Se levanta del asiento que lo ha mantenido frente a la pantalla de la computadora toda la mañana. Su tiempo es limitado, porque cuando de hacer animados se trata, a Harold Díaz Guzmán, “el Muke”, le haría falta que el día tuviera más de 24 horas.

“Cuando vi la película Toy Story dije que eso es lo que yo quería hacer cuando fuera grande. Es que con la animación tienes libertad total para poner en pantalla la idea más provocadora que tengas”.

Director de los cortos de animación Invertebrados y Otro animado que no es para niños, así como algunos spot publicitarios, el Muke ha participado en varias ediciones de la Muestra Joven ICAIC, y trabajos suyos han sido presentados en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano; además de que integra el team que ha hecho la célebre saga de Dany y el Club de los Verracos

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“El problema fundamental con la animación en Cuba y con cualquier forma de hacer cine que no sea en la capital, es que es muy difícil que te paguen por eso, porque no hay mecanismos legales para ello, ni instituciones que te amparen. Entonces uno tiene que hacer las cosas como hobby”.

Foto: Yariel Valdés.Para ganarse la vida entonces Harold continúa trabajando en el Centro de Investigación de Métodos Numéricos de la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, trabajo que consume buena parte de su tiempo

Al mismo tiempo, Harold se ha propuesto que Santa Clara esté en la vanguardia de la animación en Cuba, y ha puesto su empeño en aglutinar un movimiento de creadores en el centro del país, al que se han sumado Gabriela Leal, Jorge Luis Mendoza y Alejandro Ordext, ya con obras en su haber, y con quienes comparte lo aprendido todos estos años.

“En Cuba no hay escuela de animación y no he podido reunir animadores porque los animadores no existen, sino más bien entusiastas con esto que nos hemos ido formando de manera autodidacta”.

Oniroma nombra a este grupo de jóvenes que ponen en la animación todos sus sueños, y que solo en la creación encuentran la manera de librarse de esa suerte de ansiedad.

“El trabajo es  difícil dada la disponibilidad de la gente que he estado tratando de reunir, algunos son estudiantes universitarios, algunos son profesionales. Estamos trabajando no con la constancia que la idea de un grupo de creación exige, porque no se puede, sino aprovechando el tiempo libre. El objetivo de nosotros a largo plazo es no tener que trabajar en otras cosas, sino vivir de nuestro trabajo de animación, algo que tiene que suceder en algún momento. Pero el movimiento funciona, y estamos tomándonos las cosas muy en serio”.

Foto: Yariel Valdés.Tan es así que este grupo, al que la Dirección de Cultura en la provincia ha prometido un local y un mínimo de equipamiento que ayude a “romper la barrera difusa entre ser un grupo establecido y no serlo”, debe tener listas dos nuevas producciones para enero de 2017. Asegura el Muke que estas tendrán  una visualidad sin precedentes en la historia de la animación en Cuba y ambas han contado con el respaldo de varias instituciones:

“El apoyo de la Asociación Hermanos Saíz me permitió contratar a músicos profesionales para hacer la banda sonora de uno de los animados, y contratar turnos de grabación en estudios de la Egrem. Por otra parte, está saliendo dinero del ICAIC para el otro animado, que será entonces una coproducción. Los estudios animación del ICAIC están haciendo una apertura hermosa, que a mí me sorprendió mucho, pues están interesados en promover todas las actividades de animación, incluso en el cine independiente, que es para mí el que está salvando la animación en Cuba, porque lo que está haciendo la industria deja mucho que desear.”

Harold ha hecho su apuesta, y en la conformación de un movimiento de animación en Santa Clara, hace tiempo abandonó la cómoda butaca de espectador, para convertirse en el principal impulsor de esta otra historia, que no es solo de “muñequitos”.