Cuba es la isla que cotidianamente y sin percibirlo ha logrado muchos imposibles. Quizás se deba a que es un país de zurdos, yo soy uno de ellos…y no estoy hablando de manos.

Fui un niño enfermo, con un defecto genético grave que mi familia intentó curar por todos los medios infructuosamente: soy zurdo completo. Recuerdo que me forzaban a utilizar la otra mano y mi abuela me lanzaba miradas amenazadoras cuando notaba que la vigilaba para poder utilizar mi mano natural. Creo que cuando me vieron en la pelota batear por la izquierda enfrentaron la dura realidad de que el niño no llegaría a ser derecho nunca, ni siquiera ambidiestro pero no sé, los términos medios nunca me han parecido honestos.

Nunca entenderé por qué mi familia intentó “salvarme” de la zurdera si todos militaban en el partido comunista supongo que por costumbre de la época. Pero ojalá hubiera tenido suficiente conciencia para espetarles en sus caras la hipocresía de todo el asunto, luego comenzaron las ironías. Mi abuela para controlar a su nieto con déficit de atención e hiperactividad, me sentaba a almorzar y comer viendo las noticia con ellos (ah sí, mi abuelo ve más las noticias de la tele que los miembros del Sistema Informativo) pero esto provocó en mi un rechazo involuntario al bigote del conductor del Noticiero Estelar.

En mi adolescencia no recuerdo cómo ni cuándo comencé a prender la tele yo mismo y terminar siendo una versión (menos fanática, espero) de mi abuelo, que ya no entiende una parte de las noticias pero todavía no hay quien le quite el control remoto de las manos.

Genética, Familia y Sociedad
Aclaro que obviamente no todos somos zurdos en Cuba y pretenderlo es tapar el sol con un dedo. Hay un número indeterminado de personas es convenientemente ambidiestra y otros de derecha. La genética, el contexto familiar y la sociedad determinan esto decisivamente. Es algo que debe ser respetado cabalmente sin que unos pretendan avasallar a otros. John Locke, el pensador inglés padre del liberalismo lo decía clarito, nuestra libertad llega hasta donde limita la de otra persona, podemos escribir y batear como se quiera pero es imperdonable pretender cortarle la mano al otro. Como buen zurdo reclamo entonces la injusticia semántica de que lo correcto sea siempre lo que está “derecho”.

Quisiera ver una película en la noche del sábado donde el protagonista afirme con alegría que “that´s left” en vez del right que me tiene tan jodido.

Parece ser que en el mundo hay más zurdos varones (13%) que mujeres (9%) pero sin duda somos minoría, no llegamos siquiera al 15% de la población y cabe la posibilidad de que algún día pasemos a engrosar las filas de las especies en peligro de extinción.

Deberíamos organizarnos seriamente y evitar que los diestros (así le llaman a los derechos, ¿con qué mano escribirá quién les puso así?) nos tiendan una trampa y nuestros nietos terminen en una jaula del zoológico. Zurdos del mundo, ¡uníos! Ya tenemos algo de camino adelantando porque contamos con un Día Internacional y es el 13 de agosto, casualmente el día que nació Fidel Castro.

“Fenotipo minoritario de los humanos”

Quien me tiene muy confundido es la Wikipedia, que nos califica despectivamente como “fenotipo minoritario de la especie humana” para luego agregar que existe una pequeña correlación entre los zurdos y la creatividad-inteligencia, supongo que al ser una enciclopedia colaborativa podemos ver manos de todo tipo opinando al respecto.

Lo de zurdos e izquierdos también puede ser una trampa mortal. He conocido unos cuantos compañeros que con la mano izquierda han firmado las decisiones más injustas e inhumanas que puedas imaginar, mientras he visto derechos dar muestras de humanismo imprevistas. La vida es más rica que los extremos de nuestras manos y al final terminamos optando por una u otra pero eso no puede significar una camisa de fuerza que nos convierta en reproductores del dogma.

En mi opinión los cubanos somos un pueblo que independientemente de la mano que utilice cotidianamente, todavía piensa de zurda.
Mientras las necesidades materiales nos agobian, muchos de nuestros compañeros emigran, la mala administración campea y el asedio estadounidense no termina de una vez por todas, nos parece que la utopía va llegar su fin.

Entonces esta isla ínfima se da el lujo (poco común) de dialogar en igualdad de condiciones con el país más poderoso del mundo y recordamos nuevamente algunas cosas que parecíamos olvidar.
Y me alegro, porque como predecía Memorias del Subdesarrollo, una de las películas cubanas de mayor reconocimiento internacional, hace casi medio siglo: “debemos estar locos porque esta dignidad nos ha costado muy cara, más de lo que otros pueblos estarían dispuestos a pagar, bien vale la pena preservarla”.

Entonces pienso en mi abuela dándome un manotazo por querer escribir como me es natural y me alegro de mi testarudez porque ser zurdo en Cuba tiene un simbolismo mayor que en ninguna otra parte, eso no me lo quita nadie.