Desde el comedor de la casa de Andy Ruíz Muñoz en Centro Habana, con apenas espacio suficiente y muchas veces sentados con las computadoras encima de sus piernas, un grupo de jóvenes genera productos en Realidad Aumentada para campañas promocionales de instituciones gubernamentales como el Grupo de la Electrónica, la Informática y las Comunicaciones (GELECT); videos en 360 grados para Silvio Rodríguez, a propósito de sus conciertos por los barrios; aplicaciones para el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, entre otras colaboraciones.

El equipo lo integran varios proyectos independientes como Lumbers Media Creators, Design & Animation Studio Ninja Naranja y Newmen Studio, los cuales, desde hace dos años, se han unido para establecer una plataforma colaborativa —razón por la cual no tienen un número definido de integrantes— y lograr constituirse en referente. Ellos realizan trabajos entorno a la Realidad Virtual (RV) —también conocida como videos 360 grados— y a la Realidad Aumentada (RA).

“Estamos haciendo algo que ahora mismo en el mundo es novedoso —asegura el Ing. Informático Andy Ruíz Muñoz, uno de los fundadores de este grupo de jóvenes profesionales— que se está desarrollando y evolucionando constantemente. Ni siquiera es algo comercial, ni masivo, ahora está en poder de compañías transnacionales como Facebook, Google y Apple, que invierten billones de dólares en esto, porque es muy caro (…). Y, a pesar de las limitaciones, por las características propias de nuestro país, hemos decidido hacerlo, y hacerlo bien”.

“Todo parte —explica el Diseñador Marcos Louit Ramos— de un documental llamado La Isla Encantada y que se estrenará en 2018, un proyecto ideado, producido, filmado, y editado por nosotros mismos; y que es lo que nos ha permitido comenzar a experimentar con Realidad Virtual y Aumentada, partiendo de nuestras prácticas e inquietudes personales”.

Foto: Fragmento de la Isla Encantada. Cortesía de los entrevistados.

Estas tecnologías comenzaron a desarrollarse en el mundo desde el año 2005 aproximadamente. En el caso de la RA, esta permite obtener información extra; desde un dispositivo móvil, y mediante una aplicación específica creada para ello, al colocarlo frente a un cuadro —por ejemplo— se comienza a interactuar con él, es como si el cuadro o las figuras que aparecen en él cobraran vida.

La RA fue utilizada por estos jóvenes para promocionar en el mercado los productos de la empresa GELECT. En este caso idearon unas tarjetas con información codificada de cada uno de los productos de este grupo; al ubicar el dispositivo con la aplicación correspondiente delante de esas tarjetas, el cliente podía acceder al producto y revisarlo según deseara.

Por su parte, la RV posibilita interactuar con el ambiente. El nexo entre ambos mundos —el real y el virtual— sería también el dispositivo y la aplicación. Para entenderla, imaginemos por un momento que nos ponemos una especie de gafas creadas para ello, delante de esas gafas especiales se coloca el dispositivo, comienza entonces a rodar el video; como espectadores podemos mirar o girar la cabeza hacia cualquier lugar y estaremos observando todo el espacio. Este tipo de tecnología es llamada también videos 360 grados precisamente porque permite grabar todo ese ángulo de acción, y es el espectador quien decide hacia dónde mirar, en dónde centrar su atención.

Según explica Sergio Valencia Rodríguez, otro de los que integra este equipo, la RV y la RA constituyen herramientas útiles para la vida, y que en la actualidad tienen aplicaciones fundamentalmente en países desarrollados en el campo de la medicina, la educación y en el militar.

“Pero se puede explotar aún más —expone—. Se estima que dentro de unos años ya no tendrás que ir a la tienda, utilizando una aplicación de Realidad Aumentada, en tu celular podrás probarte lo que quieras, de los colores que desees y comprarla por Internet. Incluso, se habla de espejos con realidad aumentada, en los que podrás ver si algo te queda bien o no, sin necesidad de probártelo (…). Un edificio lo puedes medir, por ejemplo, usando una aplicación de RA en tu teléfono”.

La tecnología necesaria para desarrollar la RV y la RA evoluciona cada día y es costosa. No obstante, estos jóvenes afirman que la principal limitante que tienen radica en las posibilidades reales de conectividad; también, al no poder asistir a ferias tecnológicas para adquirir algunas herramientas necesarias, han tenido que buscar alternativas, investigar y adquirir por sus medios las cámaras y los software especiales requeridos, todo lo cual les ha hecho muy largo y lento el proceso productivo.

De igual forma, debido a la desconexión —asevera Andy Ruíz— “es muy complicado que las personas entiendan, primero, qué cosa es lo que hacemos; no lo han visto y, si no lo han visto, no lo van a consumir, ni van a tener una necesidad de consumir productos ni contenidos de ese tipo (…). Nosotros estamos constantemente luchando contra la desinformación”.

En agosto pasado el equipo fue invitado por la Fundación para el Periodismo de Bolivia, a dar un taller en universidades de ese país sobre periodismo inmersivo y sobre el uso de RV en el Periodismo, una experiencia que en el mundo es completamente nueva y por la que estos jóvenes también apuestan.

Aseguran que es muy escaso el trabajo en torno a estas tecnologías en el país. Sobre ello apenas existe la aplicación de la Neurona Intranquila, ideada por un grupo de estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas, teniendo como base el programa de televisión del mismo nombre. Pero hasta el momento, de manera continuada y profesional, alegan ser los únicos en el país que trabajan con RV y RA. Aunque —afirman— el reconocimiento no ha sido para ellos lo más importante, sino hacer lo que les gusta y hacerlo con calidad. Las limitaciones, más que un freno, han constituido un incentivo.

“Nosotros pudiéramos estar, probablemente —dice Andy Ruíz— en cualquier lugar del mundo, haciendo este trabajo y ganando mucho dinero, o a lo mejor no, pero igual hubiéramos apostado por eso. Yo personalmente creo que en este país hay que hacerlo todo, de cero. Y esta es una de las posibilidades. No queremos que vengan los americanos a hacerlo (…). Nosotros podemos hacerlo; y lo único que necesitamos, realmente, es que haya Internet, para poder lograrlo desde Cuba, en Cuba”.