Decenas de vendedores privados de Santa Clara protagonizaron una protesta pública este jueves 12 de marzo en la mañana en reclamo del fin de restricciones que dificultan su labor.

Ver video de la protesta

Los manifestantes se expresaron frente a la sede del gobierno provincial y, luego, se trasladaron por cerca de dos kilómetros, hasta la sede provincial de Partido Comunista de Cuba (PCC) en Villa Clara.

En varios de los videos subidos a Facebook, se puede ver a Yudí Rodríguez, primera secretaria del PCC en Villa Clara, quien dialogó con los manifestantes en plena calle.

Varios manifestantes evitaron los llamados de las autoridades a reunirse en el interior de las sedes del partido o el gobierno, e insistieron en detener el tráfico y forzar una respuesta positiva a sus demandas. Amenazaron además con repetir la protesta si no se atienden sus reclamos.

Puestos cerrados en la candonga Las Flores en el 12 de marzo, día de la protesta pública. Foto: Enrique Torres

Puntos de venta cerrados el 12 de marzo, día de la protesta pública, en la candonga Las Flores de Santa Clara. Foto: Enrique Torres

¿Qué reclaman estos comerciantes?

Trabajadores de las “candongas” santaclareñas —populares mercados compuestos por decenas de puestos de venta— se quejan de las crecientes restricciones que les impiden vender productos importados. Pero las restricciones, al menos en el papel, no son nuevas.

Muchos de los comerciantes con puntos de venta en las candongas de Santa Clara poseen licencias para operar como trabajadores por cuenta propia y así se lo hicieron saber este jueves, en la protesta, a las autoridades del gobierno y partido de Villa Clara.

La mayoría se acoge a las modalidades de “productor o vendedor de artículos varios de uso en el hogar” y “modista o sastre”.

Sin embargo, el alcance de tales actividades, según lo normado por el Decreto-Ley no. 357, De las contravenciones personales en el ejercicio del trabajo por cuenta propia, del Consejo de Estado, es limitado.

Los “modistas” y “sastres”, como el término lo indica, serían aquellos que confeccionan, arreglan o transforman prendas de ropa. Tal actividad “no incluye la comercialización de ropa de fabricación industrial o importada”.

Mientras, los que desempeñan la actividad de “productor o vendedor de artículos varios de uso en el hogar”, pueden comercializar “artículos de uso doméstico, utilitarios u ornamentales”, producidos por un trabajador por cuenta propia. La norma excluye la venta de “artículos adquiridos en la red minorista o importados (efectos electrodomésticos, muebles, ropa y calzado, entre otros)”.

La especialista de Empleo de la Dirección Provincial del ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Yunia Abreu Torres, aclara que el alcance de cada actividad está bien normado y “se viola constantemente”.

Yanisel Pérez Rodríguez, cuentapropista, explica a elTOQUE que el principal motivo de la protesta fue precisamente porque los candongueros quieren vender la mercancía que traen de otros países, no la que se compra aquí.

“La compramos fuera de aquí, pagamos un pasaje de avión, los impuestos, la transportación, hoteles y la comida. Además, nos arriesgamos al estar en un país que no es el nuestro”, cuenta. “Aunque explicamos todo eso en nuestro país no nos dejan vender esas cosas. Nos molestamos, nos unimos y protestamos”.

Yanisel dice también que en las candongas deben pagar por un custodio, el cuidado de la mercancía, la limpieza del local, etc.

“Las candongas generan trabajo”, reconoce. “De aquí sale la “comida” de muchas familias, los alimentos de las personas que vienen al hospital, el sustento de muchas personas”.

Foto: Enrique Torres.

Foto: Enrique Torres.

Señales preocupantes para los trabajadores por cuenta propia

En las últimas semanas las acciones de los inspectores del gobierno se han intensificado. “Nos tienen el pie arriba”, contó a elTOQUE una vendedora de Las Flores —candonga cercana al Hospital Arnaldo Milián—, bajo condición de anonimato.

“Se han tirado con todos: los que traemos ropa de afuera, los que venden alimentos, los que compran cosas y las revenden aquí”, cuenta.

Las señales para los trabajadores de las candongas no son buenas. Hace un mes, específicamente el 10 de febrero, durante una reunión con los gobernadores y vicegobernadores, el presidente Miguel Díaz-Canel criticó a los órganos locales de gobierno que no actúan contra las ventas ilegales. “Lo peor es la impunidad”, dijo.

El mandatario se refirió también a un tema sensible en la actualidad cubana de carencias y desabastecimiento: “Aquí nadie puede vender medicamentos. Todo el que venda medicamentos es ilegal, aunque vendas un medicamento que es tuyo”.

Días después, durante la reunión de balance anual de la Fiscalía General de la República, el presidente cubano insistió en el tema: “Hoy hay ilegalidades que no enfrentamos y la batalla tiene que librarse desde la base”, dijo e hizo referencias al ejercicio del trabajo por cuenta propia sin autorización y a los revendedores.

El día antes de la protesta

El miércoles 9 de marzo el gobernador de Villa Clara, Alberto López, organizó cuatro reuniones con trabajadores por cuenta propia que ejercen su labor en las áreas comunes de Las Flores, Los Framboyanes (candonga cercana a la Universidad de Ciencias Médicas), la Plaza Apolo y Malezas.

El objetivo de esos encuentros fue explicar las acciones que tomaría el gobierno para “reordenar” esos espacios y eliminar “todo lo ilegal” que allí acontece.

López afirmó que en ningún caso las candongas serán cerradas, sino “ordenadas”.

“No se trata ahora de cerrar las áreas comunes, sino de ordenarlas. No es condenar el trabajo por cuenta propia, sino ejercerlo a plenitud dentro del marco de la legalidad.

Tampoco vamos a seguir permitiendo la impunidad, ni que las disposiciones que adoptemos se incumplan. Eso no lo vamos a aceptar. Estaremos intransigentes ante los que no se acojan a la ley”, dijo López.

Según el reporte publicado en el portal digital del gobierno en Villa Clara, las reuniones alcanzaron el medio millar de trabajadores privados, “en un ambiente de respeto, donde los cuentapropistas emitieron sus opiniones y sus criterios fueron escuchados”.

El gobernador insistió, sin embargo, en que esta “no será una campaña más, sino una labor sistemática y permanente. Corresponde restablecer la ilegalidad y lo vamos a lograr”.

La protesta de este jueves —que puede repetirse si no se atienden sus demandas, indicaron varios manifestantes— muestra que los trabajadores de las candongas no quedaron conformes con las palabras del gobernador y que, incluso, las tomaron como una amenaza.

“Si nos vuelven a tratar de meter el pie, vamos a volver a salir para la calle”, dice un señor de cuarenta años que vende herrajes de plomería. “Algunos después de la marcha se fueron a sus casas y por eso hoy esto está medio vacío. Pero el viernes todo el mundo va a estar aquí. Nosotros ganamos”.

En las candongas de Santa Clara se encuentran los productos que no hay en otros espacios comerciales. Foto: Enrique Torres

En las candongas de Santa Clara se encuentran los productos que no hay en otros espacios comerciales. Foto: Enrique Torres

Relación amor–odio

En las candongas de Santa Clara “aparece” todo lo que alguien busca. “Si yo no lo tengo, sé de alguien que sí lo tiene”, asegura una señora que vende ropa en Los Framboyanes.

“Aquí nosotros te vendemos hasta un avión”, dice entre risas.

Incluso desde Cienfuegos y Sancti Spíritus las personas van a buscar algo allí.

“Yo vengo al Cardiocentro regularmente con mi papá y aprovecho para comprar cosas que en Cabaiguán no encuentro”, comenta Hortensia mientras examina unos ajustadores.

“Aquí compré una resistencia para mi hornilla eléctrica, el regulador de voltaje para mi refrigerador y hasta desodorante cuando se perdió de las tiendas”, cuenta. “Es verdad que a veces se ‘pasan’ con los precios, pero mucha gente prefiere pagarlo un poquito más caro a no tenerlo”.

La reventa de productos de la red minorista es una de las principales quejas de la población con respecto a las candongas. En los quioscos es posible identificar varios productos cuya procedencia son las tiendas y almacenes del comercio interior.

Arasay Álvarez Álvarez aseguró en Facebook que en las candongas se venden productos importados, pero también acaparados por las personas que se dedican a eso cuando los sacan en las tiendas.

“Bastante dóciles fueron las autoridades”, dice. “Debían haberlos quitado sin darles ningún plazo. Esas son ilegalidades”.

Moisés Álvarez no trabaja en la candonga pero es trabajador por cuenta propia y también está en contra de quienes revenden y acaparan, de quienes ejercer sin autorización. Sin embargo, se queja de las limitaciones que pone el Estado para importar equipos que les permitan mejorar sus servicios.

“Si no se permite importar equipos para producir bienes, ¿cómo se van a hacer con un mínimo de calidad y buena terminación?”.

“Aquí en la candonga, antes el refresco de 10 pesos estaba a 15, luego a 18 y yo lo he visto ya hasta en 20 pesos”, menciona un señor que busca latiguillos. “Son violaciones de los topes de precios, a la cara. Los cuentapropistas se los llevan por cajas de las tiendas”.

“¿Qué vamos a hacer?”, responde el vendedor de herrajes, “si surgimos sin mercado mayorista. Desgraciadamente, tenemos que comprar donde mismo compra la población”.

Yanisel Pérez Rodríguez asegura que los cuentapropistas están en contra de los revendedores. Que eso lo dejaron claro el día que salieron a protestar. “No estamos de acuerdo con quienes revendan productos de las tiendas ni mucho menos medicamentos”, dice. “Que prohíban eso creo que es una buena decisión, ya que hay ‘malacabezas’ que sacan esas cosas del hospital y la venden, y luego se revenden”.

“A nosotros también nos duele pagar a sobreprecio esas cosas. Hay que tomar medidas drásticas con quienes venden, pero también con quienes les facilitan esa mercancía, porque los revendedores no la inventan ni la roban, y todas esas cosas salen en grandes cantidades”.

Vista panorámica de Las Flores —candonga cercana al Hospital Arnaldo Milián. Foto: Sadiel Mederos

Vista panorámica de Las Flores —candonga cercana al Hospital Arnaldo Milián. Foto: Sadiel Mederos

 El pasado turbulento de las “candongas”

No es la primera vez que las dos principales candongas de Santa Clara (Las Flores y Los Framboyanes, en la concurrida zona hospitalaria) están en el ojo del huracán.

Un reportaje del periódico Vanguardia, de inicios de 2018, habla de “relajo” y de que ambos espacios comerciales nacieron torcidos.

En aquel momento, el medio provincial citó a la representante sindical del mercado Las Flores. Sus palabras fueron muy claras: “Los trabajadores nuestros están preocupados, pues los acusan de revender todo lo que no hay en las TRD, cuando muchas de esas cosas son importadas de otros países. Yo sé que no las pueden vender, pero eso ocurre en toda Cuba por igual. En ese sentido, creo se deben tomar decisiones que amplíen las posibilidades para el trabajo por cuenta propia”.

Las candongas surgieron al calor de la reforma económica impulsada por Raúl Castro, cuando a los Consejos de Administración Municipales (CAM) se les otorgó la posibilidad de arrendar espacios comunes para el ejercicio del trabajo no estatal.

En Santa Clara, y en Cuba, la relación entre estos espacios y las autoridades de gobierno ha sido tensa desde el inicio. La protesta de este jueves fue un pico en esa tensión acumulada. Los “candongueros” esperan ahora por la respuesta de las autoridades, que prometieron revisar las regulaciones y, mientras, les permitieron continuar vendiendo los productos importados. ¿Volverá a estallar el conflicto?

 

Si te gustó este texto puedes leer otros en la aplicación móvil de elTOQUE. Cada día compartimos nuevas publicaciones a las cuales puedes acceder mediante una descarga por correo Nauta o Internet. Búscala en Google Play o en CubApk.