Esperanza se levanta al amanecer. Sortea los muebles con su mano extendida. Abre las ventanas para que la casa se inunde de ese olor a hoja de tabaco húmeda. Prepara el café antes que todos despierten. Comienza a alistarse para el trabajo tarareando algo y escoltada por su perra Teté.

Mitad nicaragüense y mitad cubana, a sus 27 años asegura que nadie ha podido arrebatarle el sueño de ser la primera rapera invidente de Cuba y no se da por vencida en el intento de grabar un demo.

“Mi papá me enseñó a tocar guitarra, porque viene de una familia de músicos y también me acercó a ritmos de su país como el reggae, calipso, palo de mayo y son nica.

“Las influencias que tuve antes de mi formación fueron debido a mi padre pues aquí en la finca Santa Isabel las opciones son limitadas y la vida cultural más cercana es en el pueblo de San Juan y Martínez” – se lamenta mientras relata el viacrucis de cuatro kilómetros a pie que la separan del municipio.

“Estudié Música en la Escuela de Instructores de Arte de Pinar del Río, pero desde los 11 años tocaba el piano y componía, gracias a mi profesora de primaria Lourdes. Ella siempre me alentó a perseguir mis sueños.

“La etapa de preuniversitario no fue fácil. Incluso la entrada a Instructores resultó dura. Aún recuerdo cómo la persona que me examinó quiso complejizar la prueba de aptitud para ponerme al límite. Por eso no me lo creía cuando dijeron: Esperanza Pomares…aprobada.”

“Escuché palabras de desaliento. Algunos me decían que no iba a llegar a ninguna parte. Pero siempre me impuse” – cuenta con el saborcillo de saberse una guerrera, aunque sea una guerrera insatisfecha.

“Las escuelas para débiles visuales me ayudaron a independizarme. Todavía me cuesta orientarme en contextos abiertos, pero lo intento. De la única manera que pudiera salir sola es si tuviera un rehabilitador que me enseñara a moverme en el espacio.”

¿Rehabilitador…? – repito extrañada.

“Así se le llama al entrenador que te enseña cómo reaccionar ante situaciones cotidianas y cómo esquivar los peligros de la calle, por ejemplo qué hacer si un carro viene de frente.

“En Pinar del Río no existen profesores de ese tipo. El único Centro de Rehabilitación para Ciegos que conozco está en Bejucal y ahora está cerrado. Yo soy una persona que toma los obstáculos como un desafío y me gusta sobreponerme a ellos, pero a veces no depende solo de mí.”

¿Y cómo llegaste al rap?

“En la secundaria me uní a un grupo de salsa Explosión Juvenil, pero me atraía más la música urbana y pasé al formar parte de Doble Impacto. Cuando estaba en Instructores de Arte formé el trío Luz de la Esperanza con otras muchachas invidentes.

“Luego nos separamos y seguí sola como Gretha, la reina de la letra… es que los raperos necesitamos nombres con pegada.” – y sonríe con complicidad.

“Hay muchos prejuicios sobre las mujeres que hacen rap. A mí me encanta Ivy Queen, porque ella es muy feminista. También escucho a Daddy Yankee. Él se sobrepuso a una limitante física. Sus canciones han sido una terapia para mí.”

¿Qué tal te ha ido en la música?

“Comencé a grabar un demo, pero se me dañó la computadora y perdí todo. He buscado estudios particulares pero son demasiado caros. Darme a conocer es muy difícil.

“Mi pianola no funciona todo lo bien que debería y a la guitarra le faltan cuerdas y llaves. La Brigada de Instructores de Arte no tiene reservas para reparar instrumentos y eso limita incluso mi interacción con los alumnos” – y un halo de desaliento le viene encima cuando enumera tantos contratiempos.

“En la primaria donde trabajo formé un coro con los Versos Sencillos en versión rap para fomentar valores en los niños y acercarlos a la obra de Martí de una manera entretenida, pero no me permitieron presentarlo.

“En el certamen municipal Nuestros Autores no se puede premiar el género urbano. La Brigada no cuenta con espacios para promocionar la música que yo hago y concursos como Sonando en Cuba son muy específicos.

“Los encuentros nacionales de rap no me aceptarían sin ser miembro de la Agencia Cubana de Rap y para eso necesito al menos un demo.”

¿Y si apareciera un patrocinador?

“Entonces creo que sería la primera rapera invidente de Cuba.”

Fotos: Félix Blanco