Josefina de la Caridad Vidal Ferreiro no debió imaginar nunca la responsabilidad que tendría sobre sus hombros, el destino de un país.

Por: Harold Cárdenas Lema ([email protected])

El pasado 17 de diciembre Raúl Castro y Barack Obama sorprendieron al mundo hablando de un acercamiento que muchos anhelábamos pero no veíamos cerca. Josefina Vidal no debe haberse sorprendido en absoluto pero, ¿qué pasaría por su mente esa mañana? Posiblemente estaba consciente que el destino del país quedaba en sus manos y las de su equipo, que tampoco le vendría mal un poco de suerte. Esto último lo garantizaron sus padres hace ya mucho tiempo, cuando quizás proféticamente le dieron un nombre hebreo: Josefina, “aquella a la que Dios ayuda”.

En la mañana del 17D tenía lugar en La Habana un evento académico en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) que reunía a muchos de los especialistas en las relaciones bilaterales de ambos países, ninguno de ellos se planteaba como un escenario posible la noticia que recibieron en plena sesión. Muy cerca de ahí radica la división de América del Norte en el Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) que Vidal dirige desde el 2006, ese debió ser uno de sus días más ajetreados.

Con facciones finas y elegancia, la diplomática domina a la perfección el inglés, francés y ruso.

Actualmente miembro del Comité Central del Partido. Josefina hizo un doctorado en relaciones internacionales en Moscú pero parece poseer las virtudes y no los males de la herencia soviética que ha influido en toda una descendencia de funcionarios en Cuba, la generación de nuestros padres. En su experiencia de vida también ha chocado con la soberbia estadounidense. En 2003 era la primera secretaria de la Oficina de Intereses de Cuba en Washington cuando George Bush expulsó a 14 diplomáticos cubanos del país, entre ellos estaba su esposo que era el cónsul en ese momento y ella se marchó con él. En Cuba diríamos que conoce bien los Estados Unidos, “vivió en el monstruo”.

Entre la visibilidad de su cargo y la coyuntura del acercamiento entre países, Josefina ha llegado a los televisores de los hogares cubanos. El efecto de su discurso es más que positivo, viene a llenar vacíos de comunicación política y a crear cierta empatía que la convierten casi en el estereotipo de la mujer profesional cubana, fruto del proyecto político nacional. Aun así surgen preguntas como ¿por qué tuvo que ocurrir un 17D para que el pueblo conociera de su existencia? ¿Por qué muchos de nuestros funcionarios con talento no tienen espacios para comunicar su gestión en los medios masivos? ¿Cuántas Josefinas estaremos invisibilizando detrás de un buró cuando más falta nos hace llenar los vacíos de liderazgo en el país? ¿Esperaremos que los llenen otros?

De su vida personal se sabe poco, tan poco que la propia Ecured en su descripción debió utilizar información tomada en su mayoría de un artículo publicado por BBC, parece el colmo conocer a nuestros funcionarios con información tomada de fuera. Es imposible entonces saber su edad, su trayectoria en los primeros años antes que fuera analista en la embajada de París, ni siquiera se le ha hecho una entrevista donde le pidan un dato personal. Es muy difícil sentir empatía con aquellos a los que no se les conoce, por ello el 17D ha sido un regalo de Dios o quien sea que nos advirtió de su existencia.

Temiendo no repetir la demagogia del pasado o para desmarcarnos del marketing político, estamos llegando en Cuba al extremo de despojar a nuestros representantes de todo aquello que los hace creíbles, que los hace ser precisamente uno de nosotros.

El próximo 17D será un día significativo para los cubanos por la esperanza de una relación nueva con Estados Unidos. Allá algunos compartirán nuestro entusiasmo, otros criticarán el acercamiento y hay que estar claros que la mayoría preferirán hacer las colas para el estreno de Star Wars, tal es el mundo en que vivimos. El 17D Josefina no aparecía en la Wikipedia ni en Ecured, ninguna de las enciclopedias existentes tenía su nombre ni la opinión pública de su país sabía quién era. Un año más tarde Foreign Affairs la incluye entre las personas más influyentes de América Latina y buena parte de Cuba la ve como un rostro familiar, posiblemente transmita algo de esperanza dentro del escepticismo cotidiano que provocan los sacrificios.

Josefina ha sido el nombre de varias princesas, reinas y emperatrices, pero es también el de poetisas latinoamericanas, periodistas y escritoras, mejor quedarnos con estas últimas. Josefina de la Caridad Vidal Ferreiro vino al mundo predestinada a recibir la ayuda de Dios y eso no viene nada mal, falta que le hace en su tarea actual, falta que nos hace a todos un poco de ayuda después del 17D.