Xiomara marca un nuevo número telefónico. La respuesta es la misma: “Señora, a 1.01.” La mujer no se resigna, marca el quinto número telefónico. Su hijo trabaja como colaborador en Venezuela y ella necesita enviarle billetes de dólar (USD).

Xiomara Bueno tiene la opción de adquirirlos en el mercado estatal, a un precio de 103 pesos cubanos convertibles (CUC) por cada 100 USD, pero ha sabido que hasta las personas que tienen sus depósitos bancarios en esa moneda deben ponerse en una lista de espera para que el banco se los devuelva.

Por eso Xiomara siempre ha apelado al mercado alternativo (y subterráneo) de divisas, en el que se cotiza el dólar a tasas más ventajosas que las oficiales.

Mientras en las Casas de Cambio (CADECA) por cada unidad USD el vendedor/cliente solo recibe 87 centavos de CUC (resultado de la tasa de cambio oficial más un gravamen del 10% por los riesgos que corre el gobierno cubano al realizar transacciones en dólares estadounidenses) en el mercado informal hasta hace muy poco tiempo se podían conseguir entre 90 y 95 centavos de CUC por 1 USD.

Esas fueron las tasas en las que ha comprado Xiomara desde 2016, pues solía pagar de 92 a 94 CUC por cada cien USD, vía Revolico, el servicio más popular de clasificados. Pero eso fue hasta mayo de 2019, según sus cálculos.

A partir de esa fecha el dólar ha experimentado un alza hasta los 1.01-1.05 CUC por 1.00 USD. Ahora, aunque sigue siendo mejor opción cotizarlo por la “izquierda”, que en la casa de cambio oficial, el incremento de los precios está incidiendo directa e indirectamente en la economía doméstica.

Menos entradas de divisas norteamericanas tras la caída del turismo y al cese del arribo de cruceros, y una mayor demanda de quienes viajan de compras, quieren emigrar o remesan al exterior, han repercutido en la subida del valor del dólar en el mercado subterráneo.

“En los tiempos de vacas gordas o de mejora de las relaciones con los Estados Unidos, llegó a estar a 0.95-0.96 CUC x 1 USD”, asegura “Ramón”, un señor que durante años se ha dedicado al canje ilegal de dólares en la barriada de Mantilla, en La Habana, y que nos pide no revelar su identidad al estar consciente de que está cometiendo un delito.

“Ramón” detalla que desde hace cuatro años las tarifas no habían tocado el tope de 1 por 1, al menos en la capital.

Menos turismo, menos remesas… ¿serán esas las causas?

“Estamos anunciando que el Departamento del Tesoro implementará cambios para restringir los viajes por razones no familiares a Cuba”, dijo el asesor de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, a finales de abril.

Al mismo tiempo, notificó que el tope de las remesas, a partir del 2 de mayo, se situaría en los mil dólares cada trimestre. De esta forma, se echaba por tierra la decisión de Obama que posibilitó, entre 2009 y 2017, eliminar restricciones de remesas a la Isla. En ese periodo, las remesas crecieron en 2 000 millones de dólares con respecto al anterior periodo 1993-2008, según cifras de The Havana Consulting Group (THCG).

Del periodo que transcurre, no aparecen cifras; aunque es relevante aclarar que la mayor parte de esas remesas no entran como billetes verdes a Cuba, sino que ya vienen convertidas en CUC lo mismo por agencias oficiales como la Western Union o a través de negocios privados de envíos de paquetería y remesas a domicilio, en Cuba, que entregan el dinero ya convertido a pesos cubanos.

Dailen Figueredo, economista cubana radicada en España, considera que la subida actual del dólar en el mercado alternativo ha sido motivada por el efecto dominó de las políticas de Donald Trump hacia Cuba y la activación del capítulo III de la Ley Helms Burton. Desde la llegada del inquilino 45 a la Casa Blanca y reciente puesta en funcionamiento del mencionado capítulo, el turismo estadounidense en la Isla se ha reducido.

Y otra causa puede ser la incrementada demanda de dólares por cubanos en la Isla para ir de compras a países vecinos o emigrar.

A pesar de las restricciones cada vez más crecientes para entrar a Estados Unidos, las personas aún invierten hasta 10 mil “verdes” para salir del país y tener los recursos suficientes para atravesar la ruta que los puede llevar por más de cinco naciones.

Entre 2018 y lo que va de 2019 los destinos han sido países centroamericanos como Panamá, Guyana y Nicaragua, con una posible estancia prolongada en México antes de poder pedir asilo en la frontera.

Otro grupo no despreciable de nacionales se han decantado por la opción de viajar y regresar con mercancías que escasean en Cuba. Son los suministradores del negocio minorista informal, abastecido con artículos importados tan disímiles como zapatos, artículos de aseo, medicamentos, autopartes y electrodomésticos. Estos negociantes son clientes asiduos del mercado informal de divisas y animan su funcionamiento.

Para que se tenga una idea de la demanda de ese mercado, en el presente año, el gobierno de Panamá empezó a ofrecerles una visa especial para negocios a los cubanos que acuden a comprar a la Zona Franca de Colón, quienes totalizan más de 23 mil nada más en los primeros siete meses de 2019.  Para sus compras, los viajeros van con dólares que adquieren, en su mayoría, dentro de Cuba.

Seis consejos para viajar como “mula” a Panamá

Williams, un vendedor de dólares mediante Revolico, reconoce que él vende a 1.01 porque “todo el mundo lo está haciendo”. “Si todo el mundo lo tiene a ese precio, yo también”, responde al teléfono.

A Xiomara solo le queda un número en la lista. Al tercer timbre contesta la persona. “Los tengo a uno por uno”. Xiomara ve los cielos abiertos, sin embargo,… los cambia solo si es una suma superior a 1 000 dólares.

Otro de los vendedores consultados asegura que un anuncio de dólares a 0.96 es un fraude. “A 1 por 1 no hay, están perdidos. ¡Perdidos!”, recalca. Mientras, la persona que responde a uno de los números telefónicos de los anuncios aprecia, entre las causas de la desaparición, que “no hay extranjeros. La gente se va pa’ fuera y se los lleva, no se quedan acá en Cuba. A uno por uno está hace tres meses, subió ahora”, confirma.

—Tengo un poco que me quedan por cambiar a 1.01. Si me pagas en moneda nacional es a 1.01, si es en CUC es a 1.015. Es decir, 1 000 dólares son 25 250 CUP (1 010 CUC) y 1 015 si pagas en CUC —oferta Leyanis.

En los movimientos del mercado, considera Dailen Figueredo, nunca los procesos son lineales. No se podría decir que la disminución de la oferta provocó el aumento de la demanda porque ambos fenómenos ocurren simultáneamente.

De todas formas, Abelardo, un cambista residente en la Isla de la Juventud, aseguró que en ese territorio lo que ocurre es que no hay dólares en la calle y los pocos que hay la gente se los lleva para afuera.

“Lo que entra me lo dan a 99 pa’ yo venderlo a uno por uno. Pero tengo que caerle arriba a los cubanoamericanos que vienen”, sostiene.

Una última posible causa de esta alza en el mercado cambiario informal estriba en el temor a la unificación repentina de las dos monedas de circulación local (CUP y CUC) según apunta la economista  Figueredo, ahora estudiante de postgrado en Barcelona.

“Lógicamente el que tiene dólares, al ver que su precio aumenta, y ante la incertidumbre de la tan anunciada unificación monetaria, los guarda”, asegura. “Y el que no tiene, trata de cambiar cuanto antes los CUC a dólares porque es la moneda fuerte. La mayoría se deshace del CUC porque las señales apuntan a que es, de las dos monedas locales, la destinada a desaparecer”, dice.

Recargas y precios en Revolico sufren los efectos del alza del dólar

Desde hace varios años la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (ETECSA) ofrece el servicio de recargas de móviles desde el exterior para sus clientes de telefonía celular. Una “promoción” que permite a los usuarios por cierto depósito adquirir un monto superior de saldo o minutos de comunicación. “Si recarga del exterior a partir de 20 CUC recibe un bono adicional de 30 CUC a consumir hasta…”, reza la oferta más popular.

El Estado cubano tiene en las recargas una fuente constante de divisa fresca desde el exterior. Sin embargo, las recargas desde el interior, a través de alguien en el exterior, también se han hecho frecuentes.

La práctica es muy sencilla: un agente de telecomunicaciones dentro de Cuba vende el “paquete” de recarga en CUC y luego entregará el pago a alguien que desde fuera de Cuba termina la compra, en divisas extranjeras, en las páginas web de los vendedores. Las personas fuera de Cuba suelen recuperar su inversión con dólares comprados en el mercado informal cubano.

Recargas de saldo: fuente millonaria de divisas para ETECSA

Ahora, como resultado del alza del dólar, se han sentido los efectos en los precios de los paquetes. Si al principio las pancartas de los recargadores anunciaban 21 por 40, dejando un pequeñísimo margen de ganancia con respecto a ETECSA (20 por 40), desde hace dos meses llegan a 24 por 40.

—Mi herma, antes estaban en 22 y 21 las recargas, ahora están en 23 o 24 porque se ha dificultado la cosa en ETECSA con lo de los pagos, ahora es más difícil pagar —contesta Alejandro Colomé, un joven que en la calle Monte se dedica a reparar teléfonos y a recargar en la semana de promoción.

Una “recargadora” de La Güinera, en el municipio habanero de Arroyo Naranjo, lo ve de modo similar. Ella, que recarga todos los días de la oferta hasta que le entra sueño, reconoce que hace unos meses no era tan caro. En los últimos tres meses los precios ‘se han disparado’. “Los proveedores subieron”, dice, pero apunta que “esto no tiene nada que ver con ETECSA. Incluso la recarga estaba más cara el mes pasado”. Ella explica que le ponen un dinero en un servidor en el exterior y que va recargando hasta que se agota. Y que ahora no le ponen tanto como antes.

Similar efecto de subida han experimentado, sobre todo, los equipos electrodomésticos que son comercializados a través de las páginas de clasificados, como Revolico. Traídos desde el exterior por las llamadas “mulas” o las importaciones de carácter personal que hacen algunos cubanos, como pequeña fuente de ingresos extras, equipos como aires acondicionados han subido entre 30 y 50 CUC en su costo.

“Tengo que pagar más para comprar dólares”, dice Rafael, quien lleva e instala a domicilio en La Habana equipos importados desde Panamá.

Otras fuentes de dólares para el mercado informal

Los cubanos que vienen de visita al archipiélago parecen ser la fuente principal de la divisa norteamericana para el mercado subterráneo. Otra fuente podrían ser los turistas, aunque hay cierto consenso entre varias fuentes en que los extranjeros, para evitar estafas, no acuden al mercado informal.

Anelis Infante, una guía de turismo de La Habana Vieja, coincide con ese criterio. Según Infante los extranjeros generalmente cambian en los hoteles o en las CADECA. No obstante, ello no impide que parte de sus divisas lleguen al mercado informal. De acuerdo con un carpetero de un hotel en Cayo Largo del Sur, en ocasiones los trabajadores que cambian en los hoteles llevan su propio dinero y tienen las formas de burlar el sistema informatizado para comprar los dólares de los huéspedes.

“Es algo muy común, y son dólares o euros que circulan en el país sin que sean declarados al Estado”.

Foto: Golda Hernández

Foto: Golda Hernández

“Acá aceptamos cualquier tipo de divisa, dólares, euros, hasta rupias si traen la gente —dice Carlos, dueño de uno de los restaurantes privados (“paladares”) más famosos de La Habana. “El que acepta divisas acá, sabe que se la está jugando, porque eso no es legal. No es lo establecido, por tanto, las cuentas de mi restaurante solo aparecen en CUC y pesos cubanos. Pero ya te digo, en lo que quieras pagar yo te cobro y acepto el cambio”.

Algunos restaurantes toman las monedas internacionales según lo establecido por CADECA, otros aplican al dólar una tasa de cambio peor que la oficial: lo reciben a 0.80 CUC. Es el caso de los restaurantes privados pertenecientes al complejo gastronómico 25MN, en el Vedado.

Restaurantes como el NELLY y Doña Alicia imprimen la cuenta del cliente en las principales monedas de circulación en Cuba: Euros, Dólares, Pesos Cubanos.

Una encuesta diseñada para este reportaje y aplicada en una decena de restaurantes privados de La Habana arrojó que la mayoría de los dueños aceptan el pago de divisas extranjeras. Sin embargo, muchos no tienen claro si es legal o viola alguna regulación. Varios de ellos, para quitarse responsabilidad de encima en caso de que contravengan la ley, aplican la tarifa de cambio establecida por el gobierno cubano; otros imponen sus propias tasas cambiarias con el afán de atraer divisas, sin la mediación estatal, sin la “multa” de CADECA o del Banco Metropolitano.

Al menos cinco dueños de restaurantes entrevistados viajan a otros países en busca de insumos para sus negocios: copas, cubertería, platería, servilletas y otros artículos escasos o demasiado caros en Cuba, y para ello emplean parte de las divisas captadas en sus negocios.

Otros dueños de restaurantes refieren que esas divisas captadas, lejos de ir al exterior y contarse entre los millones que dejan los cubanos en países como Panamá, los cambian en el mercado interno, subterráneo u oficial. Pero no es una muestra representativa.

 

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