El centro histórico de La Habana es uno de los lugares con mayor concurrencia de turistas en toda Cuba. Muchos jóvenes de la zona ven allí una oportunidad para iniciar un negocio, “raspar algo”, demostrar su talento o simplemente presentar lo mejor de Cuba a personas de otros países.

Raimil Martínez (23 años) maneja un lujoso auto clásico para ganarse la vida. “Soy un tipo sencillo y me divierto mostrando la ciudad a los extranjeros interesados en conocerla”, me dice.

“Me gusta porque es un trabajo sin complicaciones, que no exige mucho esfuerzo. En un buen día hago el dinero que necesito para todo el mes sin complicarme la vida”.

Raimil se gana la vida paseando turistas. Foto: Alba León Infante

Marila Machado Echavarría (25 años) y Cecilia Valdés Morales (31 años) venden souvenires en la calle Obispo. Cecilia trabaja aquí hace ya un par de años y le dispensa algo de su experiencia a Marila, quien se estrena como vendedora: “Siempre invita a pasar a los turistas y déjalos mirar toda la mercancía”, recomienda Cecilia.

“Hola amigo, lleve un regalo de Cuba, les dices, y enseguida les haces una oferta o le mencionas los buenos precios que tenemos aquí.”

Marila Machado Echavarría y Cecilia Valdés Morales vendedoras de souvenires. Foto: Alba León Infante

Norberto Vasallo Reyes (30 años) trepa hasta la punta de las palmas para tumbar los cocos que él mismo prepara y vende en la intersección de las calles San Ignacio y Obispo. “Al contrario de la mayoría de la gente, para mí los mejores días son los más calurosos, porque es cuando más clientes tengo. Vendo a todos por igual, pero los que más me compran son los extranjeros. A ellos les parece muy exótico tomarse el agua del mismo coco.”

Norberto Vasallo Reyes vende cocos que él mismo tumba. Foto: Alba León Infante

La muchacha de la trenzas no quiso decir su nombre. “Dime Bi y no hagas fotos de mi cara, ¡tú no ves que eso de Internet siempre es una candela!.” 

Foto: Alba León Infante

Aunque Bi tiene licencia de Costumbrista para trabajar en el casco histórico de La Habana Vieja, teme por la estabilidad de su trabajo y del único salario que entra en su casa. Ella es madre soltera de dos niñas.

Esta es una zona muy codiciada y a muy pocos le dan licencia para trabajar aquí.

“Hay trenzadoras en cada plaza y también en los almacenes San José, pero las que trabajan por la izquierda están pendientes de la más mínima cosa que hagas mal para ponerte en mala con los inspectores y quitarte el puesto.”

Foto: Alba León Infante

Yasel Saure Martínez (22 años) recorre la Avenida del Puerto guitarra en mano. Él no está desesperado por hacer una gran suma de dinero tocando para extranjeros.

Graduado como flautista de un conservatorio musical, Yasel alberga la esperanza de tener tanta buena suerte como un amigo que fue “descubierto” por un productor español, al que le cantó en el malecón.

Aunque siempre se raspa algo yo no pido; me dan propina si les gusta cómo canté.

“La verdad es que veo en cada extranjero la posibilidad de que alguien descubra mi talento, me lleve a tocar a su país y me haga famoso.”

Foto: Alba León Infante

Cuando terminó la carrera de ingeniero en Telecomunicaciones, lo ubicaron en ETECSA para hacer el servicio social. Ahí, un socio le propuso encargarse de un coche en la plaza de San Francisco y Daniel aceptó sin pensarlo dos veces.

Daniel González (28) nunca pensó que trabajaría junto a un caballo.

“Aunque la verdad es que la primera motivación fue el dinero, me sentía mal trabajando entre cuatro paredes, encerrado todo el día como si fuera un bicho en una caja.”

Daniel con su caballo. Foto: Alba León Infante

“Mi esposa, que es norteamericana, me regaló un almendrón para que yo pudiera tener mi propio negocio de alquiler a turistas”, cuenta José Alfredo Robledo (36 años).

El problema es que él solo habla español, así que decidió llamar a su prima graduada de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana, Yosnely Decalo (28). Ella le “hace la pala” perfecta.

“Mi primo maneja y yo me encargo de traer a los turistas, hacerles historias curiosas de La Habana y responderles todo lo que quieran saber de Cuba.”

José Alfredo Robledo y Yosnely Decalo viven de su almendrón. Foto: Alba León Infante

Estos son rostros juveniles que también hacen el turismo de Cuba. Detrás de cada persona, una historia, un mundo que descubre la polifonía vital de este archipiélago, donde parece que se ha abierto una temporada ininterrumpida de turistas.

 

 

 

 

 

 

 

Lee más sobre: Turismo en Cuba