Barack Obama llega a la Presidencia de los Estados Unidos por su compromiso con la implementación de políticas beneficiosas para el pueblo norteamericano, pero también porque a los votantes le parecieron auténticas sus ideas.

Muchos cifraron sus esperanzas de un mundo mejor en su capacidad política, e incluso varios presidentes de izquierda en América Latina tuvieron gestos de reconocimiento y expectativas.

Obama no ha podido cumplir a cabalidad los beneficios prometidos al pueblo estadounidense en términos de políticas inmigratoria y de salud, pero no ha sido por su falta de voluntad, sino por los obstáculos interpuestos en el Congreso.

Ahora, existen elementos que han sido parte de su voluntad y ha cumplido cabalmente que impiden otorgarle el calificativo de honesto. “Honesta” es una persona de buenas intenciones, que dice la verdad y tiene un comportamiento sin tacha.

Obama ha promovido políticas beneficiosas al interior de los Estados Unidos pero ha continuado la tradición de moldear el mundo de acuerdo con los intereses norteamericanos. Esto se manifiesta con claridad en la política hacia el Medio Oriente (y todo el gran tema de la lucha contra el terrorismo) y en los tratados de libre comercio que ha promovido con diversos países.

Obama promovió el fin de la guerra en Iraq y Afganistán para sustituirla por otras nuevas en Siria y Libia. Arabia Saudita e Israel son tan dictatoriales como Siria y Libia, pero colaboran con los intereses norteamericanos.

Obama dijo varias veces en Cuba que la libertad es un valor universal. Es imposible creerle cuando su lucha por la libertad está condicionada por los intereses propios.

La estrategia norteamericana en el Medio Oriente tiene más que ver con el petróleo y el desarrollo de la industria armamentística, que con el bienestar de los pueblos árabes.

Sobran palabras para hablar de las consecuencias negativas que han tenido estos procesos sobre la vida de las personas: todos tienen la firma de Obama.

Ya vemos que no es un hombre de buenas intenciones, y que no tiene un comportamiento sin tacha.

 Ahora veremos que tampoco él dice la verdad.

Nos mintió cuando dijo que cree en la libertad como valor universal, y también cuando afirmó que Estados Unidos respetará la soberanía de Cuba: unos párrafos más abajo de ese mismo discurso esbozó toda su concepción y estrategia sobre el papel que debe jugar la empresa privada en nuestro futuro. Varias de las medidas adoptadas en la flexibilización del bloqueo están orientadas al desarrollo selectivo de este sector y su constitución como actor político dentro de Cuba.

El financiamiento gubernamental a los programas para el cambio de régimen no ha cesado, y el propio Obama ha dicho varias veces que se trata de una nueva táctica con los mismos objetivos. Cada uno de los discursos que dio en Cuba estuvieron marcados por el intento de construir un liderazgo ante el pueblo cubano.

Obama no respeta la soberanía de Venezuela, Honduras y Siria ¿por qué haría una excepción con Cuba?

Son sorprendentes las semejanzas con el discurso de Calvin Coolidge durante su visita presidencial de 1928: “el espíritu de libertad es universal, reina entre las naciones una actitud de paz y de buena voluntad. La resolución de arreglar las diferencias entre nosotros mismos, sin recurrir a la fuerza, sino aplicando los principios de justicia y equidad, es una de nuestras características de mayor relieve. La soberanía de las naciones pequeñas es respetada.”

Debemos acostumbrarnos a los buenos modales, el lenguaje de principios, la articulación lógica de las ideas y a las buenas intenciones.

Nunca antes del 17 de diciembre habían dejado que un presidente norteamericano nos hablara directamente: había que mantenernos alejados de la fuente del mal. Ahora el pueblo queda menos preparado para distinguir lo auténtico de lo falso, las formas de los contenidos, las verdades que se omiten.

Cuando uno habla de los problemas de Cuba te suelen decir: por qué no hablas de los problemas del mundo. Estoy seguro que algunos de ustedes se están haciendo la pregunta inversa: por qué no hablas de los problemas de Cuba. Las dos formas de censura quieren que nos concentremos en una parte de la verdad, y sobre todo, que nos conformemos. No me es posible estar de acuerdo.