Hola, amig@s:

Desde Xel2 nos acercamos al tema de las inminentes elecciones presidenciales que tendrán lugar el próximo 10 de octubre. Menuda tarea, ya que nuestro escenario político es uno de los más complejos, enmarañados y de los más susceptibles a que alguien se ponga nervioso o histérico con cualquier criterio fuera del guion.

A pesar de los pesares, queremos referirnos a este suceso y buscarle las cosquillas a unos cuantos. Empecemos por lo claro: si hay solo una opción, ¿cómo se le puede llamar elección a este proceso? Es como si te dijeran escoge entre nadar o meterte en el agua.

La recuperación de la figura del presidente (que no existía desde 1976) parece un paso formal, si recordamos cierto discurso que nos dieron en 2018 y en el que nos explicaron cómo lo previsto es que el primer mandatario, dentro de poco tiempo, adquiera también el control sobre el Partido.

No importa que 11 080 ciudadanos pidieran, en el camino a la nueva Constitución, la elección directa del presidente. El resultado final nos vuelve a dejar a la mayoría fuera de ese proceso, poniendo nuestras decisiones en manos de una asamblea que ya no es representativa de todo el pueblo, pues ninguno de los que votaron no o no votaron por el referéndum constitucional tiene representante allí.

Con la nueva carta magna nos atrofiaron nuevamente los mecanismos de elección directa de los altos cargos del país, quizás para tener más tiempo para nosotros mismos y seguir en nuestra ausencia sabática de la política.

Mientras tanto y desde fuera, aquí hablamos algunos.