“No imagino un juego de pelota sin una conga bien soná en el graderío. Mucho menos si discute Industriales. El béisbol sin tumbadoras y trompeteas en la afición es como una yuca sin mojo, sabe a poco”, dice Carlos C. Avilón mientras ajusta a su cuerpo las correas de un bongó. Marca con las manos los compases. Reproduce los sonidos con la boca. “Escucha”, repite. “Siente la rumba. Esto es fuego, muchacha. Prendemos el estadio”.

Por más de 10 años, Play off tras Play Off, la conga de Carlos anima desde las gradas del Home Club en cada partido de los azules en el Estadio Latinoamericano. “Somos 14 músicos, cuatro trompetistas, cinco “filameros”, dos bongó, tres campanas. Nos llamamos Los reyes del Trono en honor al equipo que representamos, los mejores de Cuba, ganen o pierdan. Todos somos jóvenes que heredamos de nuestros padres o abuelos la pasión por el béisbol y por la conga. No todos estudiamos música. La traemos en la sangre, en el ADN. Yo mismo toco de oído”.

El ritmo sincopado, acompañado de tambores, trompetas chinas, cencerros, sartenes y otros instrumentos rústicos, da vida al espectáculo beisbolero en Cuba de todos los tiempos. La conga, música y baile de origen africano, encanta por la masividad y popularidad. Es una expresión auténtica de cubanía.

“Empezamos dos o tres de la zona que veníamos a los juegos a formar bulla. Poco a poco se sumaron otros, de manera natural. Puedes ver el proceso en las gradas. Actualmente hay congas pequeñas por todas partes. En estos momentos somos el foco de tercera. Nos une sobre todo la afición al deporte. Esto no es una orquesta o una banda en la que se paga por tocar. Aquí tocamos de corazón. Pa´ divertirte y dar fuerzas al equipo.”

La conga de los estadios tiene una identidad propia. Son un fenómeno de participación ciudadana, en la que los miembros intervienen de manera espontánea, movilizados por el deseo de diversión y amor al deporte. Al toque de los cueros, le acompañan los cantos de la afición. El histórico “Uno, dos y tres, que paso más chévere” fue sustituido por coros insignes de la pelota como el famoso: “Palestino, Palestino…oye palestino y bien” o el escandaloso “Ruge leona”. En el más reciente torneo se escucha el popular “Víctor (Mesa) calienta esto”.

“El llamado lo hace la selección de la capital cuando clasifica pa´ Play Off. Nosotros seguimos la serie. Así que cuando anuncian que hay juego en el Latino, los primeros en llegar somos Los reyes… no hace falta avisar ni convocar a nadie. Tenemos un punto de encuentro en la entrada del estadio. Siempre se suma gente nueva, a veces continúan con nosotros, otras no. El mismo público toca con lo que aparezca. De pronto los 15 nos convertimos en un montón de gente y un solo sonido”.

La multitud disfruta la conga tanto como el partido. Andy Vidal, espectador, señala que “el baile y el béisbol son el alma del estadio. En Cuba no hay pelotas y bates sin tambores y trompetas. Cuando la gente siente el compás comienza la algarabía”.

“La cosa cambia cuando Industriales llega a la final,” apunta Avilón. “Entonces si cuadramos el show. Sacamos la conga por las calles desde un punto equis hasta el Coloso del Cerro. La gente que va rumbo al estadio se nos pega por el camino. Llegamos al juego bailando. Es descargoso ver gente que ni se conoce unida por el baile, la música y el amor por el deporte nacional. Recuerdo la final Industriales contra Villa Clara en marzo de 2010, nos mandamos pal Sandino por nuestros medios. Había que apoyar al equipo, por suerte ganamos”.

Hace unos años la Dirección Nacional de Béisbol en Cuba emitió la Circular Nro. 4 donde “queda prohibida la música generada por Congas, orquestas y otros instrumentos musicales como trompetas durante el desarrollo del juego…se exonera de ello los entreinnings, léase minutos de descanso por entrada y salida de los equipos al terreno “. La normativa provocó furor entre los aficionados, al punto de que en una encuesta publicada en Internet fue rechazada la decisión con un 15,8% a favor y un 84,2% en contra. Por suerte, la circular fue revocada.

“Mientras se juegue pelota en Cuba, habrá conga en todos los estadios. Somos una parte importante del mundo del béisbol, así que nos mantendremos tocando y bailando. Nadie nos para”.