Hola, amig@s:

Xel2 regresa con un nuevo acercamiento a nuestra cotidianidad y sus particularidades; en especial, el tema de la repercusión social de fenómenos como la “situación coyuntural” y la “normalidad diferente”. En ambos casos, se trata de un cambio de denominación que apunta a un nuevo estado de cosas, cuando en realidad solo ocurre una modificación nominal.

Desde el mismo momento en que fueron anunciadas las medidas ante la escasez de combustible y recibió el nombre de “situación coyuntural”, la respuesta social no se hizo esperar, ya sea en los espacios de convivencia cotidiana o en las redes sociales. Todos los cubanos de una forma u otra hemos sido afectados por esta situación y compartimos experiencias comunes que expresamos de diferentes maneras y de acorde a nuestros criterios.

Pero no todas las experiencias son negativas. Descubrimos que si se planifica bien, podemos evitar los molestos apagones; que a pesar de la evidente pérdida de valores de nuestra sociedad, aún somos solidarios y sabemos compartir el espacio en la guagua y reírnos todos de un chiste en medio de una cola interminable. Vimos también que iniciativas como el teletrabajo, apoyado en la digitalización de la sociedad, pueden dinamizar los procesos productivos que funcionan en el mundo entero. Sin embargo, este último funcionaría mejor si se lograra ofrecer servicios de Internet más económicos y acorde con los salarios del cubano promedio.

Ahora se anuncia que estamos entrando en lo que algunos miembros del gobierno llaman “normalidad diferente” y, sinceramente, todavía esa normalidad no se puede apreciar, quizás esto sea lo que la hace diferente. En sectores como el transporte público no se aprecian cambios en esa dirección; en los estantes de los mercados y a la hora de sentarse a la mesa sigue presente la coyuntura, al igual que en los memes y chistes en las redes sociales, en los cuales se aprecia un estado de inconformidad y crítica hacia el altar de los dioses del Noticiero Nacional de Televisión.

Queda ver cómo vamos avanzando, encarando nuevas etapas y poniéndoles nombres. No cabe duda de que somos buenos armando frases rimbombantes para calificar. Esperemos que pronto lleguen calificativos más esperanzadores como “prosperidad para todos” o “la época de las vacas gordas”; como pueblo nos lo merecemos y nos lo deben. Saludos y hasta el próximo domingo,

Wimar Verdecia Fuentes.