Me pide vernos cerca de la añeja Catedral, por estos días anda en La Habana Vieja usando el internet en la oficina de un conocido. Ayer estuvo en el otro extremo de la ciudad, sirviéndose también de una conexión prestada. Y si mañana no hay amigos que puedan ayudar, deberá entonces comprar algunas tarjetas Nauta. Todo lo que sea necesario para impulsar su crowdfunding desde las redes sociales.

Intentar recaudar fondos para un largometraje, desde internet,  en un  país casi desconectado, podría parecer un absurdo. A esta locura Yimit ha dedicado casi un año.

Pero el inicio de este proyecto es mucho más antiguo. Habría que remontarse  una década atrás cuando al joven realizador le contaron sobre un hombre que vivió bajo la cama de unos desconocidos durante tres días. “En ese momento dije: esto es una película, quizás la haga algún día.  Y aquí estoy 10 años después, con la misma idea”.

Ahora Tony Alonso y Neysi Alpízar (También Tony y Neysi en la película) serán el voyeur que mira bajo la cama y la joven vigilada. Protagonizarán Quiero hacer una película (QHUP), primer largometraje de Yimit Ramírez. Una propuesta atípica que no puede optar por fondos estatales de financiación en la Isla.

“Para entrar en concursos o solicitar presupuesto oficial  es necesario presentar  un guion terminado y una propuesta que encaje en los formatos aceptados. Y nosotros no clasificamos ahí.  Esta es una película viva, en la cual se crea todo el tiempo, sin un esquema preconcebido. Aunque no es completamente horizontal (tiene director, productores), todos los involucrados participan y pueden dirigir el curso del relato.

“Este proyecto es un híbrido entre ficción y documental. La vida de los personajes coincide, a veces, con la vida de los actores. La realidad nacional también nos interesa captarla desde hechos trascendentales como la visita de Obama a Cuba (el presidente norteamericano es, sin saberlo, uno de nuestros  personajes) o el concierto de los Rollings Stones; pero también queremos captarla desde la cotidianidad de esta ciudad. Nuestros protagonistas son Tony, Neysi y La Habana. En la historia tejida entre los tres se perderá la frontera entre lo real y ficticio”.

El país produce anualmente, desde el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) uno o dos largometrajes de ficción, razón por la cual QHUP, con estos códigos inusuales, difícilmente encontraría un presupuesto “tradicional”. Entonces los creadores pensaron en la opción del crowfunding (mecenazgo de financiación colectiva), como antes otras películas cubanas  lo han conseguido con éxito: Por ejemplo Venecia de Kike Álvarez y Espejuelos oscuros, de Jessica Rodríguez.  Desde el 10 de Octubre de 2016, Yimit y su equipo se propusieron recaudar 8 mil euros que permitan terminar el rodaje en “condiciones dignas”.

“Hace meses empezamos a investigar sobre las plataformas de Crowdfunding. Al inicio pusimos la vista en las más reconocidas y “poderosas” pero el Bloqueo de Estados Unidos nos hizo desechar estas ideas. Era muy complicada la transferencia de dinero a Cuba. Luego encontramos a Verkami, un sitio de micromecenazgo que apoya iniciativas artísticas y que tiene más de 70 por ciento de sus campañas logradas. Nos pareció el portal ideal”.

QHUP está insertada en el modelo de crowdfunding “Todo o nada”. Si en 40 días no consiguen la totalidad de la cifra inicial, el dinero recaudado es devuelto a los contribuyentes. Los donantes, a cambio de su participación en el proyecto reciben recompensas no monetarias que varían según el aporte: desde una caricatura del mecenas (Yimit ha dibujado aproximadamente 200) y su nombre en los créditos, hasta la posibilidad de fungir como productor asociado y participar en las ganancias recaudadas.

“Hemos filmado el 40 por ciento del largo, si logramos terminar con éxito la campaña grabaríamos lo restante en mejores condiciones. Toda nuestra energía está enfocada en ese objetivo. Por eso hemos intentado que la campaña de crowdfunding sea amena, divertida. La idea es que sea un juego que motive a interactuar. Ahora también estamos dialogando con inversores grandes y veremos qué resulta.

“Llevar esta campaña desde Cuba, sin conexión, con escasas experiencias previas que te den un antecedente y además con poca cultura sobre el tema,  es una aventura. Toda esta aventura del crowdfunding está siendo documentada y se verá en la película. Hacer cine independiente es complicado en cualquier lugar; luego, hacer algo atípico dentro del cine independiente es una odisea. Y si se hace en Cuba es aún más difícil. Debes tener mil vías alternativas de escape porque lo que hoy te parecía seguro, mañana puede desvanecerse. Vivimos en un país sacudido por ‘terremotos’ y hay que aprender a sortearlos”.