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Persona protegida
La autora o el autor de este texto no puede firmarlo por el riesgo de cárcel que enfrenta al ejercer el periodismo independiente en Cuba.
Con menos turistas en las calles y recorridos cada vez más escasos, los guías turísticos independientes en Cuba enfrentan una situación de vulnerabilidad, atrapados entre el desplome del sector, las limitaciones energéticas y la falta de un marco legal que respalde su actividad.
«La gente decía que si el Zamora era un barrio de guapos que no hacían nada, que si se la pasaron el 11 de julio oyendo música y tomando cerveza al lado de unos bafles grandísimos… pero eso era antes. Ahora to el mundo está pa calentar», y distribuye los énfasis de «deja eso», «se acabó el abuso», como para retar decididamente al silencio.

Con más de 7 500 accidentes de tránsito anuales y un incremento superior al 18 % en las muertes durante 2025, la seguridad vial en Cuba se deteriora en un escenario marcado por apagones frecuentes, baja visibilidad y un sistema de transporte cada vez más precario.
Muchas familias cubanas se ven obligadas a dejar atrás a sus mascotas, debido al encarecimiento de alimentos, servicios veterinarios y las limitaciones legales. En este contexto, el maltrato y abandono se han convertido en un fenómeno en aumento.
Los habitantes de Mahahual, Islas Mujeres y Celestún —en el Caribe mexicano— no se asombran con las embarcaciones artesanales que recalan en sus costas. Acostumbrados en los últimos años al avistamiento y rescate de náufragos cubanos, se solidarizan con la situación de sus ocupantes.
Aunque la denuncia de los engaños en Internet es limitada en los medios oficiales, el fenómeno se hace cada vez más visible entre los usuarios de las redes sociales.

Apagones, transporte irregular y carencias cotidianas condicionan la asistencia escolar a las miles de instituciones educativas que se encuentran en la Isla.
La actual crisis energética en la isla ha dado protagonismo a las bicicletas y motos eléctricas como los medios de transporte diario. Muchos cubanos acuden a ellos porque no consumen combustibles fósiles; en paralelo, se han incrementado sus precios.
«Ahora sí nos quedamos solitos aquí, trancados», se escucha en un pasillo de un edificio en Centro Habana. «Esto es como para morirse aquí adentro», le responde otra voz
Escribo al final del sábado 3 de enero de 2026 desde una ciudad del interior de Venezuela. La manera de enterarnos de lo que ocurrió en la capital no fue homogénea. «¿Todavía estás durmiendo? ¿Cómo es posible?», me preguntaban. Mi respuesta: bueno, porque vivo en Venezuela.
Yo solo quiero que alguien sepa lo que vivimos, lo que sufrimos. Que se conozca que somos un pueblo que vive en una guerra invisible, que cada día nos hundimos más en la desidia y la angustia, que no avizoramos un futuro mejor, que, de hecho, no avizoramos ningún futuro.
Los hogares en Cuba eliminan comidas, mientras la inflación, la dolarización y los apagones restringen el acceso a lácteos, proteínas y agua potable. Las secuelas incluyen déficit de calcio en la infancia, obesidad por escasez, diabetes y estrés.
Guías de turismo y expertos coinciden en que la industria, definida durante décadas como el motor económico de la isla, atraviesa un colapso sin precedentes marcado por servicios deteriorados, apagones y la ausencia de reformas.
El sector privado en Cuba superó al Estado en ventas al consumidor final: 55 % frente a 45 % durante 2024. Su crecimiento ha sido vertiginoso, pese a la falta de financiamiento y a las trabas regulatorias.
¿Qué explica este avance y cuáles son sus límites?
En una Cuba marcada por la inflación, la pobreza, la crisis energética y el estancamiento productivo, las remesas se consolidan como sostén vital para miles de familias. Pese a las sanciones de Estados Unidos y al control estatal cubano, ese flujo de divisas se mantiene como uno de los pulmones financieros de la isla.
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La autora o el autor de este texto no puede firmarlo por el riesgo de cárcel que enfrenta al ejercer el periodismo independiente en Cuba.
Con menos turistas en las calles y recorridos cada vez más escasos, los guías turísticos independientes en Cuba enfrentan una situación de vulnerabilidad, atrapados entre el desplome del sector, las limitaciones energéticas y la falta de un marco legal que respalde su actividad.
Muchas familias cubanas se ven obligadas a dejar atrás a sus mascotas, debido al encarecimiento de alimentos, servicios veterinarios y las limitaciones legales. En este contexto, el maltrato y abandono se han convertido en un fenómeno en aumento.
Apagones, transporte irregular y carencias cotidianas condicionan la asistencia escolar a las miles de instituciones educativas que se encuentran en la Isla.
Escribo al final del sábado 3 de enero de 2026 desde una ciudad del interior de Venezuela. La manera de enterarnos de lo que ocurrió en la capital no fue homogénea. «¿Todavía estás durmiendo? ¿Cómo es posible?», me preguntaban. Mi respuesta: bueno, porque vivo en Venezuela.
Guías de turismo y expertos coinciden en que la industria, definida durante décadas como el motor económico de la isla, atraviesa un colapso sin precedentes marcado por servicios deteriorados, apagones y la ausencia de reformas.
«La gente decía que si el Zamora era un barrio de guapos que no hacían nada, que si se la pasaron el 11 de julio oyendo música y tomando cerveza al lado de unos bafles grandísimos… pero eso era antes. Ahora to el mundo está pa calentar», y distribuye los énfasis de «deja eso», «se acabó el abuso», como para retar decididamente al silencio.
Los habitantes de Mahahual, Islas Mujeres y Celestún —en el Caribe mexicano— no se asombran con las embarcaciones artesanales que recalan en sus costas. Acostumbrados en los últimos años al avistamiento y rescate de náufragos cubanos, se solidarizan con la situación de sus ocupantes.
La actual crisis energética en la isla ha dado protagonismo a las bicicletas y motos eléctricas como los medios de transporte diario. Muchos cubanos acuden a ellos porque no consumen combustibles fósiles; en paralelo, se han incrementado sus precios.
Yo solo quiero que alguien sepa lo que vivimos, lo que sufrimos. Que se conozca que somos un pueblo que vive en una guerra invisible, que cada día nos hundimos más en la desidia y la angustia, que no avizoramos un futuro mejor, que, de hecho, no avizoramos ningún futuro.
El sector privado en Cuba superó al Estado en ventas al consumidor final: 55 % frente a 45 % durante 2024. Su crecimiento ha sido vertiginoso, pese a la falta de financiamiento y a las trabas regulatorias.
¿Qué explica este avance y cuáles son sus límites?
Con más de 7 500 accidentes de tránsito anuales y un incremento superior al 18 % en las muertes durante 2025, la seguridad vial en Cuba se deteriora en un escenario marcado por apagones frecuentes, baja visibilidad y un sistema de transporte cada vez más precario.
Aunque la denuncia de los engaños en Internet es limitada en los medios oficiales, el fenómeno se hace cada vez más visible entre los usuarios de las redes sociales.
«Ahora sí nos quedamos solitos aquí, trancados», se escucha en un pasillo de un edificio en Centro Habana. «Esto es como para morirse aquí adentro», le responde otra voz
Los hogares en Cuba eliminan comidas, mientras la inflación, la dolarización y los apagones restringen el acceso a lácteos, proteínas y agua potable. Las secuelas incluyen déficit de calcio en la infancia, obesidad por escasez, diabetes y estrés.
En una Cuba marcada por la inflación, la pobreza, la crisis energética y el estancamiento productivo, las remesas se consolidan como sostén vital para miles de familias. Pese a las sanciones de Estados Unidos y al control estatal cubano, ese flujo de divisas se mantiene como uno de los pulmones financieros de la isla.
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