eltoque_logo

Autores

Ariel Dacal Díaz

Ariel Dacal Díaz

Educador Popular

¿Cómo se manifiesta, en el entorno adolescente cubano, la violencia de género? Los insultos a las hembras, las descalificaciones, las burlas, los tabúes, la cosificación, son algunas de esas expresiones.
En 2021 se abre un nuevo calendario en Cuba marcado por signos preocupantes. Estamos en un punto de no retorno. Se han agotado dos cuestiones fundamentales: el modelo estadocéntrico y burocratizado de socialismo y el cheque en blanco que el pueblo ha dado a quienes encaminan las reformas económicas del país.
Llevar alimentos más variados y nutritivos a la mesa, o no, tributa directamente a la calidad de la sociedad que los produce o los importa, según sea el caso. Este es un asunto con muchas deudas en la Isla.
Muchas cosas cambian en Cuba. Algunas más evidentes y rotundas. Otras hay que mirarlas en sus matices. El machismo, la relación entre mujeres y hombres, la relación entre hombres y hombres, el patriarcado, sus manifestaciones diversas y en desafío, son de esos asuntos que pueden responderse con un “sí, pero no tan así”.
Las experiencias, anécdotas y reflexiones sobrevenidas luego del tornado, al tiempo que están llenas de escombros, dramas y virtudes humanas, recuperación y solidaridad, nos invitan a leer con hondura y discernimiento a Cuba, su sociedad, su gente y las maneras de hacer política.
«Estamos embarazados» es una expresión que, lejos de simplismo, broma o cursilería, anuncia, también en el lenguaje, la silenciosa revolución de las paternidades. Su uso contiene una mezcla de orgullo, responsabilidad y compromiso. Proclama un sentido más profundo y equitativo de ser pareja, más humano, más liberador.
Las niñas aprenden, sin saberlo, sin tener conciencia, sin poder explicarlo ni suponerlo, a reproducir un imaginario de relación exitosa con sustento en la solvencia económica como medidor, en la proyección de estatus que representa viajar o vivir en otro país, y la selección de la pareja como un objeto en el conjunto.
El amor no es un hecho natural, es construido históricamente, es un hecho aprendido socialmente. El vínculo entre el poder y el amor es central en la visión feminista. Quiere decir que la experiencia amorosa es también una experiencia política. Por tanto, el amor es contenido para la liberación.
Las circunstancias actuales ponen altavoz a dos preguntas: ¿es completa una práctica médica sin virtud?, ¿es la virtud “instrumental” médico solo en las crisis?
Quizá cuando la escuela entienda que las personas son únicas, diversas, y lo asuma como una riqueza infinita y no como un peligro al acecho, abandonará la pesada tarea de producir grupos homogéneos, y dejará de mutilar el mundo de sueños al cual corre la libertad cuando le dicen: “no puedes entrar con el pelo así”.
Algunos padres suelen chocar con la expresión lapidaria, “yo soy la madre”, que en buen cubano significa: “ahí no te metas”; “de ahí pa´lla no hay más na´”. Por momentos parecería que eso es cierto. Ante esa expresión, los derechos paternos se tambalean.
Una cola para comprar víveres subvencionados en tiempo de crisis (agudizada por demasiado tiempo) se comprende, aunque cada vez se acepte menos. Las colas, como medio para consumir paquetes turísticos con altos precios, no.
Las multas son un regulador para la conducta ciudadana. Además de legales, son legítimas. Pero las multas deben mirar, también, al sector público, es decir, a los ciudadanos y ciudadanas que cumplen funciones públicas.
La COVID-19, como discurso macro, enfrentó a la utopía y a la distopía. Como imperativo, exige volver a la pregunta ¿qué país queremos? Aprovechemos la recuperación para hablar menos de la COVID-19, y más de la política en Cuba.
El proyecto constitucional en debate nos trae, en el ordenamiento político, una de sus modificaciones más drásticas: incorpora la figura de Presidente de la República. Sobre esto pareciera que lo más polémico es el límite de edad previsto, los períodos en los que puede permanecer una misma persona en ese cargo y si debe o […]

Cargando más resultados