La marcha del 11 de mayo en La Habana —una marcha realizada a favor de los derechos de las personas LGBTIQ, organizada por activistas independientes en respuesta a la suspensión por parte del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) de la tradicional Conga contra la Homofobia y la Transfobia que se había hecho con apoyo del gobierno durante 11 años consecutivos— y las detenciones por parte del gobierno de algunos de sus principales promotores en la intersección de Paseo del Prado y Avenida Malecón, han desatado múltiples reacciones en las redes sociales y en otras plataformas del ciberespacio como algunos blogs.

A continuación compartimos varios de los puntos de vista que se han generado en estos espacios e invitamos a los lectores de elToque a sumarse al debate.

¡Sí se pudo! La consigna más escuchada en la marcha por la diversidad

El 11 de mayo ha dejado de ser un día cualquiera

Por: Lennier López

Después de este sábado, La Habana ya no es la misma. Tampoco seremos los mismos los que de alguna u otra forma tuvimos algo que ver con la marcha, los que vimos y denunciamos la represión y los que la vieron y prefirieron no decir nada.

También han dejado de ser los mismos, aunque parezca increíble, aquellos que vieron el accionar de los cuerpos de la Seguridad del Estado y lo apoyaron. Pero, sobre todo, no serán nunca más los mismos, aquellos que estuvieron allí, físicamente, en el Parque Central y retaron de forma colectiva, por primera vez en mucho tiempo, la hegemonía del Partido Comunista de Cuba en la esfera pública.

Es un error o un acto tendencioso intentar evaluar la marcha del 11 de mayo desde lo legal. Cuando voceros gubernamentales o agencias de prensa aluden a la “marcha ilegal” no hacen otra cosa que justificar la represión, ignorando que en Cuba la legalidad no respalda el derecho a la manifestación.

Un permiso para un evento de esta índole lo otorga el gobierno de la ciudad de forma discrecional. Y lo que es discrecional no es un derecho. Aunque la nueva Constitución respalda el derecho a la manifestación, no existe un instrumento legal claro que delimite el terreno de las actuaciones gubernamentales y de los ciudadanos. Es por eso que las autoridades pueden denegar indiscriminadamente cualquier intento de marcha.

Para conocer ejemplos, basta contar la cantidad de permisos otorgados por gobiernos municipales a grupos independientes. Recientemente, parece que, por error, el municipio Plaza de la Revolución autorizó una marcha para visibilizar la necesidad de una ley de protección animal. Pocos días después, el vicepresidente del gobierno de Plaza fue destituido. Otros permisos para marchar en otras provincias por el mismo motivo han sido denegados.

Es por ello que el primer éxito de la marcha de este sábado fue el hacer visible un problema de fondo: el hecho de que los cubanos no tenemos garantías para realizar una marcha independiente de las instituciones del Estado. En otras palabras, la marcha denunció, tal vez sin proponérselo, que ante todo necesitamos que las instituciones faciliten, en lugar de manipular, coartar y reprimir, el ejercicio de la manifestación pacífica.

El segundo éxito de la marcha es, por supuesto, la visibilización de las demandas de la comunidad LGTBIQ. Este colectivo demostró que es diverso y que no puede, como ningún otro grupo humano, ser encasillado en una única institución, con un grupo de demandas y acciones predeterminadas e inamovibles.

En tercer lugar, la marcha fue exitosa al desenmascarar lo que es capaz de hacer públicamente el Poder con tal de mantener el control sobre los ciudadanos. Ante la ausencia de un Estado de Derecho en nuestro país, las fuerzas represivas no acatan y hacen acatar la ley, sino que únicamente obedecen y nos obligan a obedecer a sus jefes.

El cuarto éxito de la marcha del 11 de mayo fue despertarnos casi por completo a muchos del letargo y continuar reavivando la ilusión de que juntos podemos. El 11 de mayo dejó de ser una fecha cualquiera, para convertirse en un día para conmemorar cada año este primer gran paso, sin rogarle a nadie lo que nos pertenece por el solo hecho de ser seres humanos que viven en esta época.

Sí se pudo, fue una de las frases más escuchadas durante la marcha del 11 de mayo en La Habana. Foto: Marcos Paz.

Sí se pudo, fue una de las frases más escuchadas durante la marcha del 11 de mayo en La Habana. Foto: Marcos Paz.

La marcha LGBTI “independiente” u Otra herida a cicatrizar

Por: Paquito, el de CUBA

Es muy probable que estas líneas no satisfagan a ninguna de las partes involucradas en lo que sucedió este sábado 11 de mayo en la llamada marcha LGBTI “independiente” desde el Parque Central hasta el Malecón habanero, pero siento la obligación de comentar y ampliar algunas de las consideraciones que ya hice en las redes sociales, sean cuales sean los riesgos que ello implique.

Como ya expresé, lamento los sucesos ocurridos al casi finalizar la caminata por el Prado capitalino de alrededor de unas 200 personas, a quienes a pesar de no tener la autorización correspondiente, las autoridades policiales y del Ministerio del Interior acompañaron y custodiaron por las varias cuadras de ese extenso paseo.

Fue la agencia Efe la que reportó que dentro de ese grupo había quienes al parecer tenían la intención de provocar un incidente, y no acataron las indicaciones de la Policía, para poder lograr ante las cámaras el espectáculo que se habían propuesto. Ello nos vuelve a enseñar que las personas LGBTI debemos estar muy claras para que no nos manipulen ni utilicen con fines políticos en contra no solo de la Revolución, sino de nuestros propios derechos y conquistas.

Todo indica que la apuesta de algunas conocidas figuras de la llamada disidencia, que nunca se preocuparon ni ocuparon con propuestas ni mensajes constructivos por nuestros derechos como personas LGBTI, era por enrarecer aún más el ambiente durante esta duodécima edición de las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia, y es evidente que en parte lo lograron.

Contrasta, sin embargo, como la concurrida Fiesta por la Diversidad con varios cientos de asistentes, donde estuvimos hasta casi la medianoche la mayoría de la comunidad LGBTI y sus activistas más sistemáticos –incluyendo a participantes de la ilegal marcha -, no mereció la misma atención mediática.

Pero mis dudas sobre esta manifestación empezaron desde mucho antes, y las compartí con varias personas que estaban al tanto de sus detalles, sin recibir una respuesta convincente.

¿Por qué convocarla para el Parque Central, en La Habana Vieja, y no en algunos de los escenarios del Vedado donde durante once años ha acontecido la Conga contra la Homofobia y la Transfobia, cuya cancelación este año fue la presunta causa del llamado a realizarla? ¿Qué grupos son los que habitualmente han usado esta zona del Parque Central y el Capitolio Nacional para intentar alguna pálida protesta antigubernamental?

El llamado a la marcha fijaba lugar y hora de inicio, pero nunca se dijo con claridad cuál sería el recorrido ni hasta dónde llegarían los posibles participantes. ¿No existía esa definición o la intención no era ir a ningún lugar, sino llegar a un determinado estado de crispación masiva?

Si el propósito era mostrar la inconformidad ante las autoridades ¿por qué no fueron a gritar “Queremos la conga”, por ejemplo, en la Gala del viernes 10 en el Teatro Karl Marx, donde estuvieron nada más y nada menos que el secretario del Consejo de Estado, los ministros de Salud Pública y de Justicia, el Presidente del Tribunal Supremo Popular y la Fiscal General de la República, entre otros dirigentes del país?

Muchas críticas han generado la afirmación de la directora del Centro Nacional de Educación Sexual de que detrás de la organización de esta marcha había grupos de personas que residen en Miami.

A mí en lo personal no me consta cuál fue el origen de esta idea, pero sí puedo atestiguar el ardiente entusiasmo y la amplia promoción que realizaron en las redes sociales, incluyendo mi muro en Facebook, sujetos que ya no viven en Cuba y de modo sistemático dedican abundante tiempo y esfuerzos –casi increíbles para quienes supongo tienen otras ocupaciones cotidianas mucho más absorbentes e impostergables que les impone el capitalismo-, solo a criticar cualquier acción o reacción del Cenesex, sus especialistas y redes de activismo.

También puedo dar fe —porque les saludé con sincero afecto y hasta me hice fotos con ellas— de más de una persona conocida y con formación como activista en las redes comunitarias vinculadas al Cenesex que viven en los Estados Unidos y viajaron expresamente a La Habana para estar en las Jornadas, y muy particularmente en esta marcha que no tenía permiso oficial.

Soy consciente del mal sabor que nos deja hablar de todo esto. Créanme que a mí me duele un mundo hacerlo. Entre otros motivos porque casi con toda certeza es muy probable que también yo esté cometiendo alguna injusticia con mis apreciaciones quizás subjetivas y parciales, aunque sean sobre la base de los elementos reales y objetivos que estuvieron a mi alcance.

De hecho, un colega y amigo cuyo criterio aprecio muchísimo y que por años ha sido partícipe de mis empeños en el activismo y como bloguero en estos temas, me ha alertado con sincera preocupación sobre los riesgos que corre mi “credibilidad como comunicador y activista”, por esta toma de postura hasta cierto punto tan inusual en mí, que siempre prefiero los equilibrios y la benevolencia a la hora de evaluar las conductas humanas.

Pero me niego a hacer cualquier tipo de cálculo personal ante esta situación tan penosa, donde a quienes somos las principales víctimas, nos quieren hacer pasar ahora por victimarios. Lo que sea, será; aunque ello implique cualquier descalabro individual que poca o ninguna relevancia tiene.

Lo menos importante ahora es uno mismo, sino que cada cual diga su verdad, para que entre tanta mierda renazca la esperanza en una causa que, más tarde o más temprano, les tocará seguirla cultivando y llevando adelante a otras personas que lo harán con toda seguridad mejor que quienes lo hicimos hasta este punto.

Periodistas, artistas, intelectuales, emprendedores y otros actores de la sociedad civil cubana se unieron a las personas LGBTIQ en la marcha del 11 de mayo en La Habana. Foto: Marcos Paz.

Periodistas, artistas, intelectuales, emprendedores y otros actores de la sociedad civil cubana se unieron a las personas LGBTIQ en la marcha del 11 de mayo en La Habana. Foto: Marcos Paz.

A las personas que de buena fe y con legítima inconformidad participaron en la caminata, les doy las gracias de todo corazón. Hicieron lo que pensaron correspondía hacer por una causa justa, como yo también he hecho otras muchas veces, no sin cometer equivocaciones y sufrir las consecuencias. Nunca le cuestionaría sus intenciones a esa posible mayoría de asistentes que estoy convencido no premeditó ni pudo suponer la provocación en que finalmente terminó envuelta.

Y digo más. Si no fuera por mi estrecho e incondicional compromiso con el Comité Organizador de estas Jornadas —el cual reúne a tantas personas valiosas que le han puesto toda su pasión y mente a esta obra colectiva, incluyendo un dolor indecible cuando no hemos conseguido hacer algo como creemos que nuestra gente quiere, espera y merece—, y la mayor información que pude tener sobre la evolución y posibles consecuencias de este acontecimiento, quizás yo habría estado en esa misma frágil posición, con mi bandera arcoíris por el Prado.

La negativa repercusión de estos hechos demostró, sin embargo, que la marcha no fue un éxito como dicen quienes defienden más sus agendas antigubernamentales que nuestros derechos como personas LGBTI, sino un grave error que podríamos llegar a pagar con un costo muy alto de desuniones, extremismos y retrocesos en futuros procesos de diálogo, sino somos capaces de analizar críticamente lo acontecido y extraer así lecciones para superarlo.

Para mi Partido y el Gobierno, considero que también el mensaje ha sido muy claro.

Lo adelanté en mi texto anterior cuando trataba de explicar cómo fue la propia Revolución la que nos empoderó e hizo conscientes de nuestros derechos en esta más de una década de estrategia educativa y lucha política contra la discriminación por orientación sexual e identidad de género, al facilitarnos la creación de espacios para nuestra realización íntima y colectiva —como esa emblemática Conga que este año fue suspendida—, a los cuales ya no podemos ni queremos renunciar, aunque ello implique defenderlos de cualquier amenaza, con la inteligencia y el valor de que siempre hemos sido capaces en Cuba a lo largo de toda nuestra historia.

A todas las partes, pues, involucradas en lo acontecido en el Paseo del Prado, aunque no les satisfaga total o parcialmente estas duras palabras que aquí he escrito, les reitero que no nos queda de otra entonces que intentar exorcizarnos de nuestros propios demonios, inquinas, prejuicios y rencores, y comenzar otra vez a echar hacia adelante, para cicatrizar esta herida temporal y continuar con la construcción de esa sociedad más justa, progresista e inclusiva, a la cual aspira la inmensa mayoría de nuestro pueblo.

Texto publicado originalmente en su blog.

 

En la marcha del 11 de mayo participaron entre 200 y 300 personas según cálculos de algunos presentes. Foto: Gabriel Guerra Bianchini. Tomada de su perfil de Facebook.

En la marcha del 11 de mayo participaron entre 200 y 300 personas según cálculos de algunos presentes. Foto: Gabriel Guerra Bianchini. Tomada de su perfil de Facebook.

Haydée Milanés: “respeten a la comunidad LGTB, respeten a los cubanos!!!”

(Publicación de la cantante en su página de Facebook)

Ayer estuve junto a mi esposo Alejandro Gutiérrez en Prado, en apoyo a la comunidad LGTB. Fuimos a apoyar un espacio que esta comunidad tenía desde hacía algunos años y que de pronto, penosamente, sin razón, se les informa que este año la conga no va. Me parece un juego con la comunidad, que después de proponer el matrimonio igualitario en la nueva constitución, con el artículo 68, que al final no fue aprobado… además ahora, la conga también se las quiten. Creo que la comunidad no se debe dejar quitar este espacio, por eso fuimos.

Llegamos hasta Malecón y Prado y ahí estaba todo armado desde policías vestidos de civiles, policías vestidos de policías, patrullas, camiones a los costados, etc, muy pocos civilizados, la mayoría con las peores maneras, bastante faltos de respeto y despectivos hacia la comunidad; eran unos trogloditas maltratando a gente que eran en su mayoría estudiantes, diseñadores, artistas, profesionales, actores, en fin, personas que venían en son de amor y paz, sencillamente defendiendo un espacio que les corresponde, con consignas como: Cuba diversa, o Si se pudo!

Todo el maltrato recibido por estas personas que estaban ahí para frenar la marcha, que traían la homofobia representada en sus caras, desencadenó lo que hoy vemos en todas las fotos que recorren la redes sociales.

Verdaderamente deprimente, verdaderamente triste. Particularmente me quedé prendada de la imagen del biólogo Ariel Ruiz Urquiola, al que conocí ayer mismo, y que me sorprendió con su inteligencia, su brillantez. A él se lo llevaron.

Es nuestro derecho como civiles, caminar un grupo de personas de forma pacífica, defendiendo el amor, la diversidad, el respeto. Si esta marcha fue pagada por alguien, o tenía algún fin que no fuera defender un espacio de la comunidad LGTB, de inclusión , de amor, de respeto; presenten las pruebas y muéstrenlas ya!! Por favor, respeten a la comunidad LGTB, respeten a los cubanos!!!

Comentarios de artistas sobre la marcha del 11 de mayo en La Habana

A continuación reproducimos fragmentos del debate que suscitó lo ocurrido en la marcha del 11 de mayo en el foro de comentarios del blog Segunda Cita, del cantautor Silvio Rodríguez.

“La represión absurda, vergonzante, peligrosamente evocativa, de la marcha gay de esta tarde es definitivamente indefendible. Y para mí está claro que subsisten tendencias muy negativas y retrógradas dentro de algunos decisores con mucho poder, que restan cada vez más y enquistan al país, y a este pueblo que tiene cuerda para mil años pero está cansado de las chapuzas de las mentalidades que tienen que acabar de ser cambiadas o nos van a hundir en el mar de la desidia. Y creo que el mayor reto que tiene nuestro Presidente, que no viene de la Historia sino del mismo abajo de muchos, es justamente erradicar esas mentalidades que tienen la retranca puesta en todo lo que se intenta mejorar”.

Sepa que tiene todo mi apoyo para darles fuete, o lo que corresponda.

Comentario de Vicente Feliú, cantautor

 

“Por favor, que alguien de los que estuvo me aclare si se gritó algo o se sacó algún cartel contrarrevolucionario en la manifestación”.

Comentario de Silvio Rodríguez

 

“No Silvio, no que yo haya visto u oído. Había 300 personas mas o menos, gritaban Cuba es diversa! Sí se pudo! Cuba, lo más grande! Había banderas de arcoiris y cubanas, alegría, emoción! Cuando la marcha llegó a la altura del Packard, por Prado llegando a Malecón, que era lo que se había previsto, algunos querían seguir la marcha por Malecón. Las autoridades estuvieron informando que no se podía ir por Malecón, temas de tránsito y orden público tengo entendido, pero algunos no entendieron razones. Ahí hubo algún desencuentro y tengo entendido que alguna detención, no se qué pudo haber sucedido específicamente para que eso sucediera, me enteré por referencia de terceros. Ciertamente había presencia policial, pero no hubo problemas durante la marcha por Prado desde Parque Central a Malecón. Ya después se dió por terminado el evento. GGBianchinim entre otros, ha publicado unas fotos bellas en facebook”.

Respuesta de Norma trv a pregunta de Silvio Rodríguez

“En desacuerdo con Frank Dubroq cuando dice que todos los avances que se han obtenido en el respeto a la diversidad sexual se han perdido. Eso es lo que pretenden hacer ver “del otro lado”.
Muy de acuerdo con Vicente en que, en algunos casos, nuestros decidores están muy mal aconsejados y que cada torpeza que en lo adelante se cometa tendrá un precio político cada vez más alto”.

Respuesta de Silvio Rodríguez a Vicente Feliú

 

En la marcha del 11 de mayo la bandera de la diversidad se vio junto a la cubana. Foto: Marcos Paz

En la marcha del 11 de mayo la bandera de la diversidad se vio junto a la cubana. Foto: Marcos Paz

 

Invitamos a los lectores de elToque a que se sumen a este debate.