El viento en la punta de la Península Hicacos sopla de mar a tierra la mayor parte del año. Esa es una condición idónea para practicar el kitesurf, ese deslizamiento sobre el agua en una tabla de surf impulsada por una vela.

Hace cinco años, Juan Darién armó con casi 20 personas una peña de interesados en practicar el deporte. Cuando las condiciones de viento y mar lo propiciaban, en este idílico paisaje de la punta del balneario de Varadero, allí se desplazaban para practicar las varias decenas de personas que se han sumado a la escuela y el club impulsado por Darién.

Sin embargo, estos los aficionados cubanos han sido desplazados de su propio territorio.

“El pasado 27 de julio nos sacaron de la zona de playa que se extiende entre el Hotel Gran Memories y el Laguna Azul, en la Punta de Varadero. Sin explicación alguna nos llevaron para la policía de Santa Marta. Ni siquiera nos hicieron un acta de advertencia ni nos dijeron las razones de este proceder. Solo que cumplían una indicación. Tras devolvernos los carnés, nos dejaron ir”, cuenta Ramírez.

En efecto, el 28 de marzo del actual año los jefes de seguridad de cada hotel del grupo Gaviota recibían la siguiente información de un organismo de Seguridad en la región:

“…se prohíbe por (la empresa) Gaviota y el Minint (Ministerio del Interior) el empleo de Kitesurf en áreas de los hoteles de Gaviota, por la peligrosidad que representa y molestias que ocasiona, estando prohibido también en hoteles de Mintur (Ministerio del Turismo).”

Correo circulado a los jefes de seguridad de los hoteles en Varadero.

La indicación no era conocida por las autoridades del gobierno en el municipio, a quienes acudieron Ramírez Sarabia y sus amigos en busca de una explicación convincente.

Por eso, entre otras razones, la indignación ha crecido en días recientes entre los jóvenes del club, pues han sido testigos de cómo los guardias de las dos instalaciones hoteleras de donde los expulsaron, orientaban a algunos clientes acerca de la práctica del kitesurfing, justo en el área de la que fueron sacados los muchachos. Ahora estos jóvenes se preguntan si el deporte resultará peligroso nada más que para los cubanos.

Foto tomada por los integrantes del Club en la zona donde le prohiben a los cubanos practicar kitesurfing

Como alternativa para continuar con su deporte, a los miembros de la Caribbean Riders les ofrecieron una franja de playa próxima a la calle 29, donde concurren en esta etapa del año vacacionistas de diversas partes del país. Si de peligro para golpear a alguien se trata, allí las probabilidades sí que se multiplican.

Para Ramírez Sarabia y sus amigos, quienes emitieron la prohibición del kitesurf en la punta de Hicacos, ignoran (por no decir que violan) el artículo 43 de la Constitución de la República de Cuba, según el cual se refrenda el derecho de cualquier ciudadano a disfrutar de “los mismos balnearios, playas (…) deportes, recreación y descanso”.

“El kitesurf es un deporte extremo pero cuando se ejerce con responsabilidad y se adoptan las medidas correctas, es una forma muy sana de recreación, y es algo que no se le puede quitar a estos muchachos “, sostiene Sarabia. Sus propios equipos han servido para que los chicos del barrio aprendan.

Él, además, no es un improvisado en la materia, de hecho es uno de los pocos instructores cubanos que cuenta con una certificación internacional que le avala para enseñar kite.

Pero, por lo pronto, no hay buen viento ni buena mar para sus deseos.

El club informal de amantes de Kitesurfing en Varadero