Hay un debate importante en Cuba sobre si los problemas actuales, como escasez de combustible y de alimentos, son el resultado de una situación coyuntural (algo temporal que se corregirá pronto) o una crisis estructural de la economía. También se especula si habrá un segundo “Período Especial”.

El presidente Miguel Díaz-Canel se ha caracterizado por tener más contacto con el pueblo y reunirse más a menudo con el Consejo de Ministros y otras entidades, lo cual es un avance. Debido a la preocupación ciudadana, él pronunció un discurso el pasado 11 de septiembre, en el que explicó al país la situación energética actual, la posibilidad de otro Período Especial y las medidas que se están tomando por el gobierno.[1]

Su discurso aseguró que no hay que tener “susto, ni miedo” y que el gobierno había previsto los problemas energéticos y ha tomado medidas para enfrentarlos. Recalcó que se está en “una situación coyuntural” y que “los problemas son meramente energéticos, pero no es de abastecimiento…”. Por otra parte, denunció las acciones nocivas de Trump para impedir la llegada de combustible a Cuba y que algunas navieras se han retirado,[2] por lo que “hay una baja de diesel” que persistiría hasta el 14 de septiembre en que llegaría un buque con combustible. Habría otros a fin de mes y “los contratos del mes de octubre están negociados”. “Luego viviremos [con] mucha más holgura pero tenemos que seguir tomando medidas”. Por último, afirmaba que los consumidores tienen el gas natural “garantizado, sin ningún tipo de afectaciones”. En resumen, la situación está controlada y es temporal.

Sin embargo, el discurso advirtió que “esta coyuntura se puede repetir”, y que si hay apagones “nunca serían de tanta intensidad como en el período especial”; además, el ministro de Energía y Minas añadió que “puede ser que tengamos que paralizar en algún momento un grupo de producciones que necesitan mucha energía”. Estos son atisbos de que no se trata de un problema único y temporal sino de algo más severo a mediano o largo plazo.

Analicemos el tema del abastecimiento energético. El discurso presidencial asevera que “la industria nacional garantiza el 40% del combustible del país”, o sea, que “la base fundamental del sistema energético se mantiene estable en su producción” y con ello garantiza “el funcionamiento de las termoeléctricas”. Pero según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, la producción de petróleo nacional disminuyó 31% entre 2003 y 2017, de 3,679 mil toneladas métricas a 2,522 mil toneladas, mientras que la producción de gas natural entre 2007 y 2018 mermó 20% de 1,218 millones de metros cúbicos a 970 millones; la última en 2018 decreció 7% respecto a 2017 (ONEI no da la producción petrolera en 2018 y probablemente disminuyó también).[3] Debido a la mengua en la producción nacional, la dependencia cubana sobre la importación de combustible debe haber aumentado, antes era de 50% y el discurso citado implica que ahora es de 60%.

Con respecto al suministro energético externo, el discurso plantea que “el reto está en garantizar el combustible [externo] que garantiza el funcionamiento de nuestras termoeléctricas”. Venezuela suministra el 75% de la importación total de combustibles, cuyo valor aumentó de US$2.243 millones en 2007 a una cima de US$6.079 millones en 2013 y mermó a US$1.838 millones en 2017, 70% menos que en la cúspide; no hay cifras para 2018 pero, si lo medimos en barriles de petróleo diario, estos alcanzaron 105.000 en 2013 y disminuyeron a 40.000 a mediados de 2019, o 62% menos.[4] Cuba también recibe petróleo de Rusia (en parte pagado por Venezuela), Argelia y Angola, pero el aumento del precio del barril después del bombardeo de la procesadora petrolera saudí en septiembre, encarece  el suministro fuera de Venezuela. Nótese que, a la par que se ha reducido la importación, también ha declinado la producción interna, por lo cual hay un déficit energético, severo y en expansión, lo cual no es coyuntural sino crónico o estructural, porque no hay opciones factibles que mejoren substancialmente la situación actual.

El discurso también sustenta que “las tensiones financieras no han afectado al turismo [la tercera fuente de divisas], el cual ha mantenido estables niveles, a pesar del leve decrecimiento por el impedimento de que cruceros lleguen a la Isla”. No obstante, las cifras de ONEI para 2018 muestran que el número de viajeros aumentó 1% (frente a 16% en 2017 y 13% en 2016) mientras que el ingreso bruto menguó 9% en 2018 por causa del descenso de los viajeros europeos y porque los cruceristas estadounidenses gastan mucho menos que los que arriban por avión. La entrada en vigor de la prohibición trumpista a los cruceros, provocará una caída de los viajeros norteamericanos que se proyecta para 2019 en 250.000, así como una merma en el ingreso bruto por US$980 millones.[5]

Además, la primera fuente de divisas es la exportación de servicios profesionales (mayormente a Venezuela) que decreció 24% entre 2013 y 2017 debido a la crisis económica venezolana, una pérdida de US$8.000 millones. La segunda fuente son las remesas externas que continuaban creciendo en 2018 logrando un récord de US$3.692 millones (solo en efectivo, sin contar bienes), aunque pudieran ser afectadas por el tope de US$4.000 anual por receptor impuesto por Trump.

El análisis anterior aporta evidencia de que los problemas económicos de Cuba no son coyunturales, sino que se asientan en una consuetudinaria dependencia sobre un socio extranjero y la incapacidad durante 60 años de no poder sufragar las importaciones con las propias exportaciones, todo ello agravado por el embargo de EEUU.[6]

¿Desembocará la situación actual en un segundo Período Especial? Díaz-Canel rechaza esto, como lo había hecho antes Raúl Castro,[7] ambos alegando que hay mayor diversidad de socios comerciales. Concuerdo con esa posición y aporto otras razones para substanciarla, resumidas en el cuadro siguiente:

Comparación de la Dependencia Económica Externa de Cuba con la URSS y Venezuela

Elementos de la dependencia económica URSS 1987-89 Venezuela 2017-18
Mayor diversificación socio comercial
(% del volumen comercio)
72 29
Menor concentración del déficit comercio
(% déficit total)
82 28
Mayor diversidad en inversión extranjera
(inversionistas y US$ millones)
1a 1797.676
Mayor ingreso en divisas exportación servicios profesionales
(US$ millones)
0 8.881
Mayor ingreso en divisas por remesas
(US$ millones)
0 3.500
Mayor ingreso en divisas por turismo
(US$ millones)
168 2.903
Menor dependencia en importación de combustible
(% del total)
92 50
Mayor sector privado
(% de la fuerza laboral)
6 26
Dependencia global
(% del PIB)
28 8

 a La URSS era virtualmente la única inversionista, aunque había algunos proyectos conjuntos con otros países de Europa Oriental y no había inversiones de países capitalistas; no se pudo calcular la inversión directa de la URSS. Fuente: Mesa-Lago, “The Cuban Economy…”, 2019.

Que la crisis sea de menor magnitud que la de los 90 no quita que sea un agudo problema. Entre 1990 y 1993, el PIB cayó 35%, y hemos estimado que entre 2012 y 2017 la relación económica con Venezuela disminuyó de 22% a 8% del PIB cubano; en el peor escenario de una desaparición de la relación total con Venezuela, habría una pérdida de otros US$8.000 millones, y una posible caída del PIB entre 4% y 8%.[8]

La distinción entre coyuntural y estructural no es solo un tema conceptual, sino que repercute sobre las políticas para enfrentar la crisis. Por muchos años, los economistas cubanos han puesto hincapié en la dependencia económica cubana y propuesto políticas para disminuirla, pero estas no han sido escuchadas y seguidas, es hora que se preste atención a los expertos para evitar que se repitan las crisis.

 

Notas:

[1] “Presidente de Cuba anuncia medidas para la coyuntura energética del país”, Granma, 11 septiembre 2019.

[2] También se ha reportado que muchas navieras, aprovechando la situación, están cobrando a PDVSA alrededor de US$12 millones por entrega de petróleo a Cuba, el triple de lo que cargaban antes (Agencia Venezolana de Noticias, citado por Cuba y la Economía, 11 septiembre 2019).

[3] ONEI, Anuario Estadístico de Cuba 2003 (La Habana: 2004) y Anuario Estadístico de Cuba 2018 (La Habana: 2019)

[4] Carmelo Mesa-Lago y Pavel Vidal, “El impacto en Cuba de la crisis venezolana y las políticas de Trump”, Madrid, Documento de Trabajo del Instituto Elcano de Estudios Internacionales, junio 2019; Mesa-Lago, “The Cuban Economy after 60 Years of Revolution”, Association for the Study of the Cuban Economy, Cuba in Transition, Vol 29, 2019

[5] Miguel Figueras, “Apuntes en septiembre 2019 sobre el turismo en Cuba,” Cuba y la Economía, 7 septiembre 2019.

[6] Mesa-Lago, “The Cuban Economy…”, 2019.

[7] Raúl Castro, “Discurso en la Segunda Sesión Extraordinaria de la XI Legislatura de la ANPP”, Vanguardia, 11 abril 2019.

[8] Mesa-Lago y Vidal, “El impacto en Cuba de la crisis venezolana…”, 2019.

 

Este texto fue publicado originalmente en OnCubaNews y su autor es Carmelo Mesa-Lago. Se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas variadas y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Lo que aquí se reproduce no es necesariamente la postura editorial de nuestro medio.