eltoque_logo
Mi casa no es mi casa

Foto: Alba León Infante

Mi casa no es mi casa

Tenemos muchas precariedades y carencias básicas que nos golpean. No son baratos los alimentos, pero uno se las arregla para comer todos los días; la ropa es aún más cara, pero uno se las inventa, y viste —a veces no tan mal—; pero una casa…, unmm…, una casa…, ahí la pita se enreda, no es algo para hoy o mañana, es algo para siempre. No lo consigues de a poquito, sino que lo tienes que resolver de golpe y porrazo.

Si no tienes una tía que se vaya pal yuma y te la deje; si no tienes un abuelo enfermo viviendo solo, y pocos familiares en disputa por el inmueble; si no tienes unos padres superpoderosos; no hay manera de tener un gao.

Digo, porque lo más barato que hoy te puede costar una casa oscila entre los seis mil u ocho mil CUC, y es muy probable que con ese dinero lo que adquieras sea un cucurucho, o una buena casa en remangalatuerca. Ahora bien, seis mil u ocho mil CUC, son 150 o 200 mil pesos, y estamos hablando de un país donde el promedio del salario estatal anda por los 500 pesos. No saques calculadora, que la cuenta no te va a dar.

Entonces sigues viviendo con tus padres, que probablemente sigan viviendo a su vez con tus abuelos, y le dices a tu novia hay que seguir siendo novios, porque no hay manera, y así la relación se jode. O un día tu novia sale embarazada y no te queda más remedio que irte a vivir adonde sus padres o llevártela con los tuyos. Hay que apretarse un poquito, convertir un cuarto en todo el espacio de una pareja que recién comienza. Y lo peor es cuando el hijo crece él también empieza a necesitar una casa.

Cada vez es más raro un matrimonio joven. El origen de la palabra casamiento viene de compartir la casa. Y los jóvenes de nuestro país cada día saben menos de eso, pues, mientras vives agregado, no tienes la oportunidad de crear un hogar a tu imagen y semejanza, además de que tu comportamiento depende de la convivencia colectiva.

También te puedes alquilar —si la economía te lo permite—, que es la nueva modalidad que ha encontrado la juventud; pero igual los alquileres son caros e inseguros, tienes que pagar 50 CUC todos los meses, y estar a expensas de que el casero te pueda sacar de una semana para otra.

Sé de muchas parejas que trabajan para pagarse el alquiler, y lo que les queda del salario es casi lo justo para comer y vestir. Es más lo que gastan en pagarse el techo que aquello de lo que disponen para el resto de sus necesidades.

Queda la posibilidad de construir; pero entre el costo de los materiales, de la mano de obra, y el solar yermo, más las trabas burocráticas de las oficinas de Vivienda, el monto total de la obra se duplica entre gasto y esfuerzo. Es una opción tal vez no más cara, pero sí más desgastante.

Quien escribe esto sabe lo que es no tener casa y estar alquilado. He sufrido ambos y actualmente solo sufro el primero. Y no soy el único. Tengo amigos animados, chéveres, jodedores, que se encuentran en una situación similar. A cada rato —o mejor dicho: a veces—  compartimos alguna que otra cerveza y nos reímos de todo el mundo y de nosotros mismos. No tenemos piedad con nada. Solo nos ponemos taciturnos o aburridos cuando a uno se le ocurre decir “qué falta me hace una casa”. Y la escena se trasforma en un velorio, el velorio de nuestra esperanza. Callamos un rato. Pero, por suerte, enseguida se nos pasa, y volvemos a la cerveza y a reírnos de mundo y de nosotros mismos. ¡Qué remedio nos queda!

Heriberto Machado
Poeta y narrador. Lector. Padre. Casado con la literatura. Amante de la música, la pintura y el cine. Disfruto con las victorias del Real Madrid, aunque no tanto como con las derrotas del Barça.
heriberto-machado

Evalúe esta noticia

Cargando ...

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Asleni Díaz

Tener una casa se convierte en todo unplan para la vida eterna, que no tenemos….. La cosa no está fácil…
Asleni Díaz

Suzel

el precio de una casa en nuestro pais es algo que se dice y no se cree, si existieran facilidades de renta no se hicieran notar esos precios, pero como no se tiene una cosa ni otra pues eso lo hace todo peor
Suzel

Marian

Yo voy ahora a remangalatuerca… pero feliz, la independencia opaca la lejanía.
Marian

Raudel

La vida es nada cuando se está aquejado por semejante situación. Este trabajo retrata la agonía enla que vivo. Y lo pero es que no se ve solución posible. triste…
Raudel

Anónimo

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Anónimo

Visitacion Ferreño.

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Visitacion Ferreño.

Visitacion Ferreño.

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Visitacion Ferreño.

noticias relacionadas

elTOQUE SUGIERE

Mi casa no es mi casa

Foto: Alba León Infante

Mi casa no es mi casa

Tenemos muchas precariedades y carencias básicas que nos golpean. No son baratos los alimentos, pero uno se las arregla para comer todos los días; la ropa es aún más cara, pero uno se las inventa, y viste —a veces no tan mal—; pero una casa…, unmm…, una casa…, ahí la pita se enreda, no es algo para hoy o mañana, es algo para siempre. No lo consigues de a poquito, sino que lo tienes que resolver de golpe y porrazo.

Si no tienes una tía que se vaya pal yuma y te la deje; si no tienes un abuelo enfermo viviendo solo, y pocos familiares en disputa por el inmueble; si no tienes unos padres superpoderosos; no hay manera de tener un gao.

Digo, porque lo más barato que hoy te puede costar una casa oscila entre los seis mil u ocho mil CUC, y es muy probable que con ese dinero lo que adquieras sea un cucurucho, o una buena casa en remangalatuerca. Ahora bien, seis mil u ocho mil CUC, son 150 o 200 mil pesos, y estamos hablando de un país donde el promedio del salario estatal anda por los 500 pesos. No saques calculadora, que la cuenta no te va a dar.

Entonces sigues viviendo con tus padres, que probablemente sigan viviendo a su vez con tus abuelos, y le dices a tu novia hay que seguir siendo novios, porque no hay manera, y así la relación se jode. O un día tu novia sale embarazada y no te queda más remedio que irte a vivir adonde sus padres o llevártela con los tuyos. Hay que apretarse un poquito, convertir un cuarto en todo el espacio de una pareja que recién comienza. Y lo peor es cuando el hijo crece él también empieza a necesitar una casa.

Cada vez es más raro un matrimonio joven. El origen de la palabra casamiento viene de compartir la casa. Y los jóvenes de nuestro país cada día saben menos de eso, pues, mientras vives agregado, no tienes la oportunidad de crear un hogar a tu imagen y semejanza, además de que tu comportamiento depende de la convivencia colectiva.

También te puedes alquilar —si la economía te lo permite—, que es la nueva modalidad que ha encontrado la juventud; pero igual los alquileres son caros e inseguros, tienes que pagar 50 CUC todos los meses, y estar a expensas de que el casero te pueda sacar de una semana para otra.

Sé de muchas parejas que trabajan para pagarse el alquiler, y lo que les queda del salario es casi lo justo para comer y vestir. Es más lo que gastan en pagarse el techo que aquello de lo que disponen para el resto de sus necesidades.

Queda la posibilidad de construir; pero entre el costo de los materiales, de la mano de obra, y el solar yermo, más las trabas burocráticas de las oficinas de Vivienda, el monto total de la obra se duplica entre gasto y esfuerzo. Es una opción tal vez no más cara, pero sí más desgastante.

Quien escribe esto sabe lo que es no tener casa y estar alquilado. He sufrido ambos y actualmente solo sufro el primero. Y no soy el único. Tengo amigos animados, chéveres, jodedores, que se encuentran en una situación similar. A cada rato —o mejor dicho: a veces—  compartimos alguna que otra cerveza y nos reímos de todo el mundo y de nosotros mismos. No tenemos piedad con nada. Solo nos ponemos taciturnos o aburridos cuando a uno se le ocurre decir “qué falta me hace una casa”. Y la escena se trasforma en un velorio, el velorio de nuestra esperanza. Callamos un rato. Pero, por suerte, enseguida se nos pasa, y volvemos a la cerveza y a reírnos de mundo y de nosotros mismos. ¡Qué remedio nos queda!

Evalúe esta noticia

Cargando ...

Mercado Informal de
Divisas en Cuba (Tiempo Real)

toque_logo_white
1 EUR83 CUP
+1
1 USD63 CUP
-1
1 MLC72 CUP
calendar_icon

CUBA

comentarios

En este sitio moderamos los comentarios. Si quiere conocer más detalles, lea nuestra Política de Privacidad.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Asleni Díaz

Tener una casa se convierte en todo unplan para la vida eterna, que no tenemos….. La cosa no está fácil…
Asleni Díaz

Suzel

el precio de una casa en nuestro pais es algo que se dice y no se cree, si existieran facilidades de renta no se hicieran notar esos precios, pero como no se tiene una cosa ni otra pues eso lo hace todo peor
Suzel

Marian

Yo voy ahora a remangalatuerca… pero feliz, la independencia opaca la lejanía.
Marian

Raudel

La vida es nada cuando se está aquejado por semejante situación. Este trabajo retrata la agonía enla que vivo. Y lo pero es que no se ve solución posible. triste…
Raudel

Anónimo

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Anónimo

Visitacion Ferreño.

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Visitacion Ferreño.

Visitacion Ferreño.

Me atrapa tu verbo. Expones con gracia y fluye esa realidad que nos va aplastando pero que no queda otra que digerirla.Gracias por transportarme. Un abrazo
Visitacion Ferreño.
boletin_elTOQUE