Gracias a la renta de cuatro habitaciones en el centro histórico de Trinidad, Yaneisi Aroche puede permitirse el cuidado de Lobo, un Husky Siberiano pura raza que ya está entre los sementales más codiciados de la ciudad. Esta mujer de 40 años no escatima en gastos para complacer al que se ha convertido “en el niño de la casa”. Un “niño” que absorbe más de 100 CUC al mes —casi 4 veces el salario promedio del país— en sus necesidades: carne fresca, peines, medicamentos y utensilios para la higiene.

De niña solía tener perros en casa, a los que mimaba y cuidaba, pero sobrevivían con las sobras de la comida y un lazo rojo en el cuello, dice Yaneisi. Ahora, la tenencia de Lobo incluye aditamentos en consonancia con su pedigrí. Y el de la familia.

En la Cuba del siglo XXI el mercado para la crianza de mascotas crece, primero en La Habana y ahora en otras ciudades. Han surgido salones de belleza, entrenadores, tiendas con los más variopintos productos y hasta hostales.

Con la apertura a nuevas formas del trabajo por cuenta propia, de las 181 licencias recogidas en la Resolución 33 del 2011, casi 10 se relacionan con animales: peluquero de animales domésticos; alquiler de animales; criador vendedor de animales afectivos; productor, recolector y vendedor de hierbas para alimento animal; cuidador; y entrenador.

Primer paso: compar

“Lo difícil no es conseguirlo, porque cachorros hay donde quiera. Lo difícil puede ser pagarlos. Para eso una trabaja, para darse el gusto del cariño del animal, que vale la pena”, dice Yaneisi.

En un pasillo al inicio del bulevar de la calle Obispo, en La Habana, un hombre lleva en brazos un Husky siberiano de ojos azules y cuando le preguntan precios o características del animal redirige al Parque de Cristo. En ese lugar, dice, hay de todas las razas. La oferta es amplia con Golden retriever; Shar pei; Yorkshire terrier; cachorros de pastores; labradores y también  Shitzus, por un valor de 150 CUC. Claro que, si lo que quiere es un Rottweiler con pedigrí, el valor asciende a 350 CUC. Porque para tener una mascota de “raza” casi siempre hay que comprarla; no andan por la calle solas, no se regalan porque hubo muchos animalitos en el parto.

Los precios de las mascotas y los servicios y accesorios para ellas varían en Cuba. Infografía: Néstor Blanco.

Los precios de las mascotas y los servicios y accesorios para ellas varían en Cuba. Infografía: Néstor Blanco.

Bety es una de las vendedoras con más ofertas en la web Porlalivre. Prefiere quedarse en el anonimato, pero accede a explicar que sus animales no conviven juntos, sino que se distribuyen, de acuerdo con sus características, por varios lugares, tanto en el centro de la ciudad capital como en sitios periféricos. Cerca de la carretera central guarda su diamante: un gran danés blanco y negro con pedigrí que, ella augura, será campeón en cualquier lid. Cuesta 500 CUC.

La crianza de perros de raza es, para muchos, una segura fuente de ingresos.

Necesitan atenciones

En la tienda estatal Animalia, ubicada en la calle San Ignacio, de La Habana Vieja, se brinda un servicio que incluye baño y peluquería, corte de uñas, limpieza de orejas y comercialización de productos para mascotas. Al decir de una de sus dependientas, lo único que no se vende es ataúd, aunque bien valdría la pena porque muchas veces los dueños de mascotas no desean enterrarlas en la tierra directamente cuando se mueren.

Allí ofertan hasta almohadillas sanitarias para cuando las perras están en celo. Además, hay una extensa lista de artículos de aseo, juguetes, adornos y otros accesorios asociados al cuidado y la estética animal: cortauñas, cepillos para peinar (10.50), pelotas pequeñas (4.40) y huesos-golosina (de 2 a 7), medicamentos como el Yatren (17.40 la caja), jabón animalia (5.20), champú anti pulgas (11.90), collar antiparasitario (20.90 y 13.30), cama (40) y jaula (200). Todos los precios en CUC.

Esta fue la primera tienda de artículos para animales que se abrió en Cuba, asegura la dependienta, a quien llamaremos A. porque no tiene permiso para ofrecer entrevistas. Ella lleva “más de 20 años en este giro. No soy fundadora, pero alrededor del 2000 se inauguró y ahora pertenece a la Oficina del Historiador”.

Animalia, sin embargo, perdió hace algún tiempo el estatus de “única tienda de su tipo en el país”. Desde el sector privado Marichigua —una de las más atractivas quizás por sus estrategias de marketing y presencia en redes sociales— le hace la competencia en la capital.

En Villa Clara, también fue inaugurada una peluquería canina de propiedad privada atendida por los jóvenes veterinarios Rafael Castellón y Saray Jova, donde por 3 o 4 CUC en dependencia del animal, ofertan baño, corte de uñas, limpieza de los oídos y perfumería.

Peluquería canica Linea Dorada en Santa Clara. Foto: Yariel Valdés.

Peluquería canina Línea Dorada en Santa Clara. Foto: Yariel Valdés.

Para la dependienta A., la expansión de estos servicios se debe a la apertura de varias oportunidades para el sector privado. “Eso te lo saco por las ventas, que se han incrementado. Siempre cumplimos el plan; aunque no siempre tenemos alimentos y medicinas que es lo más buscado”.

El Dr. Alain Rivero Ruiz, veterinario y entrenador de mascotas para shows, asegura que “a nivel internacional el mercado de accesorios y productos para animales es amplísimo. Dondequiera hay un mercado y puedes adquirir lo que desees. Son manzanas repletas. Pero aquí es un problema porque la licencia del Estado no admite la venta de estas mercancías”.

Rivero Ruiz es, además, propietario de un hostal para animales en el municipio Cerro, de la capital, y no le faltan clientes. Un lugar, asegura, excelente para los dueños que viajan mucho por trabajo u otros menesteres, o simplemente cuando no están en casa y quieren que su mascota esté bien cuidada.

Una búsqueda en Revolico, la web cubana de anuncios, muestra variadas ofertas de hostales para animales con precios que rondan los 5 CUC diarios.

Anuncio en la web Revolico. Captura de internet

Anuncio en la web Revolico. Captura de internet

¿Requisitos para entrar al hostal? “Vacunación, cartilla sanitaria actualizada y estar libres de pulgas y garrapatas. Si no vienen con eso, nosotros les podemos ofrecer el servicio”, determina Alain, quien además se lamenta porque el crecimiento de los servicios estéticos y de cuidado animal se da en un contexto donde todavía la importación de medicamentos es un problema.

“No hay laboratorio clínico y no hay farmacia —afirma—, nosotros los veterinarios no contamos con recetario. Y eso que tenemos fábricas de medicamentos animales como Labiofam y Cenpalab (Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio), pero se destinan a unidades de producción y cooperativas”.

Más allá de precios, lo que ofusca al doctor es que los veterinarios no tienen licencia para operar de manera privada. “Casi no se puede hacer nada y hasta ahora ni PAC (Protección Animales de la Ciudad) ni nadie ha logrado brindar herramientas para el trabajo nuestro. El sistema veterinario cubano está por el piso. No hay ni anestesia para animales”.

Concursos: para estar orgulloso de la mascota

El colofón de todo el cuidado animal parecen ser los concursos de belleza y los campeonatos, donde centenares de personas acuden a mostrar lo mejor de sus mascotas. Para ello existen, además, entrenadores —con licencia incluida— para asegurar la obediencia del animal a niveles prodigiosos.

Emilio Machado, de 47 años, lleva una década en este oficio. De acuerdo con la solicitud de los clientes suele brindar entrenamientos para guardia y protección (de casas, locales, carros, niños) y competencias (carreras, acrobacias y otras habilidades).

“Por entrenar y pasear al perro la tarifa es 10 CUC semanal. Es una realidad que no todos pueden pagar esta cantidad todas las semanas durante cuatro meses, pero los clientes no faltan”, explica.

Para inscribirse en campeonatos, los dueños suelen abonar entre 5 y 6 CUC por bebés y cachorros; y 10 y 12 por jóvenes y adultos. La recaudación se emplea para el pago de la Federación Cinológica de Cuba (FCC) a los jueces internacionales y en la solicitud de los diplomas a la sede principal, en Bélgica. Como toda ONG —explica el Dr. Alain Rivero, también organizador de eventos de este tipo y coordinador de la FCC— esta posee una cuenta bancaria desde la cual se realizan todas las transacciones para la organización de sus eventos, que no son pocos: existen varios de carácter nacional e internacional que buscan explotar la belleza de las mascotas de más pedigrí y su funcionalidad dentro de las razas en que se inscriben.

Según reportes de prensa recientes más de 250 canes de 40 razas diferentes fueron inscritos en el Campeonato Internacional de Otoño para perros de pura raza que se celebró en La Habana el pasado noviembre.

La FCC explica que en el país se están haciendo exhibiciones de mascotas desde 1990. Estos eventos se realizan cinco veces al año: uno de alcance panamericano entre enero y febrero, internacional en abril y noviembre; en septiembre y julio una muestra nacional y en diciembre se selecciona el perro del año.

“El proceso está bien consolidado”, agrega Rivero.

Cariños que cuestan

A la salida de la tienda Animalia, Camila Rodríguez y Yessica Marín, dos amigas que no llegan a los 20 años, cargan en brazos a sus mascotas. Cada una con su “bebé” de la raza pequinés de solo dos meses de edad.

Su novio se la obsequió a Camila como regalo por los tres meses de relación. Le costó “50 pesos” (CUC). “Ahora mismo le compré juguetes y pozuelos para la comida y el agua que me costaron 5 CUC. La cama (22 CUC) ya está en la casa”, dice.

Yessica solo le compró a la suya el pozuelo. “Todo lo demás me lo van a mandar”, cuenta mientras desliza los dedos entre la pelambre de su mascota, por la cual pagó hace dos semanas 40 CUC.

Le preguntamos por qué decidió comprarla y su amiga interviene para responder: “se embulló porque me regalaron la mía”.

Para ellas, se ha puesto de moda llevar mascotas, “porque veo a todo el mundo con perros en la calle”, comenta Camila y la echa al bolso como para hacerlo más gráfico.

La pequinesa mantiene la cabeza fuera, busca aire y mira a los alrededores. “Mientras quepa en la cartera –añade su dueña arqueando el cuello para observarla—, va conmigo a todas partes”. También prevé llevarla a la peluquería “para que le hagan un moño bien lindo”.

Dog’s Fashion, Danylam y Salón Rubí son de los lugares que más atraen a Yessica y a Camila. Saben que en ellos hay hasta bañeras y Spa, y se atiende a los animales con productos de calidad como bálsamos y cremas.

El Dr. Alain considera que “en todas partes del mundo hay propietarios de mascotas que van a los extremos, a personificar el perro. En estos momentos, claro, hay una efervescencia de ello en Cuba porque estamos viendo otras cosas a nivel mundial y se está viajando más a pesar de todas las limitantes económicas”.

La realidad indica que hoy, en Cuba, algunos desembolsan más dinero que otros para el cuidado de sus mascotas. Los 100 CUC mensuales que paga Yaneisi Aroche no son solo por el placer y el cariño retribuido de su Lobo, sino porque su economía se lo permite.

El perro pone el pan en la mesa

*En este reportaje contribuyó Iris Celia Mujica