En un mundo del futuro no hay carne, excepto la de pescado. Una mutación en las “clarias” (especie exótica introducida en Cuba en los últimos años) hace que crezcan demasiado, salga al mar y bloquee la isla. Alejandro Rojas Medina sí que le pone creatividad a sus cuentos de ciencia ficción.

Con el texto principal de su libro “Chunga Maya y otros relatos”, el autor hace una sátira, una versión para homenajear a “Moby Dick”, de Herman Melville. Según relata, los personajes de esa historia deben enfrentar una cruda realidad, pero no dejan de luchar por sus sueños, por lo que quieren.

Él toma ese espíritu y lo traslada a una Habana futurista, distópica, narrada según cánones del género cyberpunk, ese que mezcla exceso de tecnología con marginalidad.

“Siempre se ha acusado a los escritores de Ciencia Ficción de borronear sobre el futuro innecesariamente, de pesimistas, pero nosotros lo que hacemos son advertencias: ¿qué tan mala se puede poner “la cosa” si seguimos por tal camino?, ¡Hey!, podemos cambiar esto, mejorar aquello; o, si seguimos de esta manera terminaremos peor”, explica con muchos gestos, queriendo hacerse comprender.

“Históricamente aquí se ha valorado la Ciencia Ficción como género menor, pero ahora por suerte estamos en una era de platino, hay muchos autores jóvenes que se están atreviendo a entrar a este campo y tenemos mucho público. El único problema radica en las publicaciones y la falta de promoción de nuestras obras.”

Alejandro Rojas Medina

Alejandro Rojas Medina. Foto: Henry A. Pérez.

Por el atrasos en las editoriales o sus otras prioridades, la forma más segura de la cual disponen los jóvenes escritores de Ciencia Ficción cubanos para que los lectores conozcan su obra, son los concursos.

“Te puedo enumerar el Premio Calendario, el Juventud Técnica, el Hidra, el David que el año pasado recuperó el apartado de ciencia ficción y recibe textos no publicados. He ahí las oportunidades. Un concurso ganado funciona como escudo protector para que luego digan de ti: ‘este no es un mediocre, este se ganó un concurso”, recalca Alejandro, quien acumula varios de esos galardones.

“El dinero se va (literalmente) en el agromercado, pero tu librito es tu hijito inmortal y no hay mejor satisfacción que el público lo disfrute tanto como cuando tú lo hiciste.”

Si todo sale bien (esto es: si la imprenta cumple sus planes, si no falla el financiamiento para comprar el papel del país) Rojas Medina tendrá en febrero, durante la próxima Feria del Libro, la edición impresa de “Chunga Maya…” y de otro número, de terror fantástico, titulado “Remedio Divino”, que saldrá con el sello de la colección Ámbar.

“Si tuviera que defender la Ciencia Ficción diría que sus escritores son los profetas, siempre lo han sido, muchos inventos y logros de la humanidad que han aparecido luego por la tecnología, estuvieron antes en un libro. No se trata de que quienes escribimos seamos en verdad profetas sino que uno se imagina un futuro mejor o peor, siempre para advertir. Nos han acusado de escapistas y no considero esta literatura un escapismo, es una forma de afrontar la realidad que vivimos, de tomar un descanso, de educar.”

Cuando “Chunga Maya y otros relatos” salga a la luz, Alejandro recomendará la transformación de Moby Dick en claria de la siguiente manera: “Mi libro es de humor, una aventura, en una isla rodeada de marabú radiactivo, donde cada cuento proporciona entretenimiento. Yo todo lo que hago es para divertirse y reflexionar.”

Alejandro Rojas Medina

Alejandro Rojas Medina. Foto: Henry A. Pérez.