La Coronela, municipio La Lisa, un barrio donde históricamente han residido empleados militares y del sector científico. Gonio Gas asegura tener 16 puntos de venta de GLP en nueve municipios de la capital, aunque no parecen estar operativos para la compra en su web.
En el sitio el precio de un cilindro de 10 kg está fijado en 25 EUR, lo que equivaldría a 20 500 CUP en el mercado informal (23/09/2026). No hacen envíos a domicilio, así que la compra por Internet solo está disponible para recogida en La Coronela. Los clientes están obligados a llevar un cilindro vacío para sustituir el que ha sido comprado.
El contrato de prestación de servicios de Gonio Gas que aparece en su web es ampliamente discrecional y favorable a la empresa vasca. Gonio puede de forma unilateral cambiar las condiciones de contratación, está exento de ofrecer compensaciones por servicio y no se hace responsable por los productos que vende, ya que estos son distribuidos físicamente por terceros. Ellos son, en lo fundamental, un intermediario comercial. El contrato está fechado en mayo de 2026.
Gonio afirma que impone esas condiciones porque trabaja en un mercado muy regulado, con limitaciones energéticas, restricciones para la venta de divisas y sancionado internacionalmente.
A fecha de 22 de septiembre de 2026, la empresa no tenía disponibilidad de gas. Sin embargo, publicaciones recientes en grupos de compraventa aseguran que el negocio está operativo, aunque señalan que la venta por Internet ha sido complicada y el acceso a la página difícil.
¿Qué es Gonio S. L.?
Gonio tiene su sede social en el municipio Guecho, en la costa de Vizcaya. Según el registro mercantil español, sus administradores son Juan Fernando Roble Urquijo y Lucía Aguirre López. Como apoderada aparece Susana Aguirre López, quien también ejerce como representante del negocio en Cuba. La empresa aparece en los registros como una entidad exportadora centrada en la venta de maquinaria pesada y para la construcción.
En su País Vasco natal, Gonio patrocina concursos de hípica y tiene una copa que lleva su nombre. Según páginas empresariales, sus ventas anuales exceden los 3 millones de euros.
No sabemos con exactitud la fecha en que la compañía entró en el mercado cubano. Pero fue a mediados de los noventa, cuando se abrió la posibilidad de que actores extranjeros participaran empresarialmente en la isla. En un antiguo sitio web de la sucursal en Cuba, afirmaron tener dos sedes en la isla: una en el Reparto Flores de la capital y otra en el municipio Moa, en Holguín. No sabemos si mantienen ambas sedes en operación.
En diciembre de 1999, el Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera (Mincex) renovó la licencia de operación de Gonio en Cuba, lo que indica que su presencia en el país es anterior. Bajo el Decreto 206 de 1996, las empresas extranjeras tenían que renovar su licencia cada tres años. Gonio se mantuvo renovando su licencia trianualmente hasta 2020. En 2021, el Decreto 32 alargó la periodicidad de la renovación. La última renovación de la que tenemos constancia por parte de Gonio ocurrió en 2022.
En las licencias que le otorgaba el Mincex estaban autorizados a vender productos industriales de toda naturaleza y combustibles minerales, aunque no comercializarlos a la ciudadanía. Hasta 2026, ese era un rubro cuyo control recaía exclusivamente por el Estado.
En la renovación de 2022, el área de acción de Gonio aparece limitada «a comercialización de productos industriales diversos, fundamentalmente de ferretería, equipamiento hidráulico (bombas, válvulas, filtros), laminados, equipos de soldadura, aparatos de medición y de pesaje, hornos, accesorios de laboratorio entre otros afines».
La resolución añade que no están autorizados a: «realizar el comercio mayorista y minorista en general de productos y servicios, excepto los servicios de posventa y garantía, expresamente acordados en los contratos que amparan las operaciones de comercio internacional».
No sabemos cuándo cambiaron las condiciones de operación de Gonio o si lo hicieron en absoluto. En los últimos meses, el Gobierno cubano ha implementado resoluciones jurídicas que no siempre son publicadas en canales oficiales.
Tratamos de contactar a la empresa por varias vías, pero no obtuvimos respuesta.
Gonio no ha sido la única empresa privada que ha comercializado gas licuado en los últimos meses. Supermarket23, una compañía vinculada a la cúpula que gobierna la isla, también vendió cilindros por algún tiempo, hasta que la escasez los obligó a retirar el servicio. La venta comenzó a principios de mayo de 2026, coincidente con la fecha de publicación del contrato de prestación de servicios de Gonio.
En julio de 2026, el Gobierno decidió subir el precio del GLP en Cuba hasta 35 CUP por 1 kg, un precio que ya no es subsidiado. La Resolución 155 también estableció que las autoridades estatales podrían cobrar en dólares el servicio.
La profunda crisis por la atraviesa el país ha hecho que el gas sea un producto de muy difícil acceso. Miles de familias en la isla han tenido que recurrir al carbón, a la madera y a otros combustibles para cocinar y hacer las tareas domésticas diarias. Una larga exposición a algunos de estos combustibles puede ocasionar daños a la salud por la presencia de vapores tóxicos.






