Adiel González Maimó está preocupado. La republicación el 13 de junio en Facebook por la cantante Danay Suárez de un texto de Dayis Arizmendi, comparando la homosexualidad con la pederastia volvió a encender los debates entre defensores y detractores de la diversidad sexual y de género. Para él, seminarista, miembro de la Fraternidad de Iglesias Bautistas (FIBAC) y activista LGTBIQ+, estos comentarios que incitan al odio son pólvora para un pueblo que desconoce y que votará muy pronto sobre el tema en referéndum. Esto no es una coincidencia, dice.

Aunque no es la primera vez que la artista muestra su respaldo a las posiciones del fundamentalismo cristiano, en esta ocasión hubo miles de comentarios, muchos de ellos agresivos, e incluso, una demanda judicial presentada por el activista Alberto Roque a la cantante.

Desde 2008 en Cuba, sucesos como este dejaron de ser aislados. Se hizo visible el debate en una sociedad polarizada desde dos posturas en pugna. La primera, encabezada por algunas iglesias, sobre todo evangélicas, encaminada a desacreditar la llamada por ellos mismos “ideología de género”; y, la segunda, impulsada por movimientos progresistas como la comunidad LGTBIQ+ y feministas a favor de los derechos sexuales, reproductivos y la diversidad de género.

En 2018, cuando el Gobierno presentó el proyecto de Constitución y mediante los artículos 68 y 40 —actuales 82 y 42— dejaba abierta la posibilidad al matrimonio igualitario, algunas iglesias se opusieron al tema abiertamente y desarrollaron campañas contra el texto legal. Por ejemplo: en toda Cuba podían verse carteles a favor de “el diseño original, la familia como Dios la creó” y un díptico titulado “Entérate de lo que el Estado cubano quiere hacer con nuestros niños en las escuelas desde 2018 en adelante” cuestionando la educación sexual. Además de declaraciones y reclamos explícitos al Gobierno sobre el tema.

Fachada de una casa humilde en Baracoa, Guantámo en 2018. Foto: Jessica Dominguez

Resultado: el documento final aprobado postergaba el debate para el Código de Familia y ponía como condición un refrendo popular para decidir sobre su aprobación, previsto para diciembre de 2021 según el cronograma legislativo aprobado por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Mientras se acerca esa fecha, las diferentes acciones sociales y sus expresiones comunicativas permanecen latentes, con algunos momentos pico para disputar sentidos desde ambas posturas.

Pero, ¿qué defiende cada una? y ¿cómo llegamos hasta aquí?

“Ideología de género”: Viejo discurso, nuevos métodos

El escenario del cristianismo cubano es muy diverso. Junto a la Iglesia Católica existen más de 70 denominaciones del protestantismo histórico y tardío, según el Consejo de Iglesias de Cuba.

Con respecto a la la diversidad sexual y de género se han agrupado alrededor de tres posiciones: las ultraconservadoras o fundamentalistas, las que hacen silencio y las que acompañan a estos colectivos en sus luchas desde la afirmación, explicó la reverenda Elaine Saralegui, de Iglesia de la Comunidad Metropolitana, en la VII Jornada Socio-Teológica: Identidades Sexuales y de Género no Hegemónicas.

Estas diferencias han sido, entre otras, causas de fracturas en el ámbito eclesial y de expresiones de fuerza de los movimientos conservadores en el contexto cubano, que han pasado del espacio religioso/privado al laico/público a disputar sentidos políticos y legales.

Desde mayo de 2008, un conjunto de alrededor de cinco declaraciones contra la diversidad sexual fueron publicadas por las Iglesias Bautistas de Cuba Oriental y Occidental, la Iglesia de Dios del Evangelio Completo, la Iglesia de la Biblia Abierta, la Convención Evangélica Los Pinos Nuevos y la Confraternidad Interdenominacional de Ministros y Pastores Evangélicos de Cuba (CIMPEC).

Algunas de estas declaraciones pueden ser consultadas y descargadas aquí.

Estos documentos, desde entonces, manifestaron la inconformidad de sus firmantes con la publicación en medios nacionales de mensajes “educativos” a favor de la diversidad sexual; la celebración de la jornada contra la homofobia y la transfobia; una posible ley contra la discriminación por razones de género y orientación sexual; el reconocimiento legal de la reasignación de sexo a personas transexuales y su práctica quirúrgica; contra la modificación del Código de Familia; la implementación médica y legal de reproducción asistida para parejas homosexuales; y, a favor de la preservación de los valores morales y éticos de la familia bíblica.

Un nuevo grupo de declaraciones en 2018 acuñaron el término “ideología de género” y establecían posiciones bíblico-pastorales, pero también políticas respecto al tema. La primera fue firmada el 28 de junio de 2018, por la Liga Evangélica de Cuba, la Convención Bautista Occidental, la Convención Bautista Oriental, la Iglesia Metodista en Cuba y la Iglesia Evangélica Pentecostal Asamblea de Dios.

El 21 de septiembre de 2018, veintiuna iglesias evangélicas, algunas de ellas miembros del Consejo de Iglesias de Cuba (CIC), se unieron para redactar otro documento en contra de los ya mencionados artículos constitucionales y a favor del derecho de las iglesias a tener voz pública. Según declaraciones de algunos de sus líderes, 179.809 firmas de feligreses fueron recopiladas en todo el país para apoyar sus peticiones.

Ambas declaraciones coincidían es varios puntos sobre la “ideología de género”:

  1. Que la familia es una institución divina creada por Dios y que el matrimonio es exclusivamente la unión de un hombre y una mujer, según enseña la Biblia, la palabra de Dios.
  2. Que la “ideología de género” no tiene relación alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, ni con los líderes históricos de la revolución. Ni con los países comunistas, dígase la antigua Unión soviética, China, Vietnam y menos aún Corea del Norte.
  3. Que la gracia de Dios es para todos los seres humanos independientemente de su orientación sexual e ideológica, política o religiosa; para ser regenerados y transformados una vez que haya procedido al arrepentimiento, por medio de la fe en Jesucristo.

El 23 de enero de 2019 desde la Iglesia Metodista de Cuba publicaron otra declaración dirigida a representantes del Gobierno, el Partido y el pueblo de Cuba, en la cual alegaban que no existían los elementos suficientes para llegar a una decisión racional sobre el enmendado artículo 82 y demandan mayor acceso a medios y espacios públicos para el debate sobre el tema.

Bajo estos presupuestos, el 11 de junio de 2019, siete iglesias conformaron oficialmente  la Alianza de Iglesias Evangélicas Cubanas, una organización independiente al Consejo de Iglesias de Cuba (CIC) y que promueve la supremacía cristiana, de la misma forma que ha sucedido en países de América Latina.

La teóloga Raquel Suárez ha dicho que “a diferencia de otros países, en Cuba, el fundamentalismo no se ha posicionado en el poder político y estatal. Sin embargo, sí existe en las comunidades y cobra fuerza y se expresa en actitudes e ideologías de iglesias y grupos”.

El término fundamentalista también se encuentra hoy en debate. Muchas de estas denominaciones no se autorreconocen de esta manera y lo consideran peyorativo. Adiel González explica que “el fundamentalismo cristiano basa sus ideas y argumentos en un estricto literalismo bíblico y rechaza cualquier idea secular (científica) que contradiga su interpretación del texto, mientras que las posturas progresistas cristianas usan una hermenéutica contextual y liberadora, y se auxilian de las herramientas provistas por las ciencias”.

Algunos rasgos distintivos y reacciones de los fundamentalismos son la presencia de un dogma absoluto, en forma de una ideología o doctrina religiosa en todas las esferas de la vida humana y social; la regulación y control sobre el pensamiento y la conducta de los individuos; la inamovilidad de los “principios fundamentales”; el aumento de la intolerancia, la xenofobia, el nacionalismo y otras formas de exclusión; explica la teóloga Roselid Morales, miembro de la Red Ecuménica Fe por Cuba.

Además de estas características, el fundamentalismo se reconoce por su expansión fuera de los marcos de la fe religiosa y las congregaciones para disputar el ámbito económico, cultural y político. En Cuba algunos líderes religiosos se han expresado en redes sociales no solo contra el matrimonio igualitario, sino contra otras religiones, contra el feminismo, contra el aborto, para defender la educación no estatal y un regreso a la educación religiosa de acuerdo a sus preceptos, reclamar la posibilidad de acceder a medios de comunicación y a propiedades en Cuba, a favor del sionismo y de posiciones políticas como la de los presidentes Donald Trump o Jair Bolsonaro.

Para las iglesias conservadoras la “ideología de género” tiene entre sus objetivos “liberar al ser humano de las limitaciones de su biología, conseguir la desaparición de la familia tradicional y su sistema opresor, abolir la cultura judeocristina, su ética y sus valores obsoletos e imponer una sociedad igualitaria”; según el texto La Ideología de género y su impacto del reverendo Enoel Gutiérrez.

“En Cuba, país donde el Estado tiene el control absoluto de los medios y es el que dicta la política educacional, parece imposible lograr algún cambio positivo para confrontar la Educación Sexual Integral que es promovida y financiada por organizaciones que estimulan la ideología de género”.

“En medio de toda esa tormenta se encuentra la Iglesia que desde sus principios de fe y sana doctrina le ha hecho frente a ese gigante de espíritu sodomita (…)”, dice también.

El uso del término “ideología de género” responde a una estrategia para desconocer, descontextualizar y alertar a sus seguidores de fe sobre las teorías feminista y la lucha por la diversidad sexual y de género. Esto fue confirmado en una  declaración emitida este 22 de junio por la Iglesia de la Asamblea de Dios. En su punto 10, de 12, enuncia que “la iglesia exhorta a cada congregación a tomar las armas espirituales como la palabra de Dios, la oración y la Fe (Ef. 6: 10-18), y trazar estrategias educativas dirigidas a frenar el impacto de la ideología de género en nuestras comunidades”.

Para Adiel González resulta muy importante resaltar que no todas las iglesias evangélicas asumen esta agenda. Varias congregaciones y organizaciones cristianas como la Iglesia Presbiteriana-Reformada  en Cuba (IPRC), el Movimiento Estudiantil Cristiano (MEC) y la propia FIBAC a la que pertenece, presentan un trabajo sostenido y profundo en torno a la diversidad sexual y de género, pero también sobre feminismo dentro de sus iglesias. Ese trabajo merece respeto, dice.

“El reto que plantea la agenda de estas ideologías fundamentalistas y supremacistas trasciende a los colectivos LGTBIQ+, abarca a otros grupos vulnerables y a la Cuba inclusiva y justa que estamos construyendo”, explica Elaine Saralegui.

Perspectiva de género: necesidad de mayor articulación

La equidad sexual y de género está considerada por varios organismos internacionales como parte de los Derechos Humanos y como tal incluyen una serie de indicadores relativos a la libertad, igualdad, privacidad, autonomía, integridad y dignidad de todas las personas. Algunas de las aristas que se incluyen dentro de esa gran sombrilla son los derechos sexuales y reproductivos, la diversidad sexual, los derechos de personas sexo-género diversas, los estudios de masculinidades, la perspectiva de género y la educación sexual, entre otros.

Estos elementos colindan muy de cerca con las luchas feministas, aunque el feminismo tiene un componente político más explícito. Este último intenta incidir en la transformación de las relaciones entre hombres y mujeres, la emancipación de las mujeres y la eliminación de su histórica subordinación.

La agenda de la diversidad sexual y de género hace referencia a las posibilidades que tienen las personas de asumir, expresar y vivir su sexualidad; así como expresar preferencias, orientaciones e identidades sexuales. Todos los cuerpos, todas las sensaciones y todos los deseos tienen derecho a existir y manifestarse, sin más límites que el respeto a los derechos de las otras personas.

Tanto la diversidad sexual como de género son categorías que han evolucionado con el tiempo (en sus inicios estaban más constreñidas al sexo biológico) y se asocian a condicionantes sociales, culturales, políticas, económicas, psicológicas, jurídicas e históricas y que se encuentran en constante redefinición.

En Cuba, la Constitución y otras normas jurídicas como las reglamentaciones de la Seguridad y Asistencia Social, los Códigos de Trabajo y Penal y el actual Código de Familia reconocen derechos históricamente demandados desde los colectivos a favor de la equidad sexual y de género. También el Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Pekín contempla 90 medidas que deben cumplir los organismos y entidades estatales, para asegurar el avance social en este sentido.

Sin embargo, en ocasiones estos reclamos quedan invisibilizados y no se vinculan de forma integral en el diseño final de las políticas aprobadas a nivel de país. Ejemplo de esto son los Lineamientos de la Política Económica y Social y las recientes Bases del Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030 que no muestran de forma clara una visión integral y sistémica de género.

Por otra parte, al igual que con las iglesias, la relación del Estado con la comunidad LGTBIQ+ ha variado con el tiempo. Han pasado de ser discriminados, e incluso perseguidos, a ser más visibles en los últimos años.

En 1975 el Tribunal Supremo falló a favor de un grupo de artistas despedidos como homosexuales. En 1979 fue despenalizado el reato de sodomía y dos años después el Ministerio de la Cultura declaró la homosexualidad como una variación natural de la sexualidad humana.

En 1986, además, el Comité Nacional de Educación Sexual anunció públicamente que la homosexualidad es una orientación sexual y la homofobia debe ser abordada por la Educación. Dos años después, fue abolida la ley, de 1938, que castigaba la ostentación pública de la homosexualidad. En 1997, el Código Penal fue modificado mediante la eliminación de las referencias a la homosexualidad, en comparación con el exhibicionismo, las prácticas de seducción ilegales y el ultraje al pudor.

En 2008 algunas personas trans pudieron acceder a la reasignación quirúrgica del sexo a cargo de la Salud Pública “según las posibilidades”. En 2010 Fidel Castro admitió que se había equivocado acerca de los homosexuales y se disculpó. Y hace solo unos días, el Registro del Estado Civil emitió un certificado de nacimiento en el cual reconoce a dos mujeres como madres del mismo niño.

https://eltoque.com/estado-cubano-reconoce-legalmente-que-paulo-tiene-dos-madres/

Durante los últimos años la Jornada Cubana Contra la Homofobia y la Transfobia ha sido organizada por el Cenesex, una institución estatal, e incluyen un gran despliegue de acciones educativas y comunicativas. Aunque la última marcha del orgullo gay, iniciativa ciudadana y realizada sin autorización estatal terminó en altercados con la policía. El Observatorio Cubano de los derechos LGTBQI+ ha propuesto al Estado cubano una serie de pautas para avanzar en una agenda de respeto hacia esa comunidad, así como un manual para la promoción de sus derechos.

Marcha del 11 de mayo: consecuencias y debate

Existen instituciones, organizaciones y movimientos ciudadanos que velan por la diversidad sexual y de género y han manifestado su apoyo a la causa de los derechos sexuales para todas las personas ante las escaladas fundamentalistas. Entre ellas, el Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad, las Agencias de Cooperación al Desarrollo con especial énfasis en el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), el Centro Óscar Arnulfo Romero, el Centro Memorial Martin Luther King Jr., el Centro de Estudios de Juventud, el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, el Programa materno infantil del Ministerio de Salud Pública, la Federación de Mujeres Cubanas, la Iglesia de la Comunidad Metropolitana en Cuba, la plataforma 11 M y algunos artistas.

Aun así, el comportamiento social hacia estos grupos sigue siendo discriminatorio, sobre todo hacia personas transexuales.

Por ello, estudiosos, comunicadores y activistas como la investigadora y feminista Ailynn Torres proponen a los movimientos progresistas, de cara a las declaraciones de iglesias conservadoras, a la aprobación del futuro Código de Familia y al avance en la conquista de nuevos derechos superar algunos retos, tales como fortalecer las alianzas, espacios de crecimiento y de capacidades, entre estos colectivos y experiencias; así como ganar visibilidad y legitimidad en las redes sociales, desplegar otras iniciativas mediáticas, mantener el debate y comprender que incluye una perspectiva de derechos, política y economía.

Aprender de experiencias en otros países latinoamericanos donde se ha retrocedido en logros alcanzados por estos colectivos puede contribuir a conformar un análisis integral para la conformación de actores sociopolíticos que empiezan a aparecer en otros códigos en la esfera pública del país, opina Torres.

Entender el trabajo comunitario y la presencia con la gente es otro de los desafíos. No se trata solo llenar los espacios simbólicos, dice Adiel González, sino los espacios físicos. Las iglesias fundamentalistas se insertan muy efectivamente en los sectores más vulnerables de la sociedad cubana. Personas con carencias económicas y de representación, que viven en los campos, en los estratos más humildes, dentro de la sociedad no solo cubana, sino latinoamericana en general, ha sido su estrategia y lo han conseguido con mucho éxito.

Para Manuel Vázquez Seijido, abogado y subdirector del Cenesex, “todos los derechos van a colisionar en un punto, y es el Estado el que tiene que ponderar los límites”.

No puede lavarse las manos el Estado. Ahora mismo con lo que tenemos, si mañana sale el Código, se pierde, asegura Adiel González. De ahí que el reclamo de muchos activistas sea llevarlo a consulta para que se enriquezca, pero sin refrendarlo, pero no parece ser este el camino. Es obligación del Estado garantizar todos los derechos para todas las personas y, por otro lado, todos los colectivos y el sector que a mí me gusta llamarle progresista, dentro y fuera del cristianismo cubano, necesita organizarse y aprender a comunicarse y a sensibilizar, opina.

Comunidad LGBTIQ cubana y aliados envían mensaje al Gobierno

Para Adiel González, cristiano y activista LGTBIQ+, para conquistar esos derechos se necesita, ante todo, articulación. “Estoy preocupado, pero soy optimista, si para 2016, según las estadísticas de la ONEI el 49 % de los cubanos estaba a favor del matrimonio y el 33% a favor de la adopción, esos números hoy deben ser mayores. Dios permita”.

 

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