La Habana, 30 sep.- En un encuentro inusual para el debate de este problema, que casi siempre se limita a las redes sociales en Internet, varios grupos protectores y activistas independientes analizaron preocupaciones actuales sobre su misión en un panel realizado en el Centro Cultural Padre Félix Varela.

“Hoy hablamos por el caballo que colapsó en una calle de Camagüey (centro cubano) por falta de combustible y humanidad…Hoy hablamos por la ley de protección animal que no llega”, dijo la protectora Beatriz Batista, al inicio de su intervención, el 27 de septiembre, en el panel organizado por la revista Espacio Laical.

Los panelistas y una veintena de protectores reunidos en la última edición del espacio de debate realizado trimestralmente por la revista adscrita al mencionado centro católico, analizaron cuestiones como las diversas formas de maltrato, adopción responsable, la esterilización como forma de control y la ausencia de legislaciones o políticas públicas efectivas que protejan a los animales de la isla caribeña.

Batista, estudiante de comunicación de la Universidad de La Habana, comentó el esfuerzo que implica ser protector independiente en Cuba, sin recursos, poco apoyo y escasas capacidades para encontrar soluciones a largo plazo, en el panel titulado “La protección de los animales ¿Qué se ha logrado? ¿Qué falta?”.

Al no tener respaldo legislativo y solo una organización protectora reconocida legalmente, los grupos independientes, que ya superan la docena en el país y operan con donaciones esporádicas para su trabajo, tienen un alcance limitado, lamentaron los activistas participantes en el encuentro.

Las limitantes por no ser reconocidas como oenegés son aún mayores cuando se trata de intervenir en escenarios institucionales como los zoológicos.

Para Sergio Boris Concepción, del grupo protector Cubanos en Defensa de los Animales (CeDa), el mejor camino es la concientización de la población. Sin embargo, “para esto el apoyo es casi nulo. Aún no se ha creado una campaña de comunicación para los callejeros”, lamentó.

Los participantes agradecieron la oportunidad de un espacio como este y la necesidad de promover más encuentros que extiendan el debate. Foto: Archivo IPS_Cuba

Los participantes agradecieron la oportunidad de un espacio como este y la necesidad de promover más encuentros que extiendan el debate.
Foto: Archivo IPS_Cuba

Mientras no exista una legislación, la lucha contra el maltrato tiene que ser un compromiso ético de toda la sociedad y la ciudadanía debe seguir generando soluciones, coincidieron los protectores presentes en el encuentro.

“Muchas de las donaciones, medicamentos u otros artículos que llegan desde organizaciones internacionales que quieren apoyar son retenidas en la aduana sin una explicación convincente. No nos dejan avanzar”, puso como ejemplo Concepción, del poco apoyo institucional.

Una ley de protección animal ha sido una demanda sostenida por más de una década, y para la que se han elaborado al menos dos anteproyectos desde la ciudadanía.

La abogada Amelia Morales aclaró que este es un asunto complejo y que no necesariamente debe circunscribirse a una sola ley, porque son diversas las necesidades de protección para los animales salvajes, los domésticos y los que viven en cautiverio.

También apuntó que no basta con tener la ley, es necesario asegurar mecanismos para su implementación que solo pueden venir del Estado, como por ejemplo los refugios.

Al encuentro asistieron protectores independientes y asociados a las organizaciones Hope for Cuban Paws, Apoyando y Transitando Animales Callejeros (Atac) y CeDa.

A continuación, la Redacción IPS Cuba resume las principales preocupaciones y necesidades identificadas por las y los animalistas en la cita:

  • Poca visibilidad de este problema en los medios de comunicación estatales. Ausencia de campañas públicas para la protección de animales callejeros
  • Mala praxis y falta de capacitación de Zoonosis, como se conoce la institución encargada del control y saneamiento de animales callejeros en el país, la que ha sido denunciada públicamente en múltiples ocasiones por maltrato en la captura de callejeros y el uso de la estricnina como método de saneamiento.
  • Falta de recursos en las clínicas veterinarias para realizar esterilizaciones y el hecho que solo dos organizaciones de la sociedad civil, Aniplant y la oenegé canadiense Spanky Project, estén autorizadas a realizar estas campañas.
  • La necesidad de que la formación de veterinarios se actualice con nuevos métodos, incluya además las esterilizaciones de perros y gatos, y una visión ética acorde con el sentido de protección y derechos que persigue el movimiento.
  • La creación de refugios amparados por el Estado.
  • La necesidad de crear alianzas entre los Ministerios de Salud Pública y Agricultura, quienes intervienen en el asunto, y los grupos protectores. (2019)

 

Este texto fue publicado originalmente en IPS Cuba. Se reproduce íntegramente en elToque con la intención de ofrecer contenidos e ideas variadas y desde diferentes perspectivas a nuestras audiencias. Lo que aquí se reproduce no es necesariamente la postura editorial de nuestro medio.