Blender es un programa informático de software libre, una alternativa para el modelado en tercera dimensión (3D). Ha alcanzado prestigio internacional y en Cuba también tiene usuarios independientes que van en aumento.

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Corrían los años noventa del siglo pasado. Raúl Fernández no recuerda la fecha con precisión. Tendría ocho o nueve años y era verano. Fue la primera vez que vio una animación hecha en 3D.

Sus ojos se quedaron fijos frente a la pantalla del televisor. Fue amor a primera vista. Desde ese momento intuyó que quería dedicarse a la creación de este tipo de producciones.

Con el tiempo, Raúl —que se hizo ingeniero informático— encontró una herramienta de la cual nunca se ha separado. Cuando habla de su descubrimiento, lo hace como si se tratara de un gran tesoro.

Vivimos en un mundo en 3D

Pensemos en la saga de películas de los Avengers, la serie Juego de Tronos o cualquier animado de Pixar… Gran parte del éxito de esas producciones sería impensable sin los efectos especiales generados por computadora, muchos de ellos vinculados a la modelación y animación en 3D.

Los grandes estudios utilizan, salvo contadísimas excepciones, software privado, propiedad de monopolios que se reparten el mercado y que ingresan miles de dólares por licencia de uso.

En ese escenario, ¿existe alguna alternativa “buena, bonita y barata” para los pequeños estudios o los productores independientes que pretendan usar la 3D?

La respuesta es “Sí”, se denomina Blender. Su uso va mucho más allá de los audiovisuales y en Cuba también se utiliza.

Blender y sus ventajas

En su definición más simple, Blender es un programa informático de modelado, iluminación, renderizado, animación y creación de gráficos tridimensionales.

No es el primero ni el único pero, a diferencia de la mayoría de sus competidores, Blender es un software libre. Puede ser copiado, modificado y utilizado con cualquier fin por cualquier persona, sin restricciones.

Su carácter gratuito no lo hace endeble. En realidad, se trata de un programa muy potente que ha sido usado, con éxito, en superproducciones de Hollywood (Spider-Man 2 y Captain America: The Winter Soldier, por ejemplo).

Entre sus ventajas se halla su carácter multiplataforma (se ejecuta en casi todos los sistemas operativos disponibles). Pese a su potencia, es ligero. Resulta excelente para el esculpido digital, funciona como editor de video y sirve para producir videojuegos. Además, es ideal para diseñar objetos con destino a la impresión en 3D.

Sus usuarios destacan que la velocidad de desarrollo del programa es mayor a la de la competencia, debido a que el código es libre y la comunidad de desarrolladores es enorme y muy activa. Los bugs (errores) se corrigen a diario y, con frecuencia, aparecen nuevas funcionalidades y añadidos (plugins).

Para Cuba —país de escasos recursos y bloqueado económicamente por los Estados Unidos—, Blender pudiera ser la mejor alternativa si de 3D hablamos. Al menos así lo consideran usuarios cubanos del software.

Raúl Fernández ( izquierda) y Daniel Katcher, creador de los dragones de Game of Thrones, en 3d

Raúl Fernández ( izquierda) y Daniel Katcher, creador de los dragones de Game of Thrones, en 3d

De Pinar del Río a California

Desde que Raúl descubrió el programa, comenzó a explorarlo y a desarrollarle una nueva herramienta. “La ventaja de Blender es que, al ser de código abierto, cualquiera puede experimentar con él, hackearlo, hacer cosas nuevas sin pagar nada y sin esperar nada a cambio tampoco. Cuando por fin tuve un resultado que se acercaba a lo que quería, pensé que tal vez a más personas le sería útil y creé un blog en abril de 2007, en el cual mostraba mis progresos y resultados”.

El blog fue un éxito total. En aquel momento muchos usuarios de Blender en el mundo esperaban una herramienta parecida a la creada por el cubano. A Raúl le llovieron los comentarios positivos y su trabajo le granjeó el apoyo de la inmensa comunidad en torno al programa. “A partir de ahí, no hubo vuelta atrás. Encontré el propósito que me definiría”.

En la actualidad, Raúl vive en Hollywood, California. Trabaja como desarrollador de software de Zbrush —un programa de modelado 3D de pago muy utilizado en superproducciones de cine, como El Señor de los Anillos. Sin embargo, no olvida Blender, el software que le abrió las puertas y que, en gran medida, definió su destino profesional.

Comunidad Blender de Cuba

Orlando Leyva tiene 26 años y se autodenomina “realizador digital”. Vive en Caibarién, Villa Clara y, por razones económicas, se desempeña como trabajador de hotelería en los cayos al norte de la provincia.

Pero lo suyo es el Blender, un programa que conoció en 2008 mientras era becario del Politécnico de Informática de Santa Clara.

“Estudiábamos Autodesk 3ds Max —programa de pago, en Cuba se utilizan versiones pirateadas de este— cuando un amigo me mostró la versión 2.48 de Blender. Me cautivó, lo sentí más creativo y cómodo”, dice Orlando.

Tras el lanzamiento de Internet por datos móviles en Cuba, Orlando decidió crear un grupo en Telegram para integrar a los artistas y usuarios nacionales de Blender.

“Encontré grupos de usuarios de Venezuela, Rusia, Estados Unidos, … pero de Cuba nada. Si las comunidades de tantos países estaban agrupadas, ¿por qué la de nuestro país no?”, dice Orlando.

BlenderCuba es un grupo reciente, creado en diciembre de 2018. Su fundador confiesa que es muy estimulante conocer nuevas personas y compartir conocimientos acerca de su programa favorito. “Hace que cualquiera aprenda más rápido. No nos molesta ayudar a quien tenga dudas, al contrario. Hay retroalimentación”.

Blender, ¿un software perfecto?

Dentro de BlenderCuba, la obra y los consejos de Marcos Antonio Ruiz se han vuelto muy populares. Este arquitecto de 39 años comparte capturas de pantalla de sus creaciones tridimensionales y ofrece consejos a todo el que lo necesite. Vive en Guantánamo, pero Internet sirve para acortar las distancias.

“Nunca me llamó la atención Autocad. Al graduarme usaba Sketchup, una herramienta muy, muy fácil de trabajar. Pero lo fácil muchas veces trae problemas. ¿Cómo crear vegetación, por ejemplo, con una herramienta así?”, se pregunta Marcos.

Fue entonces, en 2011, que inició sus pasos en Blender. Desde entonces, este software se convirtió en su herramienta preferida. “Blender es tan potente como 3ds Max, Maya, Cinema 4D o cualquier otro programa de pago. ¿Los contras?… Me detengo a pensar y no me viene nada a la mente”.

Trabajo de Marcos Ruiz, realizado en Blender y compartido en el grupo de Telegram por él mismo.

Trabajo de Marcos Ruiz, realizado en Blender y compartido en el grupo de Telegram por él mismo.

Blenderman

Otro de los que resalta las bondades de Blender es Yunior Frómeta, realizador audiovisual en Santiago de Cuba.

Durante algún tiempo el nickname de este informático —graduado en la UCI en 2012— fue Blenderman. Ese simple hecho indica cuál es uno de sus programas favoritos.

“En la universidad intenté instalar 3ds Max pero, como no tenía privilegios de administrador, no pude. Sólo me quedaba Blender, que pesaba poco y se instalaba cómodamente en una memoria. Pasé meses ‘perdiendo el tiempo’ en Blender, al punto de que fui a ‘mundial’ de matemáticas”, cuenta Yunior, que se enamoró del programa en 2007 y se autodenomina como “generalista 3D”.

Quizás fueron sus conocimientos de Blender los que lo condujeron a trabajar un tiempo para los Estudios de Animación del ICAIC, en 2015.

El futuro y el presente del 3D en Cuba

A pesar de que Blender es un programa gratuito y de grandes potencialidades, en Cuba se usan con mayor frecuencia softwares de pago —casi siempre en versiones piratas, sin licencia—, aseguran los expertos consultados por elToque.

Yunior Frómeta cree que Blender es el futuro del 3D en Cuba. El futuro, no el presente.

“Creo que hasta que no nos veamos obligados no lo usaremos como deberíamos. Para que Blender se popularice hace falta necesidad. Actualmente no la hay. Al Estado le da igual qué software se usa para hacer 3D… hasta un día”, dice.

Por su parte, Raúl Fernández cree que Blender reduce los costos a cero para quien desee entrar en el mundo de la creación 3D. “Es una excelente herramienta. Lo mejor de todo es que está en constante crecimiento y su flexibilidad la ajusta a cualquier flujo de trabajo, tanto para primerizos como para estudios de diseño o animación de cualquier tamaño”.

El país se ha pronunciado más de una vez por adoptar el software libre como una manera de reducir costos y alcanzar soberanía tecnológica. Sin embargo, como señala Harold Riverol, generalista 3D de los Estudios de Animación del ICAIC, no todos los programas gratuitos y de código abierto son una alternativa equiparable a los programas de pago. Blender —como Linux, entre los sistemas operativos— sí lo es.

“Blender cada día está más cerca de los productos líderes del mercado. Incluso, hay aspectos en los cuales es superior”, menciona Harold.

El guantanamero Marcos Antonio Ruiz también prefiere Blender, pero señala que uno de los problemas que enfrentan los usuarios cubanos del programa es la escasa, cara y lenta conexión a Internet.

La colaboración de los usuarios de Blender a nivel mundial es constante. Permanecer ajenos a ese intercambio es perjudicial, explica.

“Estar en una burbuja no es una buena opción. Pasé dos años apartado de la comunidad mundial de Blender en Internet y me di cuenta de cuánto me había rezagado. Las tendencias eran otras, el software había mejorado… ¿Qué da a entender eso?”, pregunta.

¿No necesitamos Blender en la Isla?

Para Orlando Leyva, uno de los frenos al desarrollo de la creación 3D en Cuba es la ausencia de una industria que demande ese tipo de producciones. “Por eso somos pocos y buscamos oportunidades en el exterior”, dice.

La falta de “demanda” hace que, hasta ahora, el aprendizaje de cualquier software 3D en Cuba dependa más del interés y el empeño personal que de otra cosa. Así lo cree Yunior, quien, en el pasado, impartió algunos cursos “relámpago” de Blender en la UCI y en el ICAIC.

En esa última institución dio clases a los realizadores del filme Meñique. “Al ICAIC le interesaba Blender en ese momento. Un año después, ya no era así”.

Más allá de algunas decepciones, Yunior sigue dispuesto a colaborar. “Mi única inclinación por el magisterio sería dando clases de Blender. Sí he tenido que dar clases de Física en un preuniversitario de Alamar porque la Revolución decía que allí se me necesitaba, bueno, ahora que me dirijo yo puedo decirte que cuenten conmigo si necesitan algunas clases de Blender, además puedo ofrecer unos cuantos gigas de tutoriales y materiales en DVD de la Blender Foundation”.

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La mayoría de los usuarios de Blender consultados por elToque utiliza —o utilizó— el programa como parte fundamental de su trabajo, y también por el placer de crear.

Todos sacrificaron tiempo y energías en el aprendizaje. De cierto modo, podrían ser vistos como “exploradores” de un sendero poco transitado en Cuba.

 

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