Dianitsy Barreto Martínez suele divulgar las promociones de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) en la radio provincial de Villa Clara. Sin embargo, la última vez que compareció ante los micrófonos no estaba en el estudio de grabación de la emisora, sino en la sala de su casa.

“Estoy trabajando desde mi hogar, acogida al teletrabajo”, le dijo al periodista que llegó hasta su casa para obtener información sobre una oferta de la empresa.

Ante la crisis energética nacional por escasez de combustible en las últimas semanas, (ETECSA) en Villa Clara ajustó sus horarios y servicios a la población, así como el régimen laboral de varios de sus trabajadores. Dianitsy tenía todas las condiciones para acogerse al teletrabajo: equipamiento y conectividad para la comunicación electrónica.

TELETRABAJO COMO POLÍTICA ESTATAL

Ante la necesidad de ahorrar electricidad en el sector estatal, las autoridades cubanas ponderaron el teletrabajo como una modalidad con potencial transformador para el mercado laboral del país.

Durante su intervención en una Mesa Redonda especial, la viceministra primera de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), Marta Elena Feitó Cabrera, afirmó que el teletrabajo es una forma flexible de trabajo que no es coyuntural, sino que se extenderá como política de informatización de la sociedad cubana.

Aunque reconoció que el término no aparece en el Código de Trabajo de la República de Cuba, manifestó que sí encuentra respaldo legal en esa Ley, la cual fija que el lugar de trabajo, horario, duración de la jornada y el régimen de trabajo y descanso se acuerda entre las partes y en consecuencia este puede ser en la entidad laboral o el domicilio.

Mientras, en el Decreto-Ley no. 370 sobre la Informatización de la Sociedad Cubana que entró en vigor recientemente, se hace referencia directa al “desarrollo del teletrabajo, en coordinación con los demás órganos y organismos de la Administración Central del Estado”.

De acuerdo con las declaraciones de la viceministra, el desarrollo y flexibilización de las modalidades de empleo es un tema a discusión desde mucho antes de la difícil situación por la que atravesó el país a partir de la segunda mitad de septiembre.

“Desde inicios del mes pasado indicamos a los organismos que identificaran aquellas actividades para las cuales era factible potenciar el teletrabajo y mantener el salario de la plaza como si estuvieran laborando en su puesto de trabajo”, expresó.

TELETRABAJO = A ACCESO A INTERNET

Quizás es el sector de la prensa uno de los más acostumbrados al teletrabajo, aunque ninguna nómina o contrato establezca ese término específico. Por sus horarios flexibles y condiciones laborales, son varios los periodistas estatales con conexión a Internet en sus casas que se acostumbraron a estar alejados de las redacciones.

“Hace años tengo conexión por ADSL en mi casa”, cuenta una periodista de Cienfuegos que prefirió el anonimato. “Solo voy al trabajo cuando tengo una reunión o cobertura. El resto lo hago en mi casa y lo envío por correo electrónico”.

Como ella son varios los trabajadores de los medios de prensa con conexión a Internet en sus domicilios o mediante datos móviles en teléfonos corporativos. “Con un teléfono e Internet puedo trabajar un mes entero sin salir de la casa”, afirma una corresponsal de la Agencia Cubana de Noticias que se dedica a escribir a partir de lo que producen agencias extranjeras de información.

El periodista Gonzalo Vuelta Madrazo agrega que, en el caso de la prensa, la implementación de esta modalidad a través del servicio Nauta Hogar ha sido excelente.

En la emisora Radio Reloj, por ejemplo, el proceso de producción de noticias está digitalizado. Los periodistas aportan información desde sus casas y eso evita los traslados y las demoras.

NO BASTA CON VOLUNTAD

El internauta Vladi comentó en Cubadebate que hay muchos directivos que no tienen cultura de esta modalidad ni les interesa adquirirla. “A ellos les gusta vernos ahí físicamente presentes, para tenernos a mano cuando algo suceda o se les ocurra. No les importa si estoy trabajando o no, solo les importa que esté ahí, poco importa si no estoy haciendo nada”.

Por otro lado, está la escasa flexibilidad para sacar los equipos de cómputo del centro laboral. Si la empresa no proporciona el equipo al trabajador y, a su vez, este no cuenta con uno propio, pues la posibilidad de teletrabajar no es realista.

Puentes, otro comentarista, ejemplifica varios asuntos que deben modificarse para que esta modalidad sea perdurable. “El área de Recursos Humanos (RRHH) debe modificar y reimprimir los contratos, deben existir nuevas normas en materia de seguridad informática y, en esa área, serán necesarios servicios remotos y mejores capacitaciones”.

“Además que incluyan en tu salario el pago de la corriente que vas a consumir en tu vivienda”, resalta el forista D.

En sus declaraciones, la viceministra del MTSS introduce aspectos a tener en cuenta si pensamos en un teletrabajo cubano eficiente y que no ocasione un desorden perjudicial.

En el caso de la “productividad” hay varios retos, porque en su domicilio el trabajador pudiera encontrar otras situaciones en momentos puntuales, que no tiene en un puesto laboral: horario de almuerzo, cuidado o atención de la familia, extensión de la jornada, etcétera.

Unido a eso, valdría la pena preguntarse sobre el respeto a asuntos elementales como el tiempo de descanso, de almuerzo o merienda, siempre con el riesgo latente de una extensión desproporcionada de la jornada laboral, por la conexión constante o alargada en el tiempo.

En la Unión Europea, por ejemplo, existe la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos y Derechos Digitales, que incluye el derecho a la desconexión digital de los trabajadores.

Fabian Valero, abogado español y especialista en derecho laboral, explica en un hilo de Twitter algunos derechos del trabajador, como no responder llamadas después de la jornada laboral ni mensajes vía Whatsapp, plataforma que ha estado desarrollando un “Modo Vacaciones”.

 

TRABAJO A DOMICILIO: NO ES LO MISMO PERO ES IGUAL

Manuel Martín es ingeniero civil en Las Tunas y hace tiempo trabaja a domicilio, aunque en el contrato con su empresa constructora no se recojan estos términos.

“Tengo mi propia laptop y en el trabajo me dieron una impresora y fotocopiadora para llevar a la casa”, cuenta. “Aquí reviso informes, los imprimo y estoy casi la mitad de mi jornada laboral”.

Aunque hace meses tiene este régimen de trabajo, no es sino hasta ahora que en la empresa lo justifican como “trabajo a domicilio en tiempo parcial”.

“En dependencia de la cantidad de trabajo puedo estar hasta dos días trabajando en casa y luego llevar los informes hasta la oficina. A mí me conviene y acomoda estar así, aunque hayan aumentado un poco los gastos de corriente y teléfono”, señala.

Entre las ventajas de esta modalidad, la viceministra Feitó Cabrera citó la eliminación del ausentismo, de las llegadas tardes, salidas antes de hora; además de motivaciones para el trabajador como la posibilidad de que en su domicilio este adecue su jornada laboral de acuerdo a sus condiciones personales.

“Prefiero estar en casa y alternar el trabajo con las cosas que tengo que hacer aquí”, cuenta Nela Carrión.

Ella es ingeniera industrial y trabaja en Recursos Humanos; lleva la información del pago y las nóminas de su entidad. Es madre soltera de dos niñas y cuando una de ellas se enferma tiene que ausentarse.

“Cuando debo faltar por varios períodos de tiempo, me llevan la computadora del trabajo para la casa y allí adelanto”, cuenta Nela.

¿UNA SOLUCIÓN COYUNTURAL O PERMANENTE?

Dentro del equipamiento para realizar el teletrabajo, una de las cuestiones más importantes es que exista conectividad para la comunicación electrónica, afirmó la viceministra del MTTS María Elena Feitó Cabrera.

Habría que mirar hacia asuntos elementales como la disponibilidad o no de una adecuada conexión; la ciberseguridad o protección de la información procesada en el hogar; e incluso, la comprobación efectiva sobre cómo aprovecha el trabajador su día.

“Si pudiera tener acceso a la Intranet, a una conexión nacional para acceder a mi correo del trabajo, podría realizar el trabajo en casa, de lo contrario tengo que mandar informes o proyectos por mi correo Nauta que es el que uso para otras cuestiones”, cuenta Norge Santos, arquitecto en Las Tunas.

Para los ingenieros informáticos que trabajan en empresas cubanas de desarrollo de software como DESOFT, la incorporación al teletrabajo ha sido más fácil.

Una programadora que pidió no ser identificada, cuenta que desde antes de que comenzara a hablarse de esta opción muchos tenían los “petroleros” —como se les llama en Cuba popularmente a los teléfonos pagados por una empresa estatal— con los cuales tienen también garantizada la conexión a Internet. “Hacemos los documentos y los ponemos en un repositorio, accedemos al correo…, nos vemos una vez por semana”. Agrega que los periodos de entrega de proyectos se han mantenido y hasta el momento les han pagado el mismo salario.

Diosdado Hernández Luis, profesor jubilado de Electrónica y Telecomunicaciones de la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la UCLV y con limitaciones para incorporarse a un trabajo regular, sugiere la apertura de una bolsa de teletrabajo en Cuba para dar empleo a quienes tienen las condiciones para ejercer esta modalidad.

“Sería muy útil para establecer vínculos entre entidades (tanto estatales como privadas) y las personas naturales, para que cada parte de a conocer a la comunidad sus necesidades”.

El Código de Trabajo, que ya tiene cinco años de antigüedad, posee artículos sensibles que debemos preguntarnos cómo se ajustarían a las características del Teletrabajo. El 147, por ejemplo, se refiere a violaciones que no incluyen el teletrabajo y que por ello no establecen mecanismos para proteger a los trabajadores en circunstancias como la rotura de computadora o problemas de conexión.

A simple vista queda mucho por aclarar. En cuestiones fundamentales como las citadas, no basta con que se “ampare” un tópico en el Código de Trabajo — sin mencionar las especificidades legales— para que se convierta en una solución efectiva.

Es necesario definir bien las reglas del juego para tener éxito en estas realidades novedosas en las que Cuba se inserta vertiginosamente, con carencias normativas y sin conocer reglas que se reescriben cada día.

Como reconoció el forista de Cubadebate José, si realmente se quiere implementar el teletrabajo en el país, hay que hacer las cosas bien desde el principio para no fracasar. “No hay que reinventar la rueda”, dice. “Ya todo o casi todo sobre el tema se ha estudiado, solo hay que mirar lo que se hace en el resto del mundo y elegir lo que más conviene”.

 

**Carlos Ríos colaboró en la realización de este texto. 

 

 

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