El “cruising” o relaciones sexuales ocasionales en construcciones abandonadas, parques, playas o descampados, es una práctica bastante frecuente entre varones homosexuales en muchas partes del mundo. Cuba no es la excepción, aunque a ratos pareciera que el mundo se viene abajo cuando los medios o determinado producto artístico ponen su atención en ese fenómeno.

Por Francisco Rodriguez  (Paquito el de Cuba)

Ese es el caso por estos días del anunciado documental cubano Batería, del joven realizador Damián Sainz, que aún en proceso de producción, comienza a generar ciertos enfoques no exentos de riesgo en algunas páginas digitales.
No conozco a los jóvenes realizadores de Batería, ni tengo totalmente claro cuál es la tesis y propósito de su trabajo. Pero sí conozco muy bien el lugar y la realidad que al parecer pretenden develar.

Hablamos de la mayor de las instalaciones en uno de los últimos sistemas de fortificaciones que construyó España en la Isla en el litoral norte de La Habana, justo en los últimos años de la Guerra de independencia, con un valor patrimonial  bastante relativo, porque al parecer no compite con la historia ni los valores arquitectónicos de las célebres fortalezas coloniales.

La Batería No. 1 es un sitio de encuentro gay o cruising desde hace mucho tiempo, y me consta que en ella y sus alrededores —la también famosa Playa del Chivo— hay una intensa y extensa vida social y sexual de la comunidad de hombres que tenemos sexo con otros hombres.

Me parece legítimo y atractivo abordar esas realidades mediantes productos audiovisuales o en cualquier otro soporte y género periodístico, siempre y cuando el objetivo sea una reflexión respetuosa, no estigmatizadora ni prejuiciosa, sobre lo que allí ocurre.

Porque darle visos de escándalo o intentar cierta especie de escatología social para estimular el morbo de cierto público alrededor de las múltiples conductas sexuales humanas casi siempre termina en la discriminación y hasta en la represión.

Ni remotamente digo que Batería busque o incurra en esa mirada sesgada. Reitero que todavía no conozco el proyecto. Pero comienza a ser sintomático que algunas publicaciones empiecen a hablar de “la oscura realidad” que refleja y hagan solo énfasis en los detalles que pueden resultar sórdidos o alarmantes para la opinión pública.

Percibo que detrás de tales enfoques  ¿periodísticos? existe también un marcado interés político en cargar de tintes lúgubres y odiosos cualquier cosa que acontezca en Cuba, lo cual pudiera ocurrir hasta en contra de la voluntad del equipo de realización del documental Batería.
E incluso si esa no fuera la causa de estos sospechosos acercamientos previos a un documental que todavía no está ni terminado, es preciso recordar que cuestionarnos sobre la base de las fobias o las falsas moralinas el modo en que las personas construyen y viven su sexualidad nunca nos llevó como sociedad a ningún buen resultado.

Es cierto que detrás del cruising y el sexo ocasional hay condicionantes sociales como la homofobia, pero también considero que hay otras como el machismo y los estereotipos de género que nos educan en esa cultura falocéntrica de que el hombre exitoso es quien más ejercita su virilidad, rasgos culturales a los que no escapamos tampoco los varones homosexuales.

De cualquier forma, como activista por los derechos LGBTI, creo que debemos alertar sobre la necesaria responsabilidad de la creación artística y periodística en función de no afectar o perjudicar la vida de grupos o personas que ya de por sí deben enfrentar un significativo rechazo social, y cuya exposición mal intencionada o no bien lograda podría servir de pretexto para equivocadas actuaciones en su contra por parte de determinadas autoridades.

Dicho más claramente, lo que no podríamos admitir es que una exploración pertinente en asuntos humanos,  – que es preciso conocer que existen y que deben tratar de entenderse, ya sea a través del arte o del periodismo-, devenga en una focalización de espacios y prácticas concretas, sirva para criminalizarlas y luego para intentar contenerlas o abolirlas como una de las posibles respuestas.

Esperamos que tenga mucho éxito y que nos sorprenda este nuevo documental sobre un sitio emblemático en los entresijos de la vida gay habanera. Les confieso que ya estoy ansioso por verlo. Solo querría que no le sumaran a la Batería más carga negativa.